Casi dos décadas después de su última presentación en el país, Kanye West volvió a tocar en México. El rapero estadounidense eligió la Monumental Plaza de Toros México para su regreso, en un concierto que reunió a miles de asistentes y que destacó por una puesta en escena contenida y por un momento clave: la aparición de North West, su hija mayor con Kim Kardashian, quien subió al escenario durante la presentación.
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La producción del concierto se mantuvo lejos de los grandes despliegues técnicos que suelen acompañar a figuras de su tamaño. El escenario se presentó sin estructuras complejas ni elementos visuales excesivos, con un planteamiento que privilegió el espacio abierto y la iluminación como recurso principal, manteniendo el foco en el desarrollo del repertorio.
La primera aparición de North West ocurrió durante la interpretación de Only One, tema que West compartió con ella sobre el escenario. Posteriormente, la adolescente volvió a acompañarlo en Carnival y en una versión de Everybody, de Backstreet Boys. Vestida con un yomper negro y una cabellera verde agua, su participación se integró al concierto sin anuncios previos.
El debut musical de North
Más adelante, North West presentó Piercing on my hand, su primera canción, lo que marcó su debut musical ante el público. La intervención se desarrolló como parte del programa del concierto, sin discursos ni introducciones adicionales, y se mantuvo dentro de la estructura general del espectáculo.
El setlist incluyó temas como Jesus Walks, Through the Wire, Goodlife, Homecoming, All of the Lights, Stronger y Ghost Town. Durante este último tema, North West volvió a aparecer junto a su padre. El concierto concluyó con Kanye West abandonando el escenario de manera discreta, cerrando así su regreso a México con un recorrido por su catálogo y la presentación de material de su etapa actual con Bully.
