El próximo 10 de septiembre, Alejandra Espinoza y Aníbal Marrero celebrarán 15 años de matrimonio, un recorrido marcado por momentos llenos de felicidad, crecimiento y también por pruebas que llevaron su relación al límite. En medio de su historia de amor existe un capítulo que casi los orilla al divorcio, una ocasión en la que la felicidad profesional de la ex Nuestra Belleza Latina la alejó de los ratos junto a su esposo y Matteo, su hijo de hoy 11 años.
"Me alejé de mi familia y eso me dolió mucho", dijo en el reciente episodio de Cara a Cara con Rodner Figueroa, en el que recordó su gran oportunidad en las telenovelas. Fue su papel como Mariluz García en Corazón Guerrero el que la llevó a mudarse temporalmente con su familia a la Ciudad de México, en donde trabajaba jornadas de más de 20 horas. "Ese ha sido uno de los momentos donde más lejana me he sentido de Aníbal. Donde menos relación teníamos, donde yo pensaba que íbamos a terminar nuestra relación", aseguró.
Alejandra explicó que en ese tiempo ambos la pasaron mal por la desconexión tan grande en su vida personal. "Yo llegaba del trabajo y no quería hablar del trabajo, pero entonces no teníamos temas de conversación. De hecho, llegaba a las 10, 11 de la noche y al siguiente día me tenía que ir a las seis de la mañana. Lo único que yo quería era oler a Mateo, estar con él un momentito", detalló.
Los fines de semana, Alejandra intentaba recuperar los momentos perdidos, pero no era suficiente, en especial luego de una rutina en Miami en donde ella está acostumbrada a pasar el día en casa junto a sus dos grandes amores. "Tenía que regresar del trabajo a estudiar para el siguiente día. Entonces, mi único día libre, en el que todo el mundo descansaba, era el día de recuperación familiar. O sea, que me levantaba súper temprano para hacer algo con ellos", contó. Y aunque se escucha sencillo, en realidad fue algo que la drenaba emocionalmente porque no descansaba ni dormía.
La distancia con su esposo era cada vez más grande; sin embargo, no fue un tema de conversación en aquel momento. "No, nunca lo hablamos, pero lo intuíamos. Es que no nos hablábamos", aseguró. Incluso recordó el gran esfuerzo que el coreógrafo hizo al mudarse con tal de verla hacer sus sueños realidad.
La decisión de Alejandra Espinoza a favor de su familia
Aunque la experiencia frente a las cámaras fue de las mejores que le han sucedido en su carrera profesional, para Alejandra Espinoza no hay nada que valga la pena separarse de su esposo e hijo. Por ello, asegura que todos los días, en sus oraciones, pide que no le llegue un trabajo que la vuelva a poner en una situación como la que vivió en 2022. "Mateo se graduó, Mateo hacía un montón de cosas, y yo no estaba".
"Lo que más que atesoro en el mundo es a Aníbal y a Mateo, a mi familia, a mis papás, a la gente que yo amo. Y yo no quiero volver a vivir eso. Por más grande que sea la oportunidad, si me va a alejar de Aníbal y de nuestra relación y de lo que somos y de lo que queremos ser juntos en un futuro, no la quiero", expresó con una gran sonrisa.










