Viajes



Islas privadas: El sueño de un paraíso exclusivo

1 2 

Una vista aérea de la isla de Guana en el corazón del Caribe.

La isla de Kiniw, en Curação, bañada por el Caribe, es una de las islas que pueden alquilarse.

Hacerse con una isla privada es una fantasía cara con la que pocos se atreven a soñar. Acaudaladas familias anónimas y celebridades del mundo del espectáculo, como Johnny Depp, Nicholas Cage, Brooke Shields, Ted Turner o Mel Gibson, figuran entre los elegidos que pueden presumir de tener un rincón del paraíso para su exclusivo uso y disfrute, aunque algunos acceden a compartirlo con quienes puedan permitirse el capricho. Es el caso de Necker Island, la islita que el magnate Richard Branson posee en las islas Vírgenes británicas. Este estilosísimo refugio bañado por el Caribe ha alojado desde roqueros hasta familias reales en sus villas de aire balinés, que pueden alquilarse en su totalidad a partir de 322.000 dólares la semana para albergar hasta 28 invitados, aunque en ocasiones también se alquilan de forma individual a parejas dispuestas a compartir sus 30 hectáreas con un puñado de desconocidos.
Más cara todavía, a partir de 325.000 dólares también por semana, el mago David Copperfield pone a disposición de quien pueda pagarlo la isla de Musha Cay, en Bahamas, con un ejército de treinta asistentes dispuestos a hacer realidad hasta el último deseo de la veintena de huéspedes que puede alojar.

Villas de diseño
Marlon Brando, que mientras rodaba Rebelión a bordo se encaprichó del atolón polinesio de Tetiaroa, fue uno de los primeros en adquirir una isla, que con el tiempo acabaría alquilándose. Tras una remodelación, se espera que vuelva a abrir en 2010 convertida en el lodge ecológico The Brando. Y Donna Karan ha sido de las últimas en incorporarse al negocio. En enero de 2008, la diseñadora neoyorquina abría al público The Sanctuary, dos villas de estilo minimalista en la isla privada de Parrot Cay, en el archipiélago caribeño de Turks y Caicos. Sus huéspedes, además, tienen libre acceso a las instalaciones y servicios del Parrot Cay Resort, con 58 habitaciones en bungalós diseminados por el jardín o la playa y con alardes de hedonismo como el Shambhalana Retreat, galardonado como uno de los mejores 'spas' del mundo, con pabellones de yoga, clases de relajación y los tratamientos favoritos de las muchas estrellas que eligen este 'resort' erigido dentro de una isla privada.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2006 Hola, S.A.

  

1 2