El glamour regresó con fuerza al Festival Internacional de Cine de Venecia, y pocas parejas logran acaparar tantas miradas en la alfombra roja como George y Amal Clooney. La abogada y activista es reconocida no solo por su impecable carrera profesional sino también por su estilo sofisticado y acertado en toda ocasión.
La abogada se robó los reflectores durante la premier de Jay Kelly luego de caminar la alfombra roja en un vestido vintage de impacto firmado por Jean Louis Scherrer.
La silueta vintage de Amal Clooney
El diseño, en un vibrante tono magenta, mezcla la sensualidad y elegancia. Una pieza que evoca el glamour clásico de Hollywood. Un vestido strapless tipo corsé drapeado que resaltaba su figura con naturalidad, mientras que la falda corta en la parte delantera era acompañada de una espectacular cola con volumen.
La pieza aportaba dramatismo y movimiento. El toque final lo dieron los accesorios, Amal lleva un par de zapatos Aquazzura en tono metálico que reforzaban la sofisticación de un look pensado para destacar con los destellos de las luces, flashes y reflectores. Amal completó su estilismo con un clutch dorado de Jimmy Choo, discreto pero preciso, que sumaba luminosidad sin robar protagonismo al vestido.
En cuanto a su beauty look, Amal apostó por una melena suelta con ondas suaves que caían sobre los hombros, un peinado que transmite frescura y naturalidad, con el cual equilibra el dramatismo de su vestido. Su maquillaje, en tonos neutros con énfasis en la mirada, reforzaba esa dualidad entre glamour y sobriedad, un sello que caracteriza a la libanesa-británica desde sus primeras apariciones públicas.
El resultado fue un look que dialoga entre lo atemporal y lo contemporáneo, perfecto para una alfombra roja tan icónica como la de Venecia.
A su lado, George Clooney optó por una apuesta segura, un esmoquin negro con solapas de satén, demostrando una vez más que sabe ser el complemento perfecto sin opacar a su esposa. Juntos, proyectaron la imagen de una de las parejas más admiradas de Hollywood: él, con la sobriedad de un ícono de cine; ella, con la sofisticación de una musa moderna.
La premier de Jay Kelly no solo fue un evento cinematográfico, sino también una pasarela de estilo. En un festival que suele dictar tendencias, Amal se consolidó como referente de elegancia atemporal y global.