La historia de amor de Nicole Kidman y Keith Urban ha llegado oficialmente a su fin, pero lo hace bajo términos que reflejan madurez, respeto y un objetivo claro: proteger el bienestar de sus hijas. Tras casi 20 años de matrimonio, la actriz y el cantante han finalizado su divorcio mediante un acuerdo legal que llamó la atención por una decisión poco común en Hollywood: ambos renunciaron a cualquier tipo de pensión alimenticia y manutención conyugal. El convenio fue presentado ante la corte este 6 de enero, apenas tres meses después de que Kidman iniciara el proceso legal por diferencias irreconciliables, marcando así el cierre formal de una de las relaciones más sólidas del entretenimiento internacional.
De acuerdo con People, que tuvo acceso a documentos judiciales, Nicole Kidman y Keith Urban acordaron renunciar a todos los derechos de apoyo económico, tanto en lo referente a sus hijas como entre ellos mismos, y asumir de manera individual sus gastos legales. En el acuerdo también quedó establecido un compromiso explícito sobre la crianza compartida, en el que ambos se obligan a “comportarse entre ellos y con cada hijo de manera que proporcionen una relación amorosa, estable, consistente y enriquecedora con el menor, aun cuando estén divorciados”, dejando claro que la separación no alterará el entorno emocional de Faith, de 15 años, y Sunday, de 17.
El documento legal también subraya la importancia del respeto mutuo frente a las adolescentes. “No hablarán mal el uno del otro ni de los miembros de la familia del otro progenitor”, se lee en el acuerdo, al tiempo que se establece que “fomentarán que cada hijo continúe amando al otro padre y se sienta cómodo en ambas familias”. Estas cláusulas reflejan la intención de ambos artistas de preservar una dinámica familiar sana y equilibrada, aun desde hogares separados.
En cuanto a la custodia, se determinó que el hogar de Nicole Kidman será la residencia principal de sus hijas, quienes vivirán con ella 306 días al año. Keith Urban, por su parte, contará con 59 días anuales, además de fines de semana alternos que se desarrollarán desde las 10 de la mañana del sábado hasta las 6 de la tarde del domingo. A pesar de esta distribución de tiempos, ambos conservarán la responsabilidad conjunta en las decisiones más importantes relacionadas con la vida, educación y desarrollo de Faith y Sunday.
Tendrán custodia compartida de sus hijas
La separación se hizo pública en septiembre pasado, cuando una fuente cercana confirmó que la actriz ganadora del Óscar y el músico, casados desde junio de 2006, habían decidido tomar caminos distintos. En ese momento, el entorno familiar de Kidman fue clave durante el proceso. “La hermana de Nicole, Antonia, ha sido un gran apoyo y toda la familia Kidman se ha unido para respaldarse mutuamente”, reveló una fuente, quien además añadió con franqueza: “Ella no quería esto. Ha estado luchando por salvar el matrimonio”.
A pesar del final de su relación, ambos comparten hoy una prioridad absoluta: sus hijas. “Sus hijas viven con Nicole, pero pasan todo el tiempo que desean con Keith”, compartió una fuente cercana, asegurando que “no hay drama”. En medio de esta nueva etapa, Kidman ha optado por refugiarse en la intimidad familiar y comenzar el año enfocada en lo esencial. A inicios de enero, la actriz compartió una imagen junto a Faith y Sunday frente al puerto de Sídney, con fuegos artificiales iluminando el cielo y un mensaje breve pero significativo: “Mirando hacia 2026 xx”, una frase que resume el espíritu con el que encara el futuro.








