Deportes

Oceanida: las mexicanas que hicieron historia y conquistaron el Atlántico a remo


Eugenia Méndez, Ana Lucía Valencia, Andrea Gutiérrez y Lucila Muriel Noriega firman un hito histórico para México y América Latina en una de las pruebas más duras del deporte extremo


Enero 30, 2026 2:15 PM EST

Hay travesías que se miden en kilómetros y otras que se miden en carácter. La de Eugenia Méndez, Ana Lucía Valencia, Andrea Gutiérrez y Lucila Muriel Noriega, integrantes de Oceanida pertenece, sin duda, a la segunda categoría. Durante 45 días, el océano Atlántico fue  hogar para estas cuatro mujeres mexicanas que se enfrentaron a una de las pruebas más duras del deporte de resistencia: Remar el Atlántico. 

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Un reto que no solo representa un desafío físico; es una prueba emocional, mental y espiritual que exige convivir con el cansancio, la incertidumbre y una naturaleza tan imponente como impredecible, pero al que cuatro mujeres mexicanas hicieron frente redefiniendo los límites de lo posible y escribiendo una nueva página en la historia del deporte latinoamericano . 

El 12 de diciembre, Oceanida –el primer equipo femenino de América en competir en el World's Toughest Row–  partió desde La Gomera, en las Islas Canarias, con un destino tan claro como intimidante: Antigua y Barbuda. Frente a ellas, entre 4,800 y 5,200 kilómetros de mar abierto, vientos que podían alcanzar los 60 kilómetros por hora y olas de hasta ocho metros. Detrás, la certeza de que ninguna mujer latinoamericana había llegado tan lejos en esta disciplina.

© @oceanida.mx
Durante 45 días, las mexicanas hicieron de su embarcación, Chalupa, su segundo hogar.

La embarcación, a la que llamaron Chalupa, —construida bajo principios sustentables, sin motor y respetuosa con el entorno marino— fue hogar, refugio y campo de batalla. Ahí, el tiempo dejó de medirse en horas normales y comenzó a contarse en turnos de dos horas: remar, descansar, alimentarse, resistir durante los 45 días de su travesía.

Perseverar fue la constante. Día tras día, el cuerpo comenzó a pasar factura. Las manos empezaron a ampollarse, aparecieron calambres, dolores de cabeza y un cansancio muscular que se acumulaba sin tregua. En uno de los videos que compartieron de su viaje, una de ellas resumió la crudeza del momento: “Nos está lloviendo a cada rato, está todo mojado”. Otra mostró a la cámara sus manos dañadas y, con humor aseguró: “Aquí puro glamour”.

Ese humor fue también una forma de supervivencia. Bailaron para sacudirse el cansancio, cantaron para mantenerse despiertas, se acompañaron cuando el miedo se hacía presente. La convivencia en la pequeña embarcación, el aislamiento y la inmensidad del mar pusieron a prueba no solo el cuerpo, sino el carácter. Y fue ahí donde Oceanida dejó de ser un equipo para convertirse en una hermandad.

© @oceanida.mx
El resiliente cuarteto celebró Navidad y Fin de Año en altamar sin perder el ánimo.

Sin embargo, cuando la rutina del remo parecía parte del cuerpo, sucedió lo inesperado. Un marlin —rápido, poderoso, salvaje— perforó el bote. El riesgo de hundimiento era real. No hubo pánico ni caos: repararon el daño, siguieron los protocolos y continuaron. Con el paso de los días, el Atlántico también dejó huella en sus rostros. El sol, el viento, la sal y la lluvia transformaron su piel. Cada nueva línea se convirtió en testimonio de resistencia. 

Oceanida compitió en el World’s Toughest Row junto a 43 equipos, 114 remeros y representantes de 20 países. Son el primer equipo latinoamericano en cruzar el Atlántico a remo y el primer equipo femenino de América Latina en participar en esta prueba. Pero su logro va más allá del récord. La travesía también fue una plataforma para crear conciencia sobre la protección de la fauna marina y recaudar fondos para iniciativas como Fondo Guadalupe Musalem, Sirena de Natividad y Big Plastic Pledge.

© @oceanida.mx
El 28 de enero, el equipo arribó a Antigua y Barbuda, cerrando una travesía de aproximadamente 4,800 kilómetros que inició en las Islas Canarias.

El 28 de enero, el equipo arribó a Antigua y Barbuda, sus voces orgullosas, pero cansadas revelaron el verdadero alcance de lo vivido. “Es increíble, no podía ni imaginar que habíamos cruzado el océano. Somos un gran equipo y pasamos momentos inolvidables juntas”, compartió Ana Lucía Valencia. Mientras, Lucila Muriel lo resumió con una frase que encapsula la experiencia: “Bailar y cantar es la mejor medicina… la mar es una maestra”.

© @oceanida.mx
Oceanida compitió en el World’s Toughest Row junto a 43 equipos, 114 remeros y representantes de 20 países.

Fue así como Oceanida no solo llegó a destino. Abrió un camino donde no existía. Hoy, México suma un nuevo referente y América Latina una historia que merece contarse una y otra vez: la de cuatro mujeres que demostraron que no existe lo imposible.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.