Todo el mundo tiene talentos ocultos y pocos saben que Penélope Cruz también es una experta en belleza. La actriz española ha compartido que creció en el salón de belleza de su madre, rodeada de cambios de look, técnicas de maquillaje y peinado que, con el paso de los años, terminaron formando parte de su propio conocimiento.
Recientemente, la protagonista de The Invite reveló en una entrevista que fue la responsable detrás de uno de los beauty looks más recordados de Salma Hayek: el que la actriz mexicana llevó a la premier de Dogma a finales de la década de los noventa.
La historia detrás del look de Salma Hayek
La amistad entre Salma Hayek y Penélope Cruz comenzó desde los primeros años de sus carreras en Hollywood. Penélope contó que decidió llamar a Salma después de ver una entrevista en la que la mexicana hablaba con admiración de su trabajo. Aquella conversación fue el inicio de una amistad que continúa hasta el día de hoy.
Mucho antes de convertirse en actriz, Cruz había desarrollado una gran habilidad para el maquillaje y el peinado gracias al salón de belleza de su madre. “Todos los trucos de belleza que conozco los aprendí en el salón”, recordó la actriz, quien aprendió desde muy joven a cortar, peinar e incluso hacer permanentes.
Cuando Penélope llegó por primera vez a Los Ángeles, Salma fue quien la recibió en el aeropuerto y la hospedó en su casa. Tiempo después, durante una auténtica emergencia antes de la premier de Dogma, Hayek recurrió a su amiga.
“Salma me llamó porque su equipo de maquillaje y peinado le había cancelado”, contó Cruz en una entrevista con Allure. “Recuerdo que la invité a mi casa, pero no había electricidad, así que terminé maquillándola únicamente con la luz de unas velas".
El resultado fue uno de los beauty looks más memorables de finales de los noventa. Salma apareció con un vestido de estampado floral, un bob pulido y un maquillaje protagonizado por sombras en tonos morados y verdes que dialogaban con el vestido, una piel ligeramente bronceada y labios con acabado glossy.
El look resumía perfectamente la estética de la época: sofisticado, femenino y lleno de color, pero sin sentirse excesivo. A pesar de incorporar varios elementos protagonistas, el maquillaje conservaba el equilibrio y la elegancia minimalista que definieron la belleza de finales de los años noventa.
Más de dos décadas después, aquella anécdota no solo confirma la amistad tan cercana entre Salma Hayek y Penélope Cruz, sino que demuestra que algunos de los momentos más memorables de la alfombra roja tienen detrás historias inesperadas.








