1/7 © Aubrey Veva Design

Son coquetas, porque las mesas de centro siempre constituyen una propuesta estética que, en ocasiones, no volcamos en la elección del sofá o de otros muebles más conservadores. Sin embargo, las mesas de centro pueden permitirse ser vistosas, e incluso, atrevidas sin dejar de ser útiles.
 

A donde te lleve la naturaleza

Esta combinación de tres troncos pintados en blanco emergen de forma discreta para cumplir la misión de la mesa de centro con toda la discreción; no toman el protagonismo pero a la vez es imposible no fijarse en ellos. Son una solución sencilla para apoyar pequeños objetos y que cumplen más una función decorativa y auxiliar que de mesa de centro donde apoyar libros u objetos que permanezcan presentes de forma contínua.

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2/7 © Bruce Johnson & Associates Interior Design

Mesas ilustradas

La mesa de centro de tres alturas es un clásico.  Cuando se concentran quedan formando una sola estructura decorativa, y pueden extenderse y funcionar por separado cubriendo más espacio del salón. Sin embargo, lo que hace especial a esta propuesta de decoración es que esta mesa está decorada con ilustraciones oscuras que evocan motivos florales, casi como si de un grabado de Goya se tratara, o de un elemento decorativo de una película de Tim Burton. Por los colores elegidos y su estilo resulta muy elegante y discreta, a la vez que mantiene una fuerte personalidad que no es posible ignorar.

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3/7 © Alejandro C. - Fotografía de Interiores

Materiales reciclados de origen industrial

Hace unas décadas llegó un movimiento de reciclaje a las mesas de centro que aún permanece y sigue reinventándose. Las mesas creadas desde palés reciclados o estructuras de madera industriales dotan al salón de un matiz ecléctico que recuerda que también nuestros muebles han podido tener otras vidas, y ese paso del tiempo y de las experiencias acaban coronando el salón con la mesa de centro.

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4/7 © Causa Design Group

Una mesa de centro digna de Chester

Entre los clásicos diseños de mesa de centro, una opción muy versátil son los puff, y en este caso estamos frente a uno especialmente estiloso. Se trata de una estructura tapizada evocando al mítico sofá Chester, capaz de servir para reposar una bandeja que puede permanecer siempre sobre la mesa, sujetando revistas o libros; pero también puede funcionar como asiento, para que en las reuniones de amigos se puedan generar corrillos dentro del propio sofá, y mantener conversaciones improvisadas desde el centro de esta zona del salón.

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5/7 © Charles-Ryan Barber Photography

No solo de interior

Las mesas de centro de obra existen, y estamos ante una muy especial, porque se trata de una solución de diseño para un banco exterior en una gran terraza. Se trata de una estructura de mármol que permite reposar objetos, pero que mantiene una función principal sobre las rocas de su base: servir de chimenea para los días de invierno.

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6/7 © Estudio Nômada

Un diseño que nunca pasa de moda

Hay mesas de centro que son un icono en sí mismas y que nunca dejarán de sugerirse, pese a que como se ve en esta propuesta de decoración, no por clásica deja de mantenerse atractiva y actualizada. Esta estructura circular de cristal permite colocar arriba objetos, mientras que la zona de abajo sigue visible: Arriba se mantiene la zona que se utiliza, mientras que abajo podemos colocar objetos de adorno que reflejen nuestros gustos y estilo. Sin embargo, vacía mantiene una belleza casi virtuosa, porque el juego de reflejos entre la base y el cristal le da un aspecto muy puro.

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7/7 © Slow & Chic - Fotografía e Interiorismo

Una interpretación de las tres mesitas circulares

Si antes hemos dicho que las tres mesitas circulares de distintas alturas es un clásico de las mesas de centro, esta es la demostración de que un mismo diseño puede evolucionar de forma perpetua. Aunque se trata de una propuesta muy sencilla, esta mesa de centro de tres módulos resulta muy apetecible porque se ha conseguido un equilibrio muy armónico entre las formas irregulares de las bases, la finura del borde y los colores de cada mesa, que van in crescendo de más claro a más oscuro.

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