Geraldine Bazán eligió celebrar la vida desde la alegría, el afecto y la complicidad de quienes forman parte de su círculo más íntimo. La actriz llegó a los 43 años envuelta en un ambiente festivo que combinó música, risas y una estética muy particular: una fiesta al estilo cowboy que convirtió la noche en una experiencia inolvidable. El punto de encuentro fue Canta Corazón de Masaryk, en la Ciudad de México, un espacio que se transformó para recibir a la cumpleañera con un aire relajado, pero lleno de energía, ideal para una velada pensada más en compartir que en deslumbrar.
Rodeada del cariño de su familia y amigos, Geraldine vivió una celebración marcada por los vínculos que hoy definen su presente. A su lado estuvo su hija mayor, Elissa Marie, quien se ha consolidado como su compañera inseparable y su cómplice más cercana en esta etapa de su vida, así como su hermano, Angel Claude, figura constante en los momentos importantes de la actriz. Entre las invitadas también destacó la presencia de Paula Arango, una de sus amigas más cercanas, confirmando que la noche no solo fue una fiesta, sino un reflejo de las relaciones que la sostienen.
Un año de calma para Geraldine
Este momento personal refleja la manera en la que la actriz ha decidido iniciar el año, tal como lo compartió recientemente en una charla con Univision: “La verdad es que quiero empezar el año tranquila, con mis hijas, en mi mejor papel, en mi mejor personaje que es el de mamá”.
En este inicio de ciclo, Geraldine ha optado por bajar el ritmo y priorizar su bienestar emocional y familiar. Entre sus planes personales destaca el deseo de hacer un viaje con sus hijas a Japón, una experiencia que busca vivir junto a ellas mientras se toma una pausa profesional. Se trata de un receso consciente, que no implica alejarse definitivamente de la actuación, sino reorganizar tiempos y proyectos. Así lo explicó hace unos días: “Yo creo que por ahí del segundo trimestre del año ya empezaremos con algún proyecto. Estaré haciendo otras cosas, pero en ficción y telenovelas me voy a esperar un rato”.
Este periodo también marca una etapa de reflexión y reajuste de prioridades. Más allá del trabajo, Bazán ha dejado claro que este nuevo ciclo está enfocado en la gratitud y en valorar lo esencial. “Empiezo el 2026 con esta apertura de todos los días agradecer y realmente enfocarse en lo que importa”, expresó.
Ese enfoque se traduce en un compromiso personal que guía su día a día. “Si en algo trato de trabajar todos los días es en ser mejor persona, en ser mejor mamá, ser mejor amiga, ser mejor hermana”, compartió. Consciente de que los retos forman parte de la vida, la actriz concluye con una reflexión clara: “Porque al final también, en el día a día, pues a veces, agobiados, todos podemos estar; problemas, todos podemos tener, pero creo cómo tú decidas vivir tu vida, es como va a ser el hoy y el mañana, también”. Así, Geraldine Bazán celebró su cumpleaños como un reflejo de una etapa vivida con calma, enfoque y claridad.










