En una noche donde la sastrería fue protagonista, Paris Jackson demostró que el power suit sigue evolucionando y que puede ser reinterpretado en miles de formas. Hace unos días, vimos a Eiza González apostar por este uniforme de manera effortless, y en esta ocasión, la hija de Michael Jackson presumió su propia versión tras llegar al desfile de Tom Ford bajo la dirección creativa de Haider Ackermann.
Fiel a su espíritu rebelde pero sofisticado, Paris apostó por un traje negro de líneas impecables que abrazaba la estructura del tailoring clásico: hombros definidos, pantalón de caída recta y silueta alargada. Sin embargo, lo verdaderamente interesante estuvo en el styling.
Cómo Paris Jackson crea su propia versión del power suit
En lugar de optar por una camisa tradicional completamente abotonada, apostó por llevarla abierta estratégicamente desde el abdomen, dejando al descubierto sus tatuajes y transformando lo que podría ser un look corporativo en una declaración de estilo y rebeldía.
La camisa blanca, de cuello cerrado y corte pulido, funcionó como contraste perfecto a la sensualidad sutil del torso expuesto. El resultado fue una reinterpretación contemporánea del power dressing que ya no busca encajar en códigos masculinos, sino redefinirlos.
La belleza como accesorio
En cuanto al beauty look, Paris complementó el conjunto con un peinado efecto “wet” pulido en la parte superior —con el cabello peinado hacia atrás y fijado con acabado brillante— que se suavizaba al dejar el largo suelto y lacio. Este estilo, conocido como slicked-back con acabado húmedo, reforzó la estética andrógina que tanto define el estilo de la modelo.
Por su parte, el maquillaje se mantuvo en tonos neutros, con piel luminosa y un elemento que destaca sobre todo lo demás son los labios casi rojos, mismos que le aportan poder y feminidad al look. Más allá del impacto visual, su aparición confirma que el nuevo power suit no se trata solo de estructura, sino de portarlo con actitud.
La más reciente colección de Tom Ford
En el universo de Tom Ford, la sensualidad siempre ha sido parte fundamental de sus diseños, no de una manera literal, sino sofisticada y orgánica. Esta Vez, bajo la visión de Haider Ackerman, vemos conjuntos que juegan con estampados y texturas. Abrigos de textura animal que derrochan glamur y faldas de lápiz que evocan el corp-core que tanto dominó hace unas temporadas.
Aunque la mayoría de los conjuntos juegan con el equilibrio del blanco y negro, vemos el ocasional pop de color en la colección para dar vida a la misma. Con la más reciente entrega, Ackerman reafirma que no pudo haber mejor heredero en la casa del diseñador americano.








