La llegada de Bella Hadid a Milán para la semana de la moda italiana no solo marca el inicio de una nueva temporada en el mundo fashionista, sino que también parece apuntar hacia un sutil pero significativo cambio de look. Un cambio que no es radical sino estratégico, orgánico y perfectamente alineado con el momento estético actual.
Después de varios meses en los que la vimos experimentar con un rubio, mismo que inevitablemente le ganaba comparaciones con su hermana Gigi Hadid —quien ha hecho del blonde su sello personal—, Bella parece estar alejándoselos cada vez más de ese territorio. Recordemos que el tono claro cobró fuerza cuando desfiló para Victoria’s Secret el año pasado y lo mantuvo en distintos eventos posteriores, apostando por jugar con una versión más suave de su imagen habitual.
El nuevo look de Bella Hadid en Milán
En su más reciente aparición en Milán, la modelo dejó ver una melena que se percibe más cercana a su esencia: un tono más profundo, ligeramente cobrizo, que funciona como puente entre el rubio que llevaba y su castaño oscuro natural. No se trata de un makeover total, sino de una transición sutil. El matiz cálido aporta dimensión, ilumina el rostro y suaviza el contraste, sin romper por completo con la etapa de la que viene. Es, en términos de imagen, un regreso progresivo a su tono natural.
En el caso de Bella, además del tono, llamó la atención la forma en que llevó el cabello: suelto, con movimiento natural y una textura ligeramente despeinada que se siente effortless. Este styling refuerza la narrativa de autenticidad. No hay un peinado rígido ni ondas marcadas con horas de peinado detrás; al contrario, hay fluidez y suavidad.
La tendencia del Bare Hair
Con esta apuesta, Hadid se suma a un movimiento que ha ganado fuerza entre las tendencias actuales: el bare hair. Así como el no-makeup makeup redefinió la belleza desde la naturalidad, el bare hair propone abrazar la textura real del cabello, su caída, su volumen auténtico y, por supuesto, llevarlo en un color muy parecido al propio. En vez de acabados ultra pulidos o transformaciones dramáticas, la idea es permitir que la melena respire y se vea de alguna forma effortless pero chic.
Más allá de lo estético, el cambio de look de Bella también puede leerse como una evolución personal. La modelo siempre ha jugado con su imagen —del castaño profundo al rubio inesperado—, pero este regreso paulatino a un espectro más cercano a su tono natural sugiere una etapa de un poco más madura y ligera. No necesita contrastar ni diferenciarse del resto; su identidad ya está clara.
Bella lució esta nueva melena en Milán sobre la pasarela para el desfile de otoño/invierno 2026 de Prada, uno de los más esperados y cotizados en el calendario del Fashion Month. Con un peinado igual de despreocupado que aquel que llevó fuera de la pasarela, la supermodelo demostró que esta tendencia no se irá a ningún lado pronto.








