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Pierre Casiraghi acaba de elegir para su hijo el nombre de Stefano, así se llamaba su padre, al que perdió cuando tenía apenas tres años. Ha sido cuando él se ha convertido en padre cuando ha venido inmediatamente a su memoria el suyo, un emotivo y sentido homenaje a su recuerdo. Quizá porque él fue, de sus hermanos, quien menos tiempo pasó con Stefano es el que más le ha buscado a lo largo de su vida. Y es que son muchas las cosas que unen a padre e hijo, no sólo el más que evidente parecido físico. ¿Quieres saber cuáles?

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La historia de amor de Stefano Casiraghi con Carolina de Mónaco fue un auténtico flechazo. Apenas cuatro meses después de conocerse tomaron la decisión de casarse (el 29 de diciembre de 1983). Eran la pareja perfecta: él, un atractivo millonario, y ella, una de las princesas europeas más hermosas y populares

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Su hijo tardó más en dar el ‘sí quiero’, siete años, pero su estampa y la de su  mujer es la misma idéntica imagen de la felicidad que la de sus padres. Se conocieron cuando eran apenas unos jóvenes estudiantes y no se han separado desde entonces. En Beatrice se encuentra el porte y la elegancia que la distingue como una de las aristócratas más admiradas y fue inevitable encontrar en ella el día de su boda una reminiscencia a ese exquisito gusto que tenía Grace Kelly

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Tras su boda con Carolina, Stefano acompañó siempre al príncipe Raniero y a su heredero Alberto en muchas actividades que se desarrollaban en el terreno deportivo: carreras de coches, eventos náuticos, etc. Acumuló triunfos en diversas modalidades deportivas, pero sobre todo fue un experimentado piloto de embarcaciones a motor que llegó a lograr el título de Campeón del Mundo, en lo que se conoce como la Fórmula 1 del agua debido a las grandes velocidades que se alcanzan. Perdió la vida intentando revalidar su título el 3 de octubre de 1990 a bordo del Pinot di Pinot

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La pasión por la velocidad y por el mar ha resultado ser algo hereditario, aunque en el caso de Pierre ha apostado por la vela. Forma parte del equipo Maserati, con el que ya ha participado en una regata en las Antillas Menores y con el que tiene intención de batir el récord del mundo ente la ruta San Francisco – Shanghái a través del Océano Pacífico. Además, el nieto de Raniero de Mónaco es miembro permanente del Tuiga, un precioso velero de carreras construido en 1909 y que el príncipe Alberto II puso a punto, en el año 1994, como presidente del Yacht Club de Mónaco

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No sólo el mar fue escenario de su pasión por la velocidad. Stefano participó en numerosas carreras de coches como la Porsche 944 Cup, e incluso consiguió que la princesa Carolina le acompañara en la gran aventura de participar en el rally París-Dakar en 1985. Aunque tras volcar el camión con el que competían tuvieron que retirarse de la carrera, una de las más duras que se celebran a nivel mundial

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Su hijo Pierre también ha hecho sus pinitos sobre cuatro ruedas participando con los colores de Mónaco en la Volkswagen Scirocco R-Cup 2014 en Alemania o en el rally histórico de Montecarlo, una afición en la que también ha conseguido que su “princesa” le acompañe, cuando es él el que compite –en alguna ocasión acompañado por su futuro cuñado Carlo Borromeo- o cuando asiste de espectador a la Fórmula 1 que se celebra en Mónaco

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Sus imágenes con Beatrice, esos momentos robados de pareja cuando parece que el tiempo se detiene y nadie mira, son idénticas a las de sus padres. Es inevitable recordar a unos jóvenes Stefano y Carolina durante los Bailes de la Rosa que vivieron juntos cuando Pierre y Beatrice salen a la pista. Igual que hizo su padre en su día, Pierre no ha tenido reparos en dejar al descubierto su faceta más cariñosa. En una de estas citas, el hijo de Carolina, con unos estudiados pasos de baile, mucha naturalidad y una gran dosis de sentido del humor, rodeó a Beatrice con sus brazos y le dio un romántico beso, como si no existiera nadie más alrededor en el Sporting de Montecarlo

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El parecido físico entre padre e hijo merece apenas comentarios, ya que salta a la vista. Igual que en su día lo fue su padre, Pierre es uno de los nombres de la realeza más atractivos y deseados, aunque su corazón pertenece a Beatrice desde hace años. Los dos rubios con los ojos claros y esa mirada directa, sencilla, que hace que a su paso se escuchen suspiros... Esa mirada que, quién sabe, quizá su hijo haya heredado (Imagen de Gtres, Pierre/ Cordon, Stefano)

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Stefano Casiraghi -procedente de una importante familia de industriales italiana, que levantó un imperio- estudió Económicas en la Universidad Bocconi de Milán, la misma carrera y el mismo centro en que Pierre se formaría años más tarde. Una inmejorable elección, más si tenemos en cuenta que allí fue donde conoció a la que hoy es su esposa y madre de su hijo, la valiente periodista, Beatrice Borromeo. Al terminar sus estudios el hijo pequeño de la Princesa de Hannover también siguió los pasos de su padre en el terreno profesional. Stefano desarrolló gran parte de su trabajo en el sector de la construcción, fundando en 1984 una de las empresas líderes en Mónaco en esa área, ENGECO S.A.M. Actualmente Pierre trabaja en ella y lleva las riendas del sueño que su día ideó su padre

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