Usha Vance está embarazada. La segunda dama compartió la feliz noticia a través de un comunicado en sus redes sociales, revelando que tanto ella como su esposo, el vicepresidente JD Vance, están emocionados por la dulce espera de su cuarto hijo juntos.
La publicación se compartió como un comunicado conjunto de Instagram de la familia Vance, con sus firmas. "Estamos muy emocionados de compartir la noticia de que Usha está embarazada de nuestro cuarto hijo, un niño", se lee en el post.
En el mensaje, se añade que el bebé nacerá en verano. "Usha y el bebé están bien, y estamos deseando darle la bienvenida a finales de julio".
"En estos momentos tan emocionantes y ajetreados, estamos especialmente agradecidos a los médicos militares que cuidan de forma excelente a nuestra familia y al personal que hace todo lo posible para que podamos servir al país mientras disfrutamos de una vida maravillosa con nuestros hijos".
La pareja comparte tres hijos: Ewan, Vivek y Mirabel. JD Vance tiene 41 años, mientras que Usha es un año menor.
La Casa Blanca celebró la noticia con un comentario: "¡La administración más pro familia de la historia! ¡FELICIDADES!".
Más detalles sobre la relación de JD y Usha
JD y Usha Vance se conocieron mientras estudiaban juntos la universidad en Yale; ambos atendían a la escuela de leyes. Tras su noviazgo, la pareja se casó en 2014. Usha tiene una larga carrera como abogada, pues trabajó con varias firmas de renombre, antes de convertirse en el vicepresidente de la administración de Donald Trump.
"Hay cosas que extraño y cosas que me emociona haber dejado atrás", dijo Usha en una entrevista con USA Today, sobre su vida como esposa del vicepresidente.
En los últimos meses, la relación de la pareja ha estado en la mira de la opinión pública y los medios, pues se preguntan cuál es su estatus.
El mes pasado, Vance abordó los rumores y especulaciones en una entrevista con NBC News, compartiendo que uno de sus hijos no disfrutaba de la atención mediática. "Creo que siempre hay focos sobre los niños, y eso es bueno y malo a la vez", dijo. "A nuestro hijo de 8 años no le gusta nada. Quiere tener una vida lo más privada posible. Cuando venimos a un evento en la Casa Blanca y ve las cámaras, no le gusta, así que intentamos mantenerlo alejado de ese foco lo más posible".
En cambio, a su otro hijo le encanta la atención. "Probablemente le gusta demasiado", dijo. "Le encanta que dondequiera que va, la gente lo trate de forma muy especial. Siempre le dan dulces o galletas".









