Michelle Obama llenó de elogios a su esposo durante la inauguración del Centro Presidencial Obama, conmoviendo hasta las lágrimas al expresidente y a gran parte de los asistentes este jueves. Tras agradecer a las numerosas personas que participaron en la creación del centro y que asistieron a la ceremonia de apertura en el Jackson Park de Chicago –entre ellas Joe y Jill Biden, George W. y Laura Bush, Hillary y Bill Clinton, y sus hijas, Sasha y Malia Obama–, Michelle Obama dirigió su atención al protagonista de la jornada: el expresidente Barack Obama.
"Por favor, permítanme un momento, porque voy a dedicar un poco de tiempo a hacer algo que sé que mi esposo no hará hoy: deshacerme en elogios hacia él", dijo Michelle Obama. "Barack, tienes que mirarme".
En ese momento, las cámaras enfocaron a Barack Obama, quien sonreía entre el público mientras negaba con la cabeza. Se podía ver a Hillary Clinton sentada detrás de él, también riendo.
"Hace tantos años me dijiste que no podías prometerme el mundo, pero sí una vida interesante. Y, por supuesto, te superaste a ti mismo y lograste darme ambas cosas", continuó Michelle Obama.
"Sé que no siempre ha sido fácil, pero no ha habido ni un solo segundo en esta experiencia en el que estar a tu lado no me haya dejado maravillada. Ocho años en el crisol y ni una sola vez te fundiste por el calor. Ni una sola vez permitiste que eso te endureciera", agregó.
"Al contrario, lo utilizaste para revelar tu esencia más auténtica: tu optimismo tenaz y tu valentía inquebrantable; tu brillantez deslumbrante y tu decencia sin pretensiones; tu feroz ética de trabajo y tu fibra moral absolutamente inamovible", expresaba la exprimera dama mientras su pareja se conmovía en emociones.
La multitud estalló en aplausos en ese momento, y la cámara enfocó a Barack Obama; las emociones se reflejaban claramente en su rostro.
"Y hacerlo todo siendo el primero, con el nivel de exigencia que eso conlleva; afrontar las afirmaciones de que un senador estadounidense y experto en derecho constitucional no estaba cualificado para el cargo. Las mentiras sobre tu origen, tu fe y tu patriotismo; la indignación cuando expusiste el hecho biológico de que, si hubieras tenido un hijo, él también habría sido negro", comentó Michelle Obama.
"Sin embargo, te mantuviste imperturbable en todo momento. Siempre centrado, siempre sereno, siempre con la mirada puesta en el largo plazo. Resulta absurdo siquiera imaginar que hubieras cedido ante la presión, aunque fuera una sola vez; que hubieras reaccionado con ira por frustración o perdido los estribos. Es absurdo imaginar que hubieras hecho algo distinto a llenar de orgullo a nuestra familia y a todo el país. No, estabas demasiado ocupado".
Cuando las cámaras volvieron a enfocar al expresidente, era evidente que contenía las lágrimas. La multitud se puso de pie para ovacionarlo, muchos vitorearon y se les veía llorando. "Aún no he terminado", dijo Michelle Obama a la multitud que la aclamaba. "Aún no he terminado, tengo mucho que decir".
Luego, Barack Obama comentó que Michelle Obama no le había permitido ver su discurso con antelación. "Me hizo una mala jugada. No quiso dejarme ver su discurso. Sabía que me iba a dejar descolocado. Y aun así lo hizo", dijo. "Pero ella siempre me ha hecho mejor persona, y no podría estar más agradecido".








