DEPORTES

Charlene Arguimbau y Agustín Martínez: La fuerza de la Carrera Panamericana


El rugido de los motores y la fuerza de los sueños acompañan a los pilotos mexicanos en su tercer 'rally' juntos, en un viaje que mezcla amistad, paisajes increíbles y mucha adrenalina


© CORTESÍA
Cynthia ValdezRedactora Senior
Octubre 20, 2026 2:42 PM EDT

En el corazón vibrante de la Carrera Panamericana 2026, dos nombres resuenan con fuerza y pasión: Charlene Arguimbau y Agustín Martínez. Unidos por la adrenalina y la disciplina que exige el rally más emblemático de México, su participación trasciende lo deportivo para convertirse en una historia de entrega y sueños cumplidos. 

Charlene, pionera del automovilismo mexicano, inspira a miles de mujeres al demostrar que la velocidad también tiene rostro femenino. Él, ingeniero apasionado de los motores, aporta técnica y precisión a través de una conexión única con los autos. Ambos forman un dúo que no solo enfrenta curvas y rutas cambiantes, sino también los retos emocionales y mecánicos que hacen de esta competencia un verdadero viaje de vida.

Su historia es la de dos almas que, aunque ya no comparten un camino personal, siguen encontrando en la pista el espacio perfecto para demostrar que la amistad, la pasión y la entrega pueden ser tan poderosas como el rugido de un motor a toda velocidad. Unidos como equipo, están listos para su tercera Panamericana, que en su edición 39 se realiza del 16 al 22 de octubre en un recorrido aproximado de 3,900 kilómetros y que los llevará desde la calidez de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, hasta la majestuosidad colonial de Zacatecas; pasando por Veracruz, Ciudad de México, Puebla, Querétaro, Guanajuato y San Luis Potosí. 

La carrera lleva a ambos pilotos por Chiapas, Zacatecas, CDMX, Puebla, Querétaro, Guanajuato y San Luis Potosí.© CORTESÍA
La carrera lleva a ambos pilotos por Chiapas, Zacatecas, CDMX, Puebla, Querétaro, Guanajuato y San Luis Potosí. En esta imagen, en la edición 2025.

Una vida llena de adrenalina

"Tienes que estar mentalmente muy enfocado", nos dice Charlene sobre cómo es ir dentro del auto en esta travesía. "Mucha gente  piensa que únicamente estás sentado y no pasa nada, pero tu cuerpo está activando una gran cantidad de músculos. También debes estar concentrado y dejar afuera todo lo que traes en la cabeza, porque suena horrible, pero aquí un error te puede costar la vida". 

Los pilotos comparten un poco de los retos físicos de carreras de esa magnitud.© CORTESÍA
Los pilotos comparten un poco de los retos físicos de carreras de esa magnitud.

Prepararse para el rally va más allá de poner las manos en el volante. "Estoy corriendo muchísimo, haciendo fuerza, entrenamientos muy largos y demandantes para que a la hora de subirme al coche no me distraiga al llevarlo lo más rápido posible", nos explica Agustín. Charlene prefiere algo distinto. Incluso nos confiesa que su forma de lidiar con la adrenalina es llorando, una reacción que también le provoca la emoción de la gente que la apoya.

El apoyo de su familia en cada carrera significa todo para ellos. © Cortesía
El apoyo de su familia en cada carrera significa todo para ellos.

En la Panamericana son tres en el equipo: Charlene, Agustín y "Eusebio", su auto MINI. "Soy de la idea de que los coches están vivos y formas una relación con ellos. Este se llama 'Eusebio', lo adoramos, nos ha llevado por lugares increíbles y lo cuidamos", dice Agustín orgulloso de su carro. Pero también sabe que requiere una atención especializada. "Un grave error es asumir que el coche va a estar bien siempre y que se hizo el trabajo previo de preparación", explica. Y es que el año pasado, la experiencia les enseñó a checar cada componente a detalle: "Un mes antes nos dicen que el motor no sirve. Tuvimos que conseguir uno nuevo. Fue una inversión que no teníamos en el presupuesto, pero si no lo hubiéramos hecho, ni siquiera arrancaría". 

Eusebio es el nombre con el que bautizaron a su MINI.© CORTESÍA
"Eusebio" es el nombre con el que bautizaron a su MINI.

Charlene y Agustín están bastante conectados en el tema automotriz, y su amistad es el resultado de un gran cariño que comparten después de una historia juntos: "Tuvimos una relación por muchos años, muy bonita, pero ya no estamos juntos como pareja", nos explica ella. "Esta separación se dio en términos y condiciones amigables. Los carros es algo que vamos a compartir toda la vida".

Pasión que viene desde la infancia

Ambos pilotos descubrieron su amor por la velocidad desde muy jóvenes.© CORTESÍA
Ambos pilotos descubrieron su amor por la velocidad desde muy jóvenes.

 Ambos pilotos encontraron el gusto por los autos en sus primeros años. Para ella, todo inició con el deseo de su padre por tener "un hijo que hiciera locuras con él". Desde pequeña aprendió a ser independiente y solucionar cosas: "Me enseñaba desde cambiar una llanta, un foco, poner un clavo. Y la vida me fue llevando hacia los coches". Fue su papá quien también la enseñó a manejar y saber de autos a temprana edad. "Estoy muy contenta y agradecida de que no tuve un hermano mayor", nos dice entre risas.

Para Agustín, los autos son parte de su historia familiar. Su padre, abuelo y bisabuelo fueron ingenieros mecánicos, y él mismo aprendió desde niño a repararlos. "Siempre quise correr algo, pero mi papá no quería por el tema económico y mi mamá porque juraba que me iba a matar", confiesa. Conoció las carreras gracias a su abuela: "Le encantaba ver a mi 'coach master' en la época, estaba profundamente enamorada de él, y me pasó mucho ese amor por Ferrari. Michael Schumacher me recuerda mucho a ella".

Charlene y Agustín con todo su equipo.© CORTESÍA
Charlene y Agustín con todo su equipo.

Rodeados de consejos para la competencia, Charlene revela que el más valioso curiosamente viene de Agustín, y es que "siempre tienes que ir de menos a más. No puedes arrancar con todo, nunca. Y es algo que aplico en pista y carretera".  Además de prepararse y cerciorase de que "Eusebio" esté en condiciones aptas, Charlene nos cuenta que antes de subirse al auto tiene un momento familiar muy importante: "Hablo con mis papás, los veo. Una semana antes de la Panamericana trato de dejarlos tranquilos. Es muy fuerte, pero les digo que si algo pasa, que sepan que me fui de este mundo haciendo lo que yo más amo". Agustín piensa diferente: "Yo le mando la ubicación a mi mamá, le digo te marco al ratito, nos vemos. No quiero que exista la posibilidad de no volver a ver a mis papás". En lo que ambos coinciden es en asegurarse de que el carro esté bien mecánicamente, y a Charlene le gusta llegar temprano para estar más tranquila y repasar sus notas.

Charlene confirma que el mejor consejo que le han dado antes de una carrera vino de Agustín.© CORTESÍA
Charlene confirma que el mejor consejo que le han dado antes de una carrera vino de Agustín.

Una carrera con causa

Además de participar con todo el corazón en la Carrera Panamericana, Agustín y Charlene apoyan a Hogar y Futuro, una casa hogar. "Es un proyecto que nos emociona mucho. No solo recaudamos fondos, también hemos convivido con los niños. Esa experiencia llena el alma y la intención es devolver un poco de lo bueno que la vida nos ha dado".