En medio de la separación del dúo Jesse & Joy, ha resurgido el tema de la crianza que recibieron sus integrantes; los hermanos Joy y Jesse Huerta. En el documental Jesse & Joy: Lo que nunca dijimos (Max), lanzado en 2025, cada uno habló sobre sus temas de salud mental, además de los momentos clave en su carrera, bajo la sombra de su padre, quien ejerció sobre ellos unas duras reglas en casa, que de cierta forma, marcaron sus vidas.
En ese documental, que fue más como un viaje emocional a lo más íntimo de su mundo, cada uno de los hermano se abrió sobre aquellos instantes que los marcaron. "Yo la estaba pasando muy mal. Nos tenía asfixiados a los dos". Eduardo Huerta, padre de los cantantes, era pastor evangélico; para ellos una figura de autoridad que les imponía.
Jesse Huerta era señalado por haberse convertido en padre a corta edad
"A mi papá le gustaba sentir poder. Le importaba mucho su imagen y lo que la gente dijera de él", dijo Joy sobre su padre, fallecido en 2013. La cantante contó que por años trató de ser "la hija perfecta", obedeciendo en todo, mientras que Jesse era visto en la familia como 'la oveja negra', al haberse convertido en padre muy joven. "Era como el peor ejemplo que podías dar como hijo de pastor", dijo.
Joy Huerta temía decepcionar a sus padres
Joy no tuvo una adolescencia normal; sus padres eran tan rígidos que no la dejaban salir de la casa y hacer una vida normal como cualquier chica. "Me empecé a sofocar", cuenta en el documental.
Los años pasaron y un buen día, Joy Huerta conoció al amor de su vida, Diana Atri, con la que hoy tiene una bella familia con dos hijos; Noah y Nour. Al crecer tan reprimida y sin oportunidad de mostrarse tal cual era, a Joy los pensamientos más oscuros sobre su identidad y el qué pensarían sus padres, la empezaron a invadir. "Quería estar todo el tiempo con ella (Diana)", dijo. "Al mismo tiempo, era como: 'Le voy a romper el corazón a mis papás y aparte me voy a ir al infierno'".
En 2019, cuando Joy decidió compartir con el mundo su amor con Diana Atri y que estaban ala espera de su primer hijo en común, fue precisamente Jesse Huerta, su hermano, quien fue su mayor apoyo.
'¿Con quién se queda el perro?', canción inspirada en el mayor dolor de Joy
Con una adolescencia complicada y todo lo que conllevó crecer en un ambiente hostil, Joy Huerta estaba decidida a dejar todo atrás y perseguir sus sueños.
En el documental del dúo, Joy Huerta contó entre lágrimas la forma en la que sufrió cuando se fue de su casa. Justo cuando tomó la decisión de irse de casa y volverse independiente con la ayuda de una amiga, su padre la castigó con lo que más le dolía; con su perrita Pretzel. Ella ya estaba con las maletas hechas, pero el señor Eduardo no la dejó llevarse a Pretzel; su compañera de vida y ancla emocional.
"Me voy a morir en el intento, pero me voy a escapar. Me puse a empacar mis cosas y en eso, me abre la puerta y dije: 'F*ck no le puse el seguro a la puerta'. Le dije, tengo que hablar contigo", contó Joy. Su padre la empezó a cuestionar y ella se mantuvo firme: "Me dice: 'No te vas' y le dije: 'No te estoy preguntando, te estoy avisando que me voy de la casa, pero al momento de irme yo iba a agarrar a mi perrita y me dice: No, ella se queda conmigo'".
Al poco tiempo, Pretzel falleció y esto ha sido uno de los dolores más grandes que Joy ha vivido a lo largo de su vida. "Ha sido de las decisiones que hasta la fecha no puedo del dolor, porque siento que me escapé de ella y al poco tiempo, se murió". De este dolor, nación el tema ¿Con quién se queda el perro?, uno de sus más grandes hits, y que siempre le recuerda a su compañerita, esa con la que compartió tantas noches de angustia e incertidumbre.












