La última semana ha sido surreal para Aylín Mujica, quien el pasado jueves se enfrentó a la noticia que ninguna madre quisiera escuchar. Su hijo Mauro, de 30 años, había muerto en un hospital en Barbados, hasta donde la actriz viajó para reunirse con él. Aunque había hecho algunas publicaciones en sus redes sociales al respecto, por primera vez concedió una entrevista para revelar que sucedió en realidad, aclarando los rumores en torno a este lamentable suceso y abriendo su corazón para contar la pesadilla que vivió para encontrar el cuerpo de su hijo y la decisión que tomó junto a Osamu Menéndez, padre del joven, para volver a casa y dejarlo en la isla.
Aylín describió a su hijo como "un alma libre", quien viajaba constantemente por su trabajo como DJ. Mauro vivía en California y algunas veces llegaba a ir a Miami a pasar tiempo con la familia, tal como hizo una semana atrás, antes de partir hacia Barbados, pero no se encontró con su mamá, ya que ella estaba en Colombia en las grabaciones de Top Chef VIP. Los padres de Aylín notaron que tenía un "catarro muy fuerte" y los cuidados se intensificaron, incluso la actriz le envió shots de jengibre para ayudarlo a mejorar. Pero él aseguraba que estaba bien.
Al ver los síntomas, su tío lo llevó a la sala de emergencias, pero el DJ optó por no esperar por la atención médica, pues tenía la inquietud de viajar a Barbados en donde pasaría unos días con amigos y entre compromisos. Aylín confirmó que en una llamada telefónica le pidió que no viajara y que descansara: "Me dice: ‘Mami, es que tengo un dolor muy fuerte, creo que se me pinchó un nervio’. Estoy en el aeropuerto, en una silla de ruedas, pero tengo que llegar a Barbados'".
Mauro tomó el vuelo y fue ahí en donde buscó atención médica. Tras varios estudios le diagnosticaron “una neumonía muy fuerte”, y en otra llamada telefónica, le aseguró a su mamá que ya le habían dado antibiótico "y me siento al 100". Preocupada y a la distancia, Aylín estaba en comunicación con él, pero de pronto dejó de contestar el teléfono. "A las 10 de la noche, cuando le hablo, me contesta su amiga , que estaba en el hospital, y me dice: 'Mauro estaba jugando soccer en el sunset con nosotros. Convulsionó tres veces, la ambulancia llegó tarde y le falta oxígeno en el cerebro. Está todo entubado, pero se le está parando el corazón todo el tiempo'".
Los doctores intentaron reanimarlo en varias ocasiones, incluso una de ellos llamó a Aylín para "tomar una decisión". Fue cuando la actriz le pidió a la amiga que pusiera el teléfono cerca del oído de su hijo para que la escuchara. "Le empiezo a gritar: '¡No te vayas, Mauro, te queremos! Tu papá y yo vamos para allá'. Pero se le empezó a parar el corazón. Lo revivieron siete veces". Los médicos habían encontrado un coágulo en el corazón y uno más en los pulmones, al parecer, la altura por el vuelo habrían hecho que todo se complicara y el primogénito de Mujica sufrió tres infartos que su cuerpo no resistió. Con ello, desmintió la versión de que había estado hablando con él mientras lo trasladaban en la ambulancia y aclaró la causa de muerte.
Una pesadilla para encontrar el cuerpo de su hijo
Tan pronto se comunicó con la amiga de su hijo, la producción de Top Chef VIP se portó solidaria con Aylín Mujica, y le facilitó los medios para volar hacia Barbados a las 2:00 am, pero tuvo que hacer una escala en Panamá. A pesar de que le había pedido a una amiga que estuviera en contacto con los médicos y que no le dijera nada a ella porque se encontraría viajando sola, se enteró de la tragedia por voz de Osamu Menéndez, quien también estaba en camino hacia Barbados. "No lo podía creer. Sigo pensando que es una pesadilla y me encantaría despertar", reveló.
Aylín mantuvo su fortaleza a pesar de ser alguien que le tiene pánico a la muerte. Esa misma energía es la que ha transmitido a sus hijos, sus padres y a Osamu; a quien apoyó al momento de entrar a reconocerlo, pero llegar ahí no fue fácil. "Nunca encontramos a los doctores, ahí nadie sabía nada", recordó sobre ese viernes por la tarde, cuando el personal se había retirado a sus casas. El cuerpo de su hijo no aparecía, lo buscaron en la morgue, pero estaba en remodelación, por lo que tuvieron que llevarlo a una funeraria, pero también estaba fuera de servicio por la hora. Determinada, Aylín logró que alguien hablara con la dueña y fue cuando los dejaron ver el cuerpo. Ella, aunque al principio no quería, lo reconoció y se convirtió en el apoyo de Menéndez, quien se derrumbó al ver a su hijo sin vida.
La decisión de no llevar el cuerpo de su hijo a Miami
Cuando Aylín y Osamu viajaron a Barbados, lo hicieron con la idea de repatriar a su hijo y llevar sus restos a Miami; sin embargo, la actriz y el músico volvieron a casa sin el cuerpo, una decisión que muchos pusieron en tela de juicio. "Era algo muy tedioso, no solamente de dinero, el llevar el cuerpo de Barbados a Miami era muy tedioso. Y Mauro no quería que lo vieran así. Entre Osamu y yo decidimos cremarlo y llenar toda la documentación".
Los dos tenían un boleo de regreso a Miami para esta semana, y pensaban llevar consigo las cenizas, pero en la funeraria les aseguraron que sería algo que podría tardar de dos a cuatro semanas y que no tenían nada que hacer ahí, que ellos se encargarían de todo. "Es un trámite que sigue un proceso y se tarda", añadió. Y con mucha fortaleza emocional, aceptaron que el alma de su hijo ya no estaba ahí, que el cuerpo ya no le pertenecía.
Aylín asegura que, aunque es lo más doloroso que ha experimentado, tiene que seguir con su vida, pues es lo que Mauro hubiera deseado. "Tengo que seguir con mis compromisos de trabajo. Eso es lo que me da fortaleza, porque si me quedo llorando, no voy a resolver nada y no voy a ser un ejemplo para mis hijos Alejandro y Violeta. Siempre he sido el pilar de mi familia y no tengo chance de decir que me voy a postrar en una cama a sufrir y llorar. Tengo que seguir adelante".














