Puerto Rico sabe cómo celebrar, pero la fiesta de compromiso de Thomas J. Henry, uno de los abogados de lesiones personales más prominentes de Texas, y la Dra. Elena Álvarez-Westwood, una de las doctoras más respetadas de Puerto Rico en salud femenina, fue algo especial y mágico.
La pareja celebró el viernes 5 de diciembre en el Fairmont El San Juan Hotel, donde la cultura puertorriqueña de Elena estuvo presente en todo su esplendor. La velada estuvo repleta de amigos y familiares, llena de la calidez que solo la isla puede brindar.
"Nos conocimos en Puerto Rico, y este ha sido nuestro lugar especial. Hemos disfrutado tantas veces aquí que sentimos que lo más apropiado era compartir nuestra fiesta de compromiso con nuestra familia y amigos".
Desde el momento en que los invitados entraron al salón de baile, suavemente iluminado y adornado con flores tropicales, un diseño moderno y una creciente sensación de anticipación, quedó claro que no se trataba de una fiesta más, sino de un evento extraordinario. Fue una celebración donde una historia de amor y orgullo puertorriqueño se unieron, cerrando el 2025 con una de las noches más inolvidables del año.
Una gran fiesta
La celebración en la histórica propiedad frente al mar comenzó mucho antes de que los invitados llegaran al salón. Un arpa de 50 pies flotaba sobre el vestíbulo del hotel, donde Earth Harp tocaba en vivo mientras los invitados llegaban y pasaban bajo las cuerdas iluminadas. Parecía sacado de una película.
Al interior, esculturas de hielo con forma de palmera enmarcaban una barra rebosante de mariscos entre ostras, camarones, vieiras, ceviche de pulpo, colas de langosta y más. Una estación de caviar Kalluga, osetra dorada y pez espátula. Además, otro plato fuerte de la noche fue el lechón a la vara, un pilar de la cultura festiva puertorriqueña.
La música que ambientó el cóctel de la recepción fue liderada por el maestro puertorriqueño Cucco Peña y 35 músicos del grupo Orquesta Filarmónica de Puerto Rico, quienes interpretaron selecciones contemporáneas de Carlos Vives, Andrea Bocelli y otros, haciendo de esto una experiencia verdaderamente "íntima".
Moda: Elena como la estrella más brillante de la noche
Era imposible no ver a la Dra. Elena Álvarez-Westwood. Su presencia marcó el comienzo de la noche. Líder en la detección temprana del cáncer de mama y una de las figuras más respetadas de Puerto Rico en el ámbito de la salud femenina, Elena honró a su querido Puerto Rico con una serie de cambios de vestuario que se convirtieron en el momento culminante de la noche.
Usó cuatro vestidos. Uno de ellos fue diseñado por el diseñador puertorriqueño Gustavo Arango, un amigo cercano que presentó a la pareja y que aún bromea diciendo que él merece el crédito por su historia de amor. Los otros tres fueron de alta costura de Zuhair Murad, traído desde París para la ocasión. Cada vestido resaltó una faceta diferente de la identidad de Elena, desde su crianza en Ponce hasta su inconfundible glamour.
Su peinado y maquillaje completaron su increíble look. El maquillador de celebridades Hung Vanngo, conocido por su trabajo con Selena Gomez, creó un acabado luminoso, mientras que Eddy Scudo, de The Wall Group, estilizo su pelo con unas ondas ligeramente marcadas con un toque elegante.
En tanto, Thomas también lucía elegante mientras se movía por la habitación con un aspecto pulido, una chaqueta estilo gamuza con detalles refinados, que lograba el equilibrio perfecto entre sofisticación y facilidad, permitiendo que Elena se destacara como la diosa brillante de la noche.
Una noche de icónicas estrellas latinas
Antes de que empezaran las actuaciones musicales, el salón quedó en silencio mientras Elena y Tom hacían su gran entrada. Abrieron la pista de baile con su primer baile con "My Baby" de Marc Anthony, una canción que ellos describen como el perfecto reflejo de su historia de amor. Después de este momento, Thomas tomó el micrófono para darle la bienvenida a sus invitados y ofrecer un adelanto de las sorpresas que acercaban, antes de que la noche se convirtiera en un show de estrellas de primer nivel.
Tras esa presentación, Marc Anthony abrió la noche y encendió el ambiente. Su innegable energía salsera llenó el espacio, mientras interpretaba sus grandes éxitos, como "Vivir mi vida" y "Ahora quién". Los invitados bailaron y cantaron, al mismo tiempo que su ritmo recordaba a todos por qué sigue siendo uno de los artistas más poderosos de la música latina.
Enrique Iglesias continuó con un set que combinó su carisma con una conexión íntima con el público. Desde la primera nota, mientras interpretaba éxitos como "Bailando", "Duele el Corazón" y "Heartbeat", cautivó a los presentes, que incluían invitados de todas las edades. A mitad de la actuación, la pareja subió al escenario, acompañada por el querido amigo que los unió. Thomas habló con el corazón, diciendo que el amor a primera vista todavía existe, incluso a los 60, y recordando a todos que el amor está ahí fuera esperando, siempre y cuando nunca se pierda la esperanza.
