Los reyes de los Países Bajos, Guillermo Alejandro y Máxima, se encuentran actualmente en Estados Unidos con motivo de una visita oficial de tres días destinada a reforzar los lazos políticos y económicos entre ambos países. Acompañados por el primer ministro neerlandés, Rob Jetten, los monarcas iniciaron su agenda en Filadelfia para después trasladarse a Washington D.C., donde fueron recibidos en la Casa Blanca por Donald y Melania Trump.
Y como era de esperarse desde su llegada al aeropuerto, Máxima ha deslumbrado en atuendos que nos han dejado claro que maneja a la perfección el estilo diplomáticos sin perder su esencia elegante y contemporánea, siempre con estilismos bien pensados y con joyas, colores o detalles que mandan un mensaje contundente.
Los looks de Máxima de Holanda en su visita a Estados Unidos
Desde su llegada en avión, la royal apostó por recuperar un conjunto con pedrería verde de Jan Taminiau, que adquirió en 2017 y que está compuesto por un top, pantalón ancho y capa a juego.
Más tarde, para sus primeros actos en Filadelfia, donde fueron recibidos por el gobernador de la ciudad, Josh Shapiro, y la primera dama, Lori Shapiro, los monarcas visitaron el Independence Hall, donde se conmemorará el 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos y el papel que desarrollaron los Países Bajos en ella.
Un broche histórico
Para la ocasión, la esposa del rey Guillermo Alejandro reutilizó uno de sus vestidos midi favoritos, se trata de un vestido verde olivo de escote drapeado y falda amplia del diseñador dánes Claes Iversen.
Como buena amante de los broches, Máxima lució una valiosa joya que adornó el escote drapeado de su vestido: una gran perla gris rodeada de seis grandes diamantes y otras dos perlas similares, pero más pequeñas. Esta creación, de la que se desconoce exactamente su procedencia, aparece en un retrato de la reina Wilhelmina en 1897.
A juego con este broche histórico, la reina de 54 años eligió unos aretes de perlas grises y diamantes similares a las de su broche, así como un brazalete con la misma forma floral. Para su bolso, la royal eligió un clutch gris de Bottega Veneta cubierto de perlas que sintonizaron con sus joyas.
La esperada visita a la Casa Blanca
Para finalizar la jornada, los reyes de los Países Bajos fueron recibidos en la Casa Blanca por el Presidente de Estados Unidos y la Primera Dama, Melania Trump, donde Máxima volvió a destacar por su acertado estilismo en un vibrante tono.
A pesar de que se ha convertido en una experta para reciclar estilismos, así como la reina Letizia de España, en esta ocasión la monarca sorprendió al estrenar un vestido midi. Se trata de una favorecedora falda lápiz de silueta entallada que incorpora un detalle drapeado diagonal finalizado en una especie de péplum con un delgado cinturón.
Para complementar su look, Máxima eligió un clutch de textura de serpiente en color marrón y un juego de joyas a juego con el color del vestido, pues el verdadero protagonista fue el vibrante tono elegido para la noche: el naranja, el cual esconde un importante mensaje.
Además de ser el color de la monarquía en los Países Bajos, este tono se asocia con entusiasmo, creatividad, vitalidad y optimismo. Es un color que llama la atención y transmite la personalidad cálida de Máxima.
Es un emblema de unidad y fidelidad cuya historia se remonta a Guillermo de Orange y a su papel en la independencia del país. El naranja ha trascendido su condición de simple tonalidad para consolidarse como un símbolo histórico y cultural que refleja tanto la continuidad de la monarquía como la identidad colectiva del país.
No es de extrañar que la reina de los Países Bajos haya querido rendir un discreto homenaje a su país en una visita tan importante para la agenda global en tiempos complicados. Pues como sabemos, la vestimenta —a través de los años— se ha convertido en una poderosa herramienta no verbal para reinas y princesas de las monarquías más emblemáticas. Y así, una vez más, Máxima ha pisado firme con un estilo royal exquisito.












