Como broche de oro a la primera jornada de su visita, los Reyes obsequiaron al presidente Putin y a su esposa con una cena de gala en palacio, en la que reinó la elegancia de las damas.
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Tras su baja maternal, doña Letizia reapareció de nuevo en escena como una auténtica princesa, de largo y con tiara.



9 FEBRERO 2006
Los Reyes de España, acompañados por los Príncipes de Asturias y los Duques de Palma, ofrecieron ayer una cena de gala en el Palacio Real en honor al presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, y su esposa, Liudmila, que iniciaron ayer una visita oficial de dos días a España.

Don Juan Carlos y doña Sofía habían recibido esa misma mañana a sus huéspedes en el palacio de El Pardo, la residencia oficial del mandatario ruso durante su estancia. El Rey y Putin, que se han encontrado ya en varias ocasiones desde el nombramiento del Presidente ruso, se dieron un abrazo en la explanada frente a la fachada principal del palacio. Tras la bienvenida oficial, Putin y su esposa se trasladaron al Palacio de la Zarzuela para almorzar con los Reyes, los Príncipes de Asturias y las infantas doña Elena y doña Cristina.

Doña Letizia, de nuevo toda una princesa
Como broche de oro a la primera jornada de su visita, los Reyes obsequiaron a sus invitados con una cena de gala en palacio. Una cena en la que la elegancia de las damas fue la nota dominante. Tras su baja maternal, doña Letizia reapareció de nuevo en escena como una auténtica princesa, de largo y con tiara. Vistió para la ocasión un cuerpo barroco de pedrería formando rombos en tonos verdes, amarillos, marrones y rosas y una falda de corte diocechesco verde esmeralda, de Lorenzo Caprile. Como adornos, la Princesa de Asturias lució una espectacular tiara de diamantes y un conjunto de pendientes y gargantilla de brillantes y esmeraldas. También deslumbraron la Reina, radiante con un vestido de pedrería de color plata y, como joyas, una tiara y una gargantilla de brillantes, y la infanta Cristina, la más minimalista de las tres, con un vestido granate tornasolado combinado con una chaqueta torera verde tornasolado.

Al igual que la puesta en escena, también se cuidó especialmente el mensaje. Durante su discurso, don Juan Carlos elogió la evolución de Rusia y destacó la aportación del pueblo ruso “en el trascendental proceso de construcción de un eficaz sistema de garantías democráticas y de asentamiento del Estado de Derecho”. Pero también recordó al mandatario la importancia de una buena gestión de la riqueza energética rusa, pues de ella “depende en buena medida la estabilidad política y económica de la región y de parte del continente europeo”. Don Juan Carlos aludió asismismo durante su intervención a la Declaración contra el terrorismo que los Gobiernos de Madrid y Moscú suscribirán hoy: “El terrorismo sólo podrá ser derrotado desde la firmeza y la determinación del Estado de Derecho, en defensa de los derechos y libertades fundamentales que esta lacra conculca de forma tan cruel e inhumana, provocando el dolor más profundo de las víctimas y de sus familiares, a quienes debemos toda nuestra solidaridad”. Por su parte, Putin subrayó que Rusia ve en España “un socio seguro, abierto al diálogo y dispuesto a nuevos logros”.

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