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Abisinio

Como en otras razas, este gato tiene un nombre que en nada tiene que ver con su procedencia. Abisinia es el nombre clásico que recibe el Imperio de Etiopía, aunque este gato tiene un origen egipcio. Su aspecto estilizado es su seña de identidad, que le confiere una pose llena de sofisticación y movimiento. Son gatos con una gran curiosidad, robustez y limpieza, por tanto, son perfectos compañeros de piso, muy atentos, sociables. Cuidado con él, porque es un amante de las alturas, y trepa allá donde su curiosidad le llama.

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Angora

El gato de angora turco es un gato muy común, pero menos de lo que se cree, pues durante mucho tiempo se han denominado con el nombre de esta raza, por error, a otros gatos similares tan solo por poseer un pelo corto y de color negro. Su origen es turco y simboliza la pureza. Es un animal inteligente, que demuestra mucha curiosidad por su entorno. Es ágil y activo, suele maullar y tiende a comunicarse con los humanos. Sin embargo, es una raza que convive mejor con un núcleo familiar reducido, de una o dos personas, no más.

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Azul ruso

Es un gato muy querido en la actualidad, y no es fruto de un cruce artificial, sino que se trata de una raza de gato autóctono de Rusia, concretamente de Arkhangelsk, al norte del país. El nombre de esta localidad significa “arcangel”, por lo que en ocasiones al gato azul ruso también se le denomina “gato arcángel”. A Europa llegó en el año 1875, cuando fue presentado en la exposición anual de gatos de Londres. Hoy en día la raza de este gato ha evolucionado de forma diferente en América y en Europa, fruto de otros cruces.

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Bombay

Efectivamente, el gato bombay procede de Birmania, pero es una raza relativamente nueva, y que es fruto de un cruce con un gato de pelo corto americano (se cree que un Burmés cibelino). Esta raza se ha hecho muy popular en nuestros días porque es un ejemplar negro de gran belleza. Sin embargo, su origen es muy reciente y data de la década de los 50.

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Chartreux

El nombre de este gato, de nuevo, puede llevar a equívoco. Un nombre francés podría indicar que se trata de un gato europeo, y así se considera. De hecho, su reconocimiento es francés, pero su origen real y más antiguo procede de Turquía. Son de un color cobrizo o anaranjado, y tienen cierta sonrisa perenne en la boca. También se le ha llamado “gato cartujo”, porque durante la época de las Cruzadas fue adoptado por los monjes cartujos, que solían tener gatos de esta raza para mantener los monasterios libres de roedores.

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Esfinge (sphynx)

Pese a que es una raza de gato que ha aparecido muy recientemente, se ha popularizado con gran velocidad por su llamativo aspecto. Es una raza que aparentemente no tiene pelo, y es de una corpulencia esbelta y delgada. Sin embargo, no es cierto que no tengan pelo, sino que su vello es muy fino y uniforme, por lo que no se percibe ni a la vista ni al tacto. Aunque ahora los gatos de este tipo, sin pelo, son muy populares e incluso existen tres razas con esta cualidad, el gato esfinge fue el primero en documentarse, en la década de los 70.

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Maine Coon

¿Creías que una mascota no podría ser sibarita? A esta raza de gato le apasiona el marisco, y lo preferirán por encima de otros alimentos pero, cuidado, puede ser adictivo. Una vez que lo tome no querrá otra cosa. Los Maine Coon son grandes y pueden llegar a crecer muy por encima de un gato habitual. Tienen un pelo impermeable, resistente tanto al agua como a la nieve. Por esta razón, y por su carácter, se considera un gato de exteriores y se muestra muy sociable con otros gatos.

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Gato Persa

Su aspecto es de gato presumido, y efectivamente lo es, y esa característica marca su comportamiento con otros gatos. Además, es uno de los gatos que popularmente se considera más nobles, pues el 75% de los mininos con pedigree son de esta raza. Pese a que alguna veces los animales tienen nombres de localizaciones inexactas, en su caso el gato persa realmente procede de Persia, la actual Irán, y fue en siglo XVII cuando se introdujo en Europa por medio de Italia. Es un gato de tamaño medio-grande y se caracteriza morfológicamente por tener la cara ancha y plana, además de un abundante pelaje. Pese a tu aspecto algo altivo, el gato persa es muy apacible y familiar.

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Siamés

Es un gato muy espiritual respecto a su origen, pues procede del reino de Siam, y ya desde el siglo XIV se consideraba que cuando alguien fallecía su alma quedaba protegida en el interior de los gatos siameses, por lo que se situaba un felino de este tipo cerca de la muerte para que protegiera el alma y la recibiera en su interior. Sin embargo, la morfología de los siameses ha ido cambiando con el paso de los siglos: ahora es más pequeño y redondeado, y la cabeza ha adquirido una forma más afilada, con los ojos aún más rasgados que el original.

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Ragdoll

También es un gato relativamente reciente, su raza se creó en los años 60 y ya se ha popularizado extensamente. Proceden de una gata de angora, que por una característica genética propia tuvo todos sus cachorros con unos ojos especialmente grandes y expresivos. Fruto del cruce se derivó la raza en una diferente dando como resultado la ragdoll (en español, muñeca de trapo). Los ojos grandes son el rasgo que más caracteriza a esta raza, además de la facilidad que tienen para quedarse quietos cuando se les abraza, por lo que reciben ese nombre tan peculiar.

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