Un día de vida monacal en Oña

Este verano tienes una buena razón para viajar a esta norteña villa burgalesa recogida a la sombra del monasterio de San Salvador. Panteón real de Castilla y Navarra, acoge en su interior una nueva edición de Las Edades del Hombre, la gran exposición del arte castellano leonés.

by hola.com

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A caballo entre las comarcas burgalesas de La Bureba y Las Merindades, a los pies de los Montes Obarenes y rodeada por un impresionante anfiteatro rocoso en el que se entremezclan las masas boscosas, se descubre la villa de Oña. Aunque de remoto origen, su entrada en la historia se sitúa a mediados del siglo VIII, cuando surgió como un estratégico baluarte del primitivo reino de Castilla. El conde Sancho García eleva el lugar al rango condal y funda el monasterio de San Salvador. Corría el año 1011 y desde ese momento el devenir de Oña va estar ligado íntimamente a esta poderosa abadía benedictina.

Precisamente y como clausura de los actos conmemorativos del milenario de esta influyente institución monástica se ha elegido Oña para celebrar la XVII edición de Las Edades del Hombre. Con el título de Monacatus, la muestra gira en torno a la vida consagrada en la Iglesia católica. Repartidas en los distintos ámbitos del monasterio de San Salvador, las cerca de 150 obras de arte que conforman la exposición se han distribuido siguiendo un guión de seis capítulos. El estudiado hilo argumental dirige a los visitantes desde el mismo y filosófico origen de la vocación religiosa hasta los principales protagonistas y fundadores de las órdenes monásticas presentes en la región, pasando por el contexto histórico, social y político —con hincapié en la vinculación de Oña en el nacimiento de Castilla— y el Ora et Labora en la vida de los monjes.

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Las piezas seleccionadas para la muestra de Oña son las más representativas del patrimonio religioso de Castilla y León relacionado con el mundo monacal y están fechadas entre los siglos XI y XVIII: tallas de madera, esculturas en piedra, sepulcros, capiteles, pinturas al óleo, frescos, arquetas y otros elementos litúrgicos, libros, códices, cantorales, cruces procesionales y variados objetos de la vida cotidiana en una clausura monástica. Monacatus constituye una oportunidad única para ver juntas las magistrales obras salidas de las manos de muchos autores anónimos, pero también las de consagrados maestros del renombre de Goya, Zurbarán, Ribera, Berruguete, El Greco, Gregorio Fernández, Gil de Siloé, Felipe de Vigarny, fray Alonso de Zamora, Mateo Cerezo,… Incluso hay algunas piezas imprescindibles como la Biblia de Burgos, un códice salido del scriptorium del monasterio de San Pedro de Cardeña a finales del siglo XII y la bellísima arqueta de marfil hispanomusulmana, realizada en 1026 en el conquense taller califal de Mohanma ben Ziyan, a la que los monjes de Silos añadieron un siglo después varias placas de cobre doradas y con esmaltes.

El cuidado montaje expositivo consigue también incorporar a la muestra los más valiosos elementos artísticos -perfectamente restaurados para la ocasión- del monasterio de San Salvador. Así, se han destacado la sillería coral del siglo XV, obra de fray Pedro de Valladolid; las pinturas murales góticas que narran la milagrosa vida de Santa María Egipciaca y la joya artística de la iglesia abacial de San Salvador: el gótico-mudéjar panteón real y condal. El recorrido de Monacatus incluye así mismo la amplia sacristía, la sala capitular románica y el lujoso claustro tardogótico diseñado a principios del siglo XVI por el taller de Simón de Colonia. 

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Pero Oña es mucho más que el monasterio de San Salvador. Es también una cuidada localidad de estrechas rúas medievales —en especial la calle Barruso, con huellas de la antigua judería—, recoletas plazas y numerosas casas blasonadas. Además, la villa condal puede presumir de un entorno paisajístico único y envidiable presidido por los Montes Obarenes y a la entrada del desfiladero del río Oca. Un buen lugar para disfrutar de estos encantos naturales son los jardines del monasterio de San Salvador, repletos de sombreados paseos, románticos rincones y antiguos estanques de aguas cristalinas repletos de grandes truchas. A la entrada de los jardines se alza la moderna Casa del Parque de los Montes Obarenes, el mejor lugar para informarse de todo lo concerniente a este bello y singular espacio natural protegido.

Incluso desde el mismo centro de Oña parten varias rutas señalizadas de senderismo que enfilan hacia las cercanas montañas y hacia los densos bosques de pino resinero, encina y boj que rodean y perfuman la localidad. Uno de los recorridos más espectaculares, además de adaptado para todos los públicos, es el que se interna por el desfiladero del río Oca: una estrecha garganta de rocosos y verticales paredones calizos poblada de abundantes aves rapaces.

GUÍA PRÁCTICA

Cuándo ir
Monacatus, la decimoséptima edición de Las Edades del Hombre, se celebra en Oña entre el 22 de mayo y el 4 de noviembre de 2012.

Dónde dormir
En Camino Condal, en el centro de Oña, a un paso del monasterio y en un rehabilitado edificio de estilo indiano se localiza esta confortable casa rural. También en La Muralla (tel. 947 30 00 73), un recién inaugurado hostal con siete habitaciones.

Dónde comer
En Blanco y Negro, que ofrece una degustación de platos en los que se alternan los productos castellanos, en especial un asado de cordero lechal ecológico, con sorprendentes elaboraciones de Senegal. Y en La Muralla(tel. 947 30 00 73), en cuya carta destacan los guisos de corzo y jabalí.

Más información
Edades del Hombre y Turismo de Oña.

NO DEJES DE…
Asistir, en agosto, a la representación de El Cronicón de Oña, un espectáculo teatral protagonizado por los vecinos de la villa todos los años. Y también visitar las cercanas localidades de Frías y Poza de la Sal, que junto con Oña forman parte de la ruta Raíces de Castilla. Toda la zona está repleta de interesantes rincones en los que se entremezclan naturaleza, historia y arte. Un lugar que no se pueden perder los visitantes es el pintoresco valle de Las Caderechas.

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