Mientras septiembre acecha y la vuelta a la rutina se asoma, Suki Waterhouse decide exprimir los últimos días de verano en el glamuroso marco del Festival de Venecia. La actriz y modelo británica ha llegado para presentar el documental Broken English, un proyecto que combina su pasión por la interpretación y la música, y que acapara todas las miradas en uno de los festivales más prestigiosos del mundo. En el photocall, donde hemos visto los mejores looks de alfombra roja de este año, ha posado junto a otras estrellas como Tilda Swinton, Jacob Elordi y Mia Goth, mostrando no solo su estilo impecable, sino también la naturalidad y cercanía que la hacen destacar incluso entre los nombres más consagrados de la alfombra roja.
Suki ha apostado por un conjunto dorado de dos piezas de Rabanne, un guiño nostálgico a los años 2000, con ecos ochenteros que la convierten en una auténtica bola de discoteca sobre los canales de la ciudad italiana. Rabanne, la casa francesa que fundó el diseñador español Paco Rabanne, conocida por sus diseños metálicos y futuristas desde los años 60, ha sabido fusionar en este conjunto su ADN emblemático con la estética millennial: top corto y minifalda confeccionados en malla semitransparente con discos dorados reflectantes que captan cada flash y cada rayo de sol. Las medias negras semi transparentes, los zapatos Mary Janes de plataforma y sus gafas de sol XXL completan un estilismo que mezcla audacia y sofisticación. Su característico flequillo desordenado añade un aire retro y despreocupado, evocando los años de fiesta y discoteca que inspiran este look.
Este outfit refleja no solo su gusto impecable por la moda, sino también la seguridad y frescura que proyecta tras convertirse en madre el año pasado; Suki y Robert Pattinson dieron la bienvenida a su primera hija en marzo de 2024. La actriz ha compartido en redes su proceso de aceptación del cuerpo postparto, y este estilismo demuestra cómo combina glamour y comodidad sin perder estilo. Desde el punto de vista de tendencias, el efecto "disco ball" y los brillos metalizados vuelven con fuerza este año a la alfombra roja, recordando que la nostalgia de los 2000 y los años 80 sigue marcando la agenda fashionista de 2025.
Antes del photocall, Suki ha sido captada llegando a Venecia con un segundo look más casual y veraniego de Maje, perfecto para el paseo en barco por los canales: camiseta a rayas (95 euros), falda midi blanca de crepé (275 euros) y bolso burdeos tipo dosmilero de cuero craquelado, modelo M Tote (395 euros). Este estilismo recuerda al romanticismo francés y al espíritu gondolero, mostrando que sabe alternar la sofisticación de la alfombra roja con la frescura y ligereza de la calle veneciana. Lejos de los conjuntos ajustados que la mandaron al hospital.
Las rayas marineras, reinterpretadas por la conocida marca francesa, son un clásico atemporal que este verano se ha consolidado como uno de los estampados estrella, y la combinación con el bolso burdeos (que nos recuerda ligeramente a las gemelas Olsen) añade un guiño a la nostalgia de principios de los 2000.
Más allá del brillo y la nostalgia, Suki Waterhouse convierte cada elección en una pequeña lección de moda. El conjunto dorado de Rabanne no solo remite a los primeros años 2000 y a la estética disco, sino que también refleja la reinterpretación contemporánea de los códigos de la maison francesa, donde el juego con la luz y la transparencia ha marcado colecciones históricas desde los 60. Por su parte, el look diurno de Maje demuestra cómo la moda resort y las referencias parisinas pueden dialogar con la sofisticación del street style. La actriz consigue así equilibrar audacia y frescura, mostrando que incluso en un festival icónico como Venecia, la coherencia estilística y la atención al detalle son la verdadera firma de su estilo.