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El potencial de Grace Kelly para seguir siendo el icono eterno es una realidad. Entre ese grupo pivilegiado de actrices del siglo XX, pocas han inspirado tanto a generaciones de mujeres y royals (entre ellas Diana de Gales o Beatriz de York) como ella. Su imagen continúa siendo ejemplo de carisma y elegancia, hasta tal punto que los diseñadores siguen recreando su esencia en los estilismos que hoy parecen nuevas tendencias. Muchos de los estilismos que vemos hoy en día, tanto en novias como en looks de invitada, están basados en su figura. Antes de convertirse en princesa de Mónaco, nos dejó para el recuerdo inolvidables estilismos made in Hollywood en cada una de sus películas. Todos, con el denominador común que se imponía en la década de los 50: cinturas marcadas, faldas con vuelo, siluetas lápiz e importancia de los escotes como método infalible para realzar la figura femenina. Un legado de estilo que continuó vigente una vez que se instaló en el Palacio Grimaldi y que aún sigue siendo el espejo donde se miran muchas influencers y firmas de moda.


Vestido bicolor de noche

Este vestido bicolor es uno de los más reconocidos y reconocibles de Grace Kelly y de la historia del cine. Es uno de los cinco modelos que la diseñadora Edith Heath confeccionó para su papel de Lisa Carol Fremont en la película La ventana indiscreta, dirigida por Alfred Hitchcock en 1954. Su silueta marcaba las directrices New Look de la época, gracias a un cuerpo entallado con escote bardot en forma de 'v' y una voluminosa falda con varias capas de tul, adornada con cuentas en color negro.

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La influencer Paula Ordovás fue una de las más elegantes en la noche de los premios Goya. Todo, gracias a un diseño bicolor con silueta princesa y escote corazón que recordó, y mucho, al que lució Grace de Mónaco hace 65 años. Estaba firmado por Navascués y lo completó con gargantilla y pendientes de Rabat. Pero no fue la primera vez que Paula enamoró a sus seguidoras en Instagram gracias a la magia de la Princesa.

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Vestidos de gala en tonos mint

En 1955, Grace Kelly ganó un Oscar en la categoría de Mejor Actriz por su papel protagonista en la película The Country Girl, más conocida en España como La angustia de vivir, arrebatando el galardón a otras nominadas de la talla de Judy Garland. Para esta emotiva ocasión, eligió un diseño verde satinado, con escote recto, tirantes spaghetti y drapeado desde la cintura, que acompañó con unos elegantes guantes largos acorde con las directrices de la época.

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Vestidos de gala en tonos mint

Un vestido largo y en tonos pastel siempre es una buena opción de cara a eventos que se celebren por la tarde y se alarguen hasta la noche, sobre todo, en temporada estival. El verde menta es un color favorecedor, que realza el tono de la piel y que sienta especialemente bien en diseños de líneas rectas y sin artificios como el que lució Paula Ordovás para una cena de gala en Madrid. Es un diseño, de nuevo, diseñado por Navascués, de palabra de honor, una escueta cola y un delicado crop-top de rejilla y detalles joya que consigue el efecto tirante que hace posible que se asemeje, aún más, al que llevó Grace Kelly aquel año en la gala de los Oscar.

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El poder de los colores vibrantes y las mangas abullonadas

En 1978, los jardines del Palacio de Montecarlo acogían la boda de una jovencísima Carolina de Mónaco con Philippe Junot. Aquella mañana de junio, el Principado fue testigo de uno de los looks de novia más recordados de la historia y de un vestido de invitada que, aunque quedó relegado a un segundo plano, bien podría protagonizar cualquier evento actual. Mangas abullonadas, colores cítricos, pamela a tono, cintura marcada y unas sencillas jaretas en el escote y en la falda es todo lo que la princesa Grace necesitó para ejercer de perfecta anfitriona de Palacio y ser recordada a lo largo de los años.

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El poder de los colores vibrantes y las mangas abullonadas

Este vestido que lució Paula Ordovás durante un viaje a Chicago fue uno de los diseños que causaron sensación el año pasado. Su acabado satinado, su color amarillo, unas mangas abullonadas y un escote lágrima fue la opción elegida por muchas mujeres para estar perfectas en sus eventos a un precio asequible, ya que pertenecía a la firma Sfera y no superaba los 50 euros. Sin duda, toda una reinterpretación en versión contemporánea del icónico look de invitada de Grace de Mónaco.

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Escote recto y drapeados

Con cierta estética helénica y reminiscencias a los años 30, Edith Head, una de las diseñadoras de Hollywood más importantes de la época, hicieron brillar a estrellas como Grace Kelly a través del vestuario. En este caso, ideó un vestido con cuerpo drapeado, finísimos tirantes y falda plisada de color azul con movimiento al que acompañó también con un fular a tono para la película To Catch A Thief de 1954. Según afirman los expertos, este tipo de cortes con escote recto y cintura marcada favorecen a mujeres menudas que desean realzar su pecho. Al formar una línea horizontal en la figura se creará la ilusión óptica de mayor volumen en esta zona, por lo que también resulta especialmente interesante para mujeres con silueta en forma triángulo invertido que tengan la espalda y los hombros prominentes.

