Ariadna Gutiérrez lleva más de una década siendo famosa, pero la carrera en el mundo de la moda que está construyendo ahora se percibe de otra manera. En julio de 2026, desfiló en el Olympia de París para Stéphane Rolland luciendo dos impactantes conjuntos blancos: uno, de corte asimétrico y gran caída, adornado con cristales en el escote; el otro, complementado con guantes largos de ópera. La colección rendía homenaje a Dalida, la cantante y actriz italo-francesa, y Gutiérrez formó parte, una vez más, de la visión del diseñador. A esas alturas, verla en su pasarela de alta costura ya no resultaba ninguna sorpresa.
Ese matiz es importante. Mucho antes de que los concursos de belleza la dieran a conocer ante el público internacional, Gutiérrez ya trabajaba como modelo en Barranquilla siendo adolescente. Según ha contado, comenzó alrededor de los 15 o 16 años y, tras terminar el bachillerato, optó por dedicarse a la moda, a pesar de que su familia habría preferido que cursara estudios universitarios. No existía un 'plan B', tal como ella misma ha señalado.
Después llegó el certamen de Miss Colombia en 2014 y, un año más tarde, uno de los momentos más inolvidables en la historia de Miss Universo. Steve Harvey anunció por error a Gutiérrez como ganadora, antes de que la corona fuera entregada a Pia Wurtzbach en plena transmisión en directo. Aquel error convirtió a Gutiérrez en una figura reconocida a nivel mundial en cuestión de minutos; ella ha hablado abiertamente sobre lo dolorosas que fueron las consecuencias de aquel suceso. Sin embargo, ese episodio no explica la trayectoria profesional que tiene hoy en día.
Gutiérrez pasó por la actuación, la televisión y el trabajo publicitario antes de que la moda volviera a cobrar un mayor protagonismo en su trayectoria. En junio de 2024, poco después de su aparición en Vogue World en París, debutó en la pasarela de la Semana de la Alta Costura de París de la mano de Stéphane Rolland, participando incluso en el cierre de su presentación para la temporada otoño/invierno 2024-2025. El diseñador volvió a invitarla en enero de 2025; en enero de 2026, desfiló luciendo dos estilismos. Más tarde, en julio, llegó el desfile de Olympia.
El hecho de ser convocada temporada tras temporada dice mucho más que cualquier aparición aislada en una pasarela. Gutiérrez ha forjado una relación auténtica con un diseñador reconocido por sus siluetas dramáticas y su alta costura de carácter escultórico; ella, por su parte, luce sus creaciones con total naturalidad, como si hubieran sido hechas a su medida.
Ese impulso la acompañó a lo largo de 2026. En Cannes, apareció con un vestido blanco de corte escultórico firmado por WONÁ Concept, combinado con joyas de esmeraldas y diamantes de Chopard. En junio, estuvo en Venecia para asistir a Diorissima, la presentación de alta joyería de Dior. Y en agosto, la revista ¡HOLA! Américas la fotografió en el hotel The Peninsula de París para un reportaje de portada; en las imágenes, aparece vestida por Stéphane Rolland, precisamente en la ciudad que se ha vuelto fundamental en esta etapa de su carrera.
Para Gutiérrez, el hecho de ser una mujer colombiana que ocupa estos espacios tiene también un componente personal. Ella ha descrito su condición de latina como un "superpoder" y ha hablado del orgullo que siente al poder decir de dónde viene y compartir su cultura. Es una identidad que lleva consigo, no algo que se pone solo para una ocasión determinada.
A sus 32 años, Gutiérrez retoma la labor que eligió siendo adolescente, pero con mucha más experiencia vital a sus espaldas y una idea más clara de cuál es su lugar. Puede que la corona fuera el motivo por el que millones de personas conocieron su nombre, pero la alta costura les está dando otra razón para recordarlo.
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