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Bajo un cielo completamente despejado y un calor poco habitual en la segunda quincena de octubre, los príncipes estuvieron acompañados por los responsables de la Fundación Príncipe de Asturias, la alcaldesa María Goretti Quintana y el presidente regional, Francisco Álvarez-Cascos
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Los príncipes se mostraron en todo momento de lo más cercanos con los lugareños y se interesaron por su forma de vida en San Tirso de Abres, el municipio más occidental de Asturias enclavado a orillas del río Eo, en el límite fronterizo con Galicia, donde viven cerca de 600 habitantes
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Tierna imagen de la princesa de Asturias con una niña de San Tirso de Abres vestida con el traje tradicional
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Aunque había vallas de seguridad, la princesa Letizia quiso acercarse a la multitud de personas que se encontraban allí para verles y les recibieron con vítores y aplausos. Así, doña Letizia quiso devolverles el cariño que les mostraron en todo momento y no dudó en coger en brazos a varios niños

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El recorrido por los distintos oficios les ha llevado hasta unas niñas que ayudaban a amasar las populares roscas de Jueves Santo, momento en el que una de las artesanas ha conversado con los príncipes en tono distendido y ha comentado a don Felipe que no sabía lo afortunado que es al tener una mujer asturiana. El príncipe ha contestado en seguida, muy sonriente: "Sí lo sé"
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Entre aplausos de los vecinos que se agolpaban tras las vallas de protección para saludarles y fotografiarles con cámaras y teléfonos móviles, los príncipes correspondieron a las muestras de afecto a lo largo del camino que les conducía a la plaza del Ayuntamiento, donde visitaron una exposición fotográfica al aire libre sobre las actividades de la comunidad vecinal
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En el amplio patio del colegio público del pueblo, convertido para esta visita en una completa exposición de los oficios tradicionales del municipio, don Felipe y doña Letizia han podido comprobar el esfuerzo de la comunidad por conservar otras muchas tareas, desde la elaboración de jabón artesanal y la fabricación de madreñas hasta la artesanía con hoja de maíz y el mayado de sidra
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El recorrido por los distintos oficios les ha llevado hasta unas niñas que ayudaban a amasar las populares roscas de Jueves Santo, momento en el que una de las artesanas ha conversado con los príncipes en tono distendido y ha comentado a don Felipe que no sabía lo afortunado que es al tener una mujer asturiana. El príncipe ha contestado en seguida, muy sonriente: "Sí lo sé"
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