Adria Arjona está viviendo uno de los años más importantes de su carrera. Tras retomar su papel en Andor en 2025, la actriz de ascendencia puertorriqueña y guatemalteca afrontó 2026 con papeles cada vez más ambiciosos, entre ellos un thriller de acción de A24 y su incorporación al universo DC.
En septiembre pasado, Arjona regresó a la gran pantalla con Onslaught, interpretando a una francotiradora del ejército en lo que ella describió como el rodaje más exigente físicamente de su trayectoria. Filmada durante noches gélidas en Nuevo México, la cinta la llevó a realizar secuencias de acción extenuantes y le exigió interpretar gran parte de la segunda mitad del filme con un ojo cubierto. El papel reveló una faceta más dura y física de una actriz que sigue desafiándose a sí misma en cada proyecto.
Ese proyecto dio paso a otra etapa importante para Arjona. En 2025, retomó el papel de Bix Caleen para la segunda temporada de Andor, continuando con un personaje que cobró un significado especial para ella. Arjona incluso quiso dejar una huella permanente de esa experiencia tatuándose una "X" en el brazo en honor a Bix.
Su vínculo con las personas que impulsaron una de sus primeras oportunidades profesionales ha cerrado ahora el círculo. James Gunn y Peter Safran, quienes trabajaron con Arjona en su primera película, The Belko Experiment (2016), la han incorporado al elenco de Man of Tomorrow, la continuación de Superman prevista para 2027. Recientemente, ha estado entrenando entre dos y tres horas diarias para este papel. También participó en otro proyecto importante: Copperhead, una película en la que compartirá pantalla con Jason Momoa y Miles Teller.
Detrás de esos papeles de creciente relevancia hay una actriz que siempre ha tenido claro de dónde viene. Nacida en San Juan, hija del cantautor guatemalteco Ricardo Arjona y de la puertorriqueña Leslie Torres, pasó parte de su infancia en Ciudad de México. Ha hablado abiertamente de sentirse igualmente orgullosa de su herencia puertorriqueña y guatemalteca, una mezcla maravillosa que la hacen infinita a nivel cultural.
Una década después en el cine, Arjona ha llegado a un punto muy distinto en su carrera. Lo que comenzó como una oportunidad para demostrar su valía ha evolucionado hacia algo más duradero al lograr que su nombre haya calado fondo en el público y que los cineastas siguen recurriendo a ella para más proyectos.
A estas alturas, Adria Arjona ya no necesita muchas presentaciones. Lo emocionante es ver qué camino seguirá a partir de ahora.
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