En el marco de la Copa Mundial de la Fifa 2026, es imposible no pensar en cómo el deporte impacta nuestra vida diaria y con ella la manera en que vestimos. Es fácil pensar que el deporte y la moda son cosas que van por separado, sin embargo, con el paso del tiempo la historia ha demostrado que hay una fuerte relación entre ambos.
La moda y su simbología ha estado en los estadios y las canchas del balompié casi desde que se consolidó como deporte, y es que los uniformes en sí mismos representan un equipo, hablan de un sentido de pertenencia y refieren a una bandera, club o equipo. El color, el nombre, el apodo y hasta el corte —de la playera o los shorts— nos dicen algo de quien los lleva, su origen, lo que apoya, quién lo patrocina y hasta marca la época en la que juegan, porque sí, hasta en los uniformes hay tendencias.
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Esto funciona bilateralmente, pues fuera de las canchas cada vez es más común que veamos a civiles que no tienen nada que ver con el deporte, portar un jersey. A veces por apoyar a un equipo, muchas otras veces sólo por comodidad, e incluso, redefiniendo lo que representa esta playera, el escudo y todo lo que viene con su diseño.
Estas son algunas de las veces que el fútbol y la moda —en conjunto— han hecho historia e impactado la manera en que consumimos a ambas hoy.
Moda y fútbol: los momentos más icónicos en la historia
El desfile de YSL en 1998
Días antes de la inauguración de la Copa en 1998 en París, Saint Laurent tomó el estadio insignia de la capital francesa para convertirlo en la pasarela de su desfile Fall/Winter 98. Al cerrar el desfile, las modelos posaron en una formación que desde arriba parecía el logo de la casa francesa.
Antes de que David Beckham se convirtiera en un ícono de estilo, George Best demostró que los futbolistas podían vestir bien. La prensa europea lo llamaba "el quinto Beatle" por su corte de cabello y su estilo de vida desenfrenada. Al futbolista norirlandés le gustaba vestir bien, y seguido se le veía vestir trajes de sastrería italiana hechos a la medida.
Para finales de la década de los 90s, figuras como Victoria Beckham y Cheryl Cole se convirtieron en parte esencial del espectáculo del fútbol. Las esposas y novias de los jugadores eran admiradas por el estilo y glam que llevaban a las gradas.
Para la década del 2010 salir en jersey deportivo a las calles sin un motivo aparente se convirtió en algo socialmente aceptado. Incluso referentes de estilo comenzaron a incorporarlo en su rotación gracias a su comodidad y versatilidad.
Desde el 2010, la copa del mundo se presenta en un estuche confeccionado por una de las casas más prestigiosas de la industria de la moda. Esta pieza está hecha a la medida para la copa que únicamente es presentada en la ceremonia final del campeonato.
En 2020, Demna Gvasalia, el entonces director creativo de Balenciaga, presentó su colección con una campaña que hacía parecer a Balenciaga FC como un auténtico equipo/club de fútbol. Una propuesta muy conceptual de parte del diseñador.