La Fórmula 1 ya no es solo para aficionados al deporte, y todo se lo debemos a las novias de los pilotos, -las llamadas WAG ("Wives And Girlfriends") del paddock- que han dejado de ser meras acompañantes y ahora comparten el protagonismo en el circuito con sus chicos. Para comprender mejor los entresijos de este fenómeno, hemos hablado con tres consultoras de la agencia creativa Murph, todas especialistas en análisis de tendencias de mercado, pero también seguidoras de esta disciplina que está revolucionando el mundo de la moda.
Las novias de los pilotos de la Fórmula 1, catalizadores de un fenómeno
Empecemos por el principio. Ignorantes del deporte como yo hemos notado que la Fórmula 1 ha expandido su alcance en los últimos años, pero sin tener una idea clara sobre el porqué. ¿Nos interesan más los coches que antes? Si nuestros lapsos de atención son cada vez más cortos, ¿cómo es posible que seamos capaces de ver una carrera de 70 vueltas y, lo que realmente me sorprende- disfrutarla?
"La F1 puede volverse monótona con facilidad, especialmente cuando hay un equipo claramente dominante que combina una ingeniería muy superior con el piloto más completo de la parrilla. Durante mucho tiempo, hasta 2021, cunado Verstappen se enfrentó en la final a Hamilton, entonces siete veces campeón del mundo, el campeonato era casi predecible: todos intuíamos quién iba a ganar, o al menos quién sería el principal favorito", me adelanta Carol Cardoso.
Poco antes de la pandemia, se dio luz verde a los primeros esfuerzos de la organización por hacer de este deporte uno más emocionante e interesante para nuevas audiencias. En 2019, se estrenó en Netflix el documental Formula 1: Drive to Survive, que a modo de reality show nos permite echar un ojo a las vidas de los pilotos más allá de las pistas. "Humaniza un deporte que muchos percibían como inaccesible, muy asociado a perfiles elitistas y a un ambiente más frío".
Dio inicio a un fenómeno cultural que no apelaba al aficionado tradicional: "Las mujeres somos quienes más vemos este tipo de contenidos porque nos interesa lo emocional. Es un buen punto de entrada", me cuenta Irene Aracil. Y qué mejor ejemplo que el documental de David Beckham, también original de Netflix, el cual han visto todas mis amigas, pero ninguno de sus novios. De hecho, no hace falta que lo vean porque podemos ir nosotras mismas a contárselo. "Es una manera de conectar con tu pareja, tu novio, tu padre o tu tío, que son seguidores del deporte, solo que tal vez desconocen esa otra cara".
De las pistas a las redes: las WAG toman protagonismo
Las plataformas de streaming, junto con Instagram o TikTok han acercado esta disciplina al consumidor masa, de modo que cada vez tiene más peso la marca personal del deportista, algo indudablemente apetecible para las firmas de alta gama. Esta generación de pilotos, además, se muestra activa en las redes sociales, por lo que se diversifican las vías a su disposición para darse a conocer.
Ornella Ioncoli ahonda en esta idea: "Son chicos jóvenes guapísimos, con novias guapísimas, que tienen dinero. Tres elementos esenciales. En TikTok, las escuderías se han sumado a las tendencias virales, pensando que sus pilotos tienen el potencial de generar 'fandoms' formados tanto por mujeres como por hombres que le dan importancia al estilo de vida de estos corredores más allá de la pista".
Cada vez son más las chicas jóvenes que sintonizan la Fórmula 1 y no parece ser coincidencia, sino el resultado del (sutil) rebranding de un deporte en el que, actualmente, solo compiten hombres. "Hemos terminado teniendo acceso a un ámbito íntimo que muchos de ellos quizá no elegirían mostrar por iniciativa propia: su vida sentimental, la manera en que interactúan con sus parejas", añade Carol.
Si tienes un piloto preferido, puedes tener también una WAG preferida, así que es una competencia entre escuderías para captar nuevos seguidores, a la vez que un esfuerzo colectivo para popularizar todavía más su disciplina, que antes no tenía una audiencia tan masiva ni tan juvenil.
Cada Gran Premio es un desfile de moda
"Desde que en un principio comenzaron a hacer embajadores de marca a los pilotos de la Fórmula 1 quedó claro que había un negocio con sus novias por el hecho de que muchas mujeres que han aumentado como seguidoras. Tenían el potencial de convertirse en figuras públicas, como ha ocurrido con Alexandra Saint Mleux, la prometida de Charles Leclerc, que está creciendo una barbaridad", explica Irene.
La artista francesa, de origen mexicano, ha pasado de perfil casi desconocido a influencer top en cuestión de meses, acumulando millones de seguidores. Su presencia en las pistas la convierte en un imán para firmas de moda que comparten sus pasiones por el arte, la responsabilidad social o la sostenibilidad. Lo mismo ocurre con Rebecca Donaldson, pareja de Carlos Sainz, quien fue nuestra chica de portada de FASHION julio. Alaïa, Jacquemus, Bottega Venetta, Khaite, Dolce & Gabbana... son muchas las casas de renombre que fichan por las WAG de la F1.
Ellas no solo generan contenido; crean narrativas alrededor de un producto que funcionan como publicidad orgánica, en el marco de un evento deportivo del cual, aparentemente, no son ellas las protagonistas... ¿o sí? El auge de la Fórmula 1 ha llevado a las marcas de lujo a competir por verlas vestidas con sus prendas de pies a cabeza en cada Gran Premio.
Mientras que una campaña tradicional puede resultar lejana, que alguna de estas chicas luzca una prenda cualquiera en pleno circuito -entre la adrenalina de los boxes o desde un palco con vista a la pista- sí genera deseo instantáneo. Ese efecto se multiplica en cuanto las imágenes empiezan a circular en las redes, donde sus looks se vuelven virales en cuestión de horas.
Por qué la industria del lujo puso sus ojos en el paddock
Era cuestión de tiempo que estas empresas reclamaran un lugar en el paddock; al final y al cabo, como me comenta Carol, se trata de una disciplina a la que pocos tienen acceso, como sucedía a principios de los dos mil con el tenis. "Es normal que atraiga a ese tipo de espectadores y perfiles públicos. Si combinas la visibilidad mediática con un entorno tan exclusivo, es lógico que las grandes firmas de lujo quieran aprovecharlo para hacer posicionamiento de producto y reforzar su imagen".
Las carreras recorren continentes, de Miami a Singapur, y atraen a espectadores de alto poder adquisitivo, además de millones que siguen cada momento a distancia. Su público va desde coleccionistas que compran por estatus hasta jóvenes influenciados por las redes sociales, especialmente en mercados internacionales como Asia o Medio Oriente, donde la F1 y el consumo de moda de lujo han crecido de forma notable en los últimos años.
En definitiva, el paddock ha desarrollado su propio lenguaje y es, a día de hoy, similar a un front row de París o Milán, vestigio de cómo la moda se integra en el deporte de una manera que, hasta hace poco, solo habíamos presenciado en las pasarelas y alfombras rojas.