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Escotes rectos y drapeados

Este diseño azul que lució la princesa Diana estaba confeccionado en chiffon, tenía un escote plisado y un drapeado a la cintura. Fue obra de la diseñadora Catherine Walker y estaba inspirado en el look  que lució Grace Kelly en la película de Alfred Hitchcock To Catch A Thief. La Princesa lo escogió para la apertura del Festival de Internacional de Cine francés en el año 1987, acompañándolo de una gasa al cuello, también de chiffon. Si Eugenia de York acaba de reconocer que se inspiró en uno de los looks que lució la princesa de Mónaco en esta misma película para idear su segundo vestido de novia, Diana de Gales buscó su inspiración en este vestido azul que también utilizó la por entonces la prometida de Rainiero de Mónaco en este mismo rodaje que tuvo lugar en 1955.

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Cinturones anchos para conseguir efecto 'cintura de avispa'

La Princesa era afín a potenciar sus hombros y sus caderas enmarcando a conciencia su silueta. En ocasiones, tan solo bastaba con el propio corte del vestido. Otras, elegía cinturones para duplicar su efecto. Así ocurrió en una de las escenas de la película Mogambo, que protagonizó junto a Clark Gable en 1953. La clave del look reside en acompañarlo de un escote corazón y de una voluminosa falda en contraste.

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Cinturones anchos para conseguir efecto 'cintura de avispa'

La inspiración no solo se ve a pie de calle o en las grandes bodas. La industria nupcial también parece haber tomado buena nota de las siluetas más elegantes de la década de los 50 para extrapolarlas a sus colecciones actuales. Si Elie Saab propuso para esta temporada que está a punto de finalizar unos vestidos de novia con cintuones que no sobrepasaban los 2 centímetros de ancho, Carolina Herrera hizo lo propio pero en versión XL y a todo color. De este modo, y siempre acompañado por escotes ultrafemenenios en corpiños y bustiers, conseguía potenciar la cintura como se hacía en la década de los 50.

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Escotes barco y encaje

Binomio de la elegancia e inherente al terreno nupcial. La princesa Grace recurría con asiduidad a los estilismos de color blanco, a las siluetas princesa o a los escotes favoritos de las novias como puede ser el cuello barco, elegido por mujeres tan ilustres como Meghan Markle en el día de su boda. En el caso de la mujer de Rainiero de Mónaco, eligió un cuerpo de manga francesa y escote festoneado que hoy en día se puede encontrar en multitud de firmas nupciales.

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Escotes barco y encaje

Un ejemplo claro de que este tándem sigue funcionando lo encontramos en la firma española Rosa Clará, un referente de la moda nupcial en nuestro país. Se trata del modelo Niher, de su colección Couture. Un modelo que combina un cuerpo de encaje semi transparente, manga larga y una maravillosa falda de tul de seda natural que le da un volumen espectacular.

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Detalles ochenteros

Ya en la década de los 80, Grace Kelly se dejó influenciar por las nuevas pautas de la moda, donde el minimalismo y las líneas rectas se fueron quedando atrás en pro de los volúmenes y de la búsqueda de formas sinuosas. De este modo, los protagonistas de sus vestidos eran detalles novedosos como los que podemos ver en esta imagen: un escote con trazos de tul superpuestos a modo de volante que hacía las veces de mangas.

14/16 © Costarellos

Detalles ochenteros

Este mismo detalle lo hemos encontrado en la nueva colección de la firma Costarellos, que constituye las mangas de un vestido de línea A a base de tul superpuesto y rematado en pico.

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Vestidos-capa

El fenómeno de los vestidos-capa, lo abanderan actrices como Gwyneth Paltrow, que marcó un antes y un después en la alfombra roja de los Oscar en el año 2012, o royals como Carlota Casiraghi. A ellas le siguieron la reina Letizia, Meghan Markle o Sandra Escancena, reafirmando la belleza atemporal de esta silueta de aires principescos. Sin embargo, mucho antes fue Grace de Mónaco quien situó en el mapa a esta peculiar silueta que triunfaría años después. Ocurrió en 1974, durante un homenaje a Alfred Hitchock en el Lincoln Center de Nueva York.

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Vestidos-capa

Podemos encontrar una versión similar en las propuestas Resort 2019 de Reem Acra. Esta firma coincide superponer la capa sobre los hombros de un vestido sin mangas y con cuello cerrado. Aunque no pertenezca estrictamente a su colección nupcial, de la cual han vestido novias tan icónicas como la actriz Kaley Cuoco y llevando, precisamente, un mono con capa, es una buena fuente de inspiración si buscas un diseño de inspiración similar.

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