Enrique abrazó a la pareja antes de dejar que la música volviera a tomar el control de la fiesta. Entre canción y canción, con una sonrisa pícara, les preguntó por la fecha de su boda. Se rieron y admitieron que al principio la intención era mantenerla en secreto, pero insinuaron que podría ser el 4 de abril, el día en que se conocieron. Como la celebración del compromiso coincidió con el cumpleaños de la doctora Álvarez-Westwood, la noche se sintió como una doble celebración.
Ricky Martin cerró las actuaciones especiales, con un derroche de energía explosiva que solo él puede proyectar. Acompañado por un grupo de bailarines, interpretó una serie de temas que convirtieron el salón en una pista de baile al instante. Al interpretar "María", "She Bangs" y "Livin' la Vida Loca", elevando la noche a algo extraordinario.
A la mitad de la presentación de Ricky, se vivió otro momento inolvidable. Se extendió un enorme pastel de cumpleaños rojo, y Ricky dirigió a todo el público para cantarle "Feliz Cumpleaños" a Elena. Cada estrella aportó su toque único a la celebración, convirtiendo la velada en algo que dará que hablar en San Juan durante años.
"Conozco a Ricky desde hace mucho tiempo, así que escucharlo cantarme feliz cumpleaños fue muy especial. Poder compartir esto con Tom, nuestra familia y amigos fue una experiencia muy cálida que jamás olvidaré".
Puerto Rico: amor y orgullo
Al apagarse las últimas notas de Ricky Martin, una banda folclórica puertorriqueña tradicional irrumpió en la pista de baile, ataviada con vibrantes atuendos que reflejaban su cultura. El animoso grupo condujo a los invitados a una animada celebración estilo desfile, una auténtica parranda, con vejigantes y cabezudos, los icónicos personajes enmascarados de la isla y enormes figuras de papel maché que aparecen en las festividades más alegres, como su carnaval. Los invitados siguieron a los músicos mientras la celebración se convertía en una espontánea ola de orgullo isleño que transportó a todos, locales y visitantes, al corazón de la tradición puertorriqueña.
Mientras los invitados dejaban el salón, hombres y mujeres en zancos aparecieron en las puertas, ataviados con vistosos trajes locales. Una vez afuera, bajo un cielo estrellado, la banda se instaló junto a la piscina y continuó con bomba y plena, las tradiciones musicales puertorriqueñas basadas en la percusión. Estos géneros musicales, a menudo mencionados juntos, pero con ritmos distintos, transmiten la herencia africana de la isla e inspiran a bailar a quienes los escuchan.
Esta celebración se convirtió en el escenario de un impresionante espectáculo de drones que iluminó el cielo nocturno y narró la historia de amor de la pareja. Formaciones de luz danzaron sobre los invitados, creando imágenes de la pareja bailando, mensajes divertidos como "She said yes (Dijo que sí" y un paisaje urbano que simbolizaba la conexión entre Texas y Puerto Rico. Palmeras, motivos de compromiso y escenas de su camino juntos se desplegaban con una precisión luminosa.
Cada detalle de la noche fue cuidadosamente seleccionado para reflejar no solo el amor que se profesan Thomas y Elena, sino también el profundo cariño de Elena por su ciudad natal, Ponce, Puerto Rico. Los invitados también descubrieron pequeños detalles a lo largo de la velada, como una servilleta de cóctel personalizada, impresa en el color favorito de Elena, el rojo, con un mensaje manuscrito de Tom: "Feliz cumpleaños al amor de mi vida, Elena. Con cariño, Tom". Este gesto sirvió como una tierna declaración y un alegre homenaje a la exitosa carrera legal de Tom, y a la antigua tradición de redactar acuerdos en servilletas de bar, un guiño a una época en la que la tinta y el instinto sellaban los tratos.
Más allá del glamour, la historia de amor de la pareja también tiene un propósito. Según el comunicado de prensa, uno de los resultados más significativos de su romance es su esperanza de continuar expandiendo su labor filantrópica en Puerto Rico, apoyando las labores de recuperación tras el terremoto en los servicios educativos de Guayanilla y siendo patrocinadores principales de la Gala de la Sociedad Americana del Cáncer de Puerto Rico.
"Tom me ha sido de gran ayuda y me ha ayudado a apoyar causas que sé que son importantes, no solo para Puerto Rico, sino también a nivel nacional. Espero con ansias continuar estas iniciativas filantrópicas con Tom mientras caminamos juntos en nuestra nueva vida".
Continuando con esta emotiva narración, los invitados se despidieron con regalos que demostraban el verdadero amor de Elena por su cultura: una botella de ron Don Q de Ponce, en honor a su ciudad natal, y chocolate Montadero elaborado con cacao 100% puertorriqueño. Estos detalles hicieron de la velada una carta de amor tanto a su historia como a la isla que la forjó. Al pensar en su boda, la velada se sintió como el comienzo perfecto para su siguiente capítulo. Fue una noche que los invitados recordarán durante años.




















