Los alojamientos más singulares del planeta

Una iglú, una yurta en Mongolia, una palloza gallega, una suite en un palafito... Una colección de hoteles y viviendas que van de lo más arcaico o lo más sorprendente y curioso.

by hola.com

Gustos hay para todos, pues hay quienes prefieren lo más elemental a lo más original, o al revés. Seas como seas, probablemente algunos de estos espacios podrían ser de tu agrado. Se acabó el alojamiento anodino y sin personalidad. Ahora lo que se lleva es la excepción, que apela a la sorpresa del huésped y que, más que un lugar de paso, se convierten en un destino en sí mismos. En esta galería te mostramos una selección que, por unas cosas o por otras, nos han parecido muy singulares.

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CASTILLO KISTCH
Kelburn Castle es la residencia escocesa del Conde de Glasgow. En 2007, los expertos dijeron que la torre del castillo debía ser demolida. A sugerencia de los hijos del conde, éste invitó a cuatro artistas de graffiti de Brasil para pintar su fachada y su torreón, quedando convertida en una peculiar, llamativa y surrealista obra de arte popular, que mientras el derribo siga pendiente, sigue ostentando el estrambótico colorido.
 © Getty Images
COMO TARZÁN
Uno de los alojamientos más espectaculares del norte de Suecia es el Treehotel, perteneciente a Mantis Collection y situado a las afueras de Luleå. Importantes arquitectos nórdicos han diseñado sus habitaciones en los troncos de los árboles, todas con diseños únicos y vistas magníficas. Entre los troncos hay un spa a leña con sauna de vapor. Organizan todo tipo de actividades pero el hecho de dormir entre las susurrantes copas de los árboles es una experiencia inolvidable en cualquier época del año.
 
IGLÚS DE CRISTAL
Inspirado en el espíritu lapón, el hotel Kakslauttanen, en la Laponia finlandesa, reúne un puñado de iglús de cristal en plena naturaleza, donde pasar la noche contemplando las auroras boreales.
 © Gtresonline
TEJADOS MUY VERDES
Los tejados y paredes verdes son una práctica reciente en muchos lugares del mundo, pero no en Noruega. En este país hay una tradición centenaria para estabilizar, aislar y decorar las casas con vegetación en los tejados. Durante la Edad Media, la mayoría de las casas tenían césped en el tejado, tradición que duró en las zonas rurales hasta el siglo XVIII. Actualmente hay una vuelta a la construcción de tejados verdes en los cottages (casas de campo) que aúnan los intereses medioambientales con el rescate de las tradiciones del pasado y muchos están disponibles para el alquiler / Foto: Turismo de Noruega. 
DORMIR EN UN PALAFITO
El mayor patrimonio de la Polinesia Francesa, donde se encuentra el archipiélago de las Islas de la Sociedad, es su mar cristalino de color turquesa. Por eso, muchos hoteles, como Le Tahaa Hotel, sitúan sus habitaciones en palafitos y disponen de una terraza desde la que se puede bajar directamente a las aguas cristalinas.
 
GRANJAS DE LARZAC
Vista de una antigua granja al pie de las cuevas de la meseta de Larzac, que forma parte del paisaje cultural mediterráneo agropastoral de Causses y Cévennes, declarado Patrimonio de la Humanidad y localizado al sur de Francia.
 © Getty Images
PALLOZA
No se puede hablar de los Ancares de Lugo y León sin hablar de las pallozas, porque más que una tipología constructiva es una forma de vida, un todo donde personas, animales, alimentos y cosas conviven bajo el mismo techo permitiendo en los duros, oscuros y largos inviernos sobrevivir a nevadas de días, semanas o meses.
 
BAJO TIERRA
Bajo el singular paisaje geológico declarado Patrimonio de la Humanidad de la Capadocia se descubren sorprendentes ciudades subterráneas donde los habitantes de la región encontraron refugio ante los invasores que pululaban por esta encrucijada de rutas comerciales durante siglos. Las de Derinkuyu, Ozkonak y Kaimakli son algunas de las que pueden visitarse. Construidas con numerosos niveles, estaban equipadas con respiraderos, caballerizas, panaderías, pozos de agua, templos con frescos en las paredes y podían llegar a albergar hasta 20.000 habitantes / Foto: Turismo de Turquía.
 
CABAÑAS DE PESCADORES
A lo largo de la costa de Finnmark, en el archipiélago noruego de las islas Lofoten, es posible alojarse en las acogedoras y sencillas cabañas utilizadas por los pescadores para pasar la noche. Hoy día están disponibles en todas las categorías, desde las más modestas hasta las de gran lujo / Foto: Turismo de Noruega.
 
¿QUIÉN DIJO FRÍO?
Para los que no ponen peros a las bajas temperaturas, nada como vivir la experiencia de dormir en un iglú, comer especialidades laponas en un restaurante donde las mesas son de hielo y hasta declararte a tu pareja y acabar casándote en una capilla bajo cero. El IgluLodge es un hotel de hielo situado en el Nebelhorn, en los Alpes de Allgäu, cerca de la localidad alemana de Oberstdorf.
 © Gtresonline
BURBUJAS EN EL CAMPO
En los alrededores de Marsella y en pleno campo, el hotel Attrap-Revês (Atrapa sueños) invita a pasar una noche diferente mirando a las estrellas desde dentro de una burbuja. Esparcidas por un bosque de pinos, estas enormes burbujas fabricadas con material reciclable permiten sentirse más integrado con la naturaleza, propiciando una experiencia inusual en cualquier época del año.
 © Cordon Press
MOKKIS
A orillas de lagos y con sauna privada, alquilar una de estas cabañas rurales finlandesas llamadas mokkis es una sugerencia ideal para disfrutar de los largos días del verano nórdico y saborear la vida relajada del campo / Foto: Turismo de Finlandia.
 
YURTA MONGOL
Los gers o yurtas de Mongolia son casas desmontables originarias de los pastores nómadas de las estepas de Asia central, que han servido de inspiración a algunos hoteles, cuyas habitaciones se ubican en yurtas reales. De diseño circular, aguantan todo tipo de inclemencias atmosféricas. Su historia se remonta a hace 2.500 años y ha tenido un profundo significado místico, ya que representa el universo en el microcosmos: el suelo (la tierra), el techo (el cielo) y la corona del techo (el sol).
 © Gtresonline
CASAS TROGLODITAS
Las casas trogloditas del pintoresco pueblo de Troo, en el oeste de Francia, se alzan allí en hileras, con terrazas llenas de flores y unidas por angostos pasadizos, escalones y túneles secretos.
 © Getty Images
COMO UN HOBBIT
La pequeña ciudad de Matamata, situada en la región de Waikato, en la isla Norte de Nueva Zelanda, es un escenario imprescindible para conocer los escenarios de la trilogía de El Señor de los Anillos, en cuyas casas residían los hobbits.
 

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