Las Marquesas que sedujeron a Gauguin

En ningún otro lugar es posible experimentar la lejanía tan nítidamente como en estas islas perdidas en medio del Pacífico. Embárcate en un crucero para descubrir sus paisajes extremos y la singular cultura de sus habitantes.

by hola.com

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Hay que llegar a Nuku Hiva, la isla principal de las Marquesas, con el libro que Robert Louis Stevenson, el autor de La isla del tesoro, escribió sobre sus viajes por los mares del Sur. Y leer entonces una de esas frases que alimentan el alma: “La primera impresión es siempre única. El primer amor, la primera aurora, el primer contacto con una isla de los mares del Sur son recuerdos aparte en nuestra vida y despiertan una especie de virginidad de los sentidos”.

Lo mejor, evidentemente, sería llegar a Nuku Hiva, a bordo de una goleta de dos palos, como hizo el propio Stevenson en la Casco. La alternativa que más se le parece es navegar a bordo del Aranui 3, toda una institución en las islas Marquesas. Une a estas islas entre sí y, también, con el resto del mundo. No es ni un barco de crucero ni un buque de carga, o es las dos cosas a la vez, según se mire. Un barco que va de isla en isla llevando pasajeros, carga y noticias del mundo exterior, pero sin renunciar a las comodidades.

En Nuku Hiva hay que explorar Taipi, el valle escondido en el que Melville ambientó su gran novela sobre las islas Marquesas, y por el que Jack London también se dejó seducir. O, más al norte, llegar a las bahías de Hatiheu y Anaho, que muy poco parecen haber cambiado desde que Stevenson echó el ancla por aquellas profundidades y se convirtió en esclavo de las islas. Un esclavo feliz que nunca quiso huir.

De vuelta al barco, el viaje continúa de isla en isla. Cada vez que se llega a puerto hay alguna excursión prevista para adentrarse en el corazón de este paraíso: la búsqueda de los artesanos y los danzantes, de los mejores tatuadores del Pacífico, de las playas perdidas, de las cascadas que rugen al fondo de los bosques... También de los centros ceremoniales escondidos bajo la espesura, repletos de misteriosos petroglifos tallados en las rocas y los tikis, las estatuas que representan a los dioses y que son las esculturas más grandes talladas por los pueblos originarios del Pacífico después de los moais de la Isla de Pascua.

Otra de las paradas fundamentales del recorrido en el Aranui 3 es Hiva Oa, donde hay que seguir la pista de los pintores y músicos europeos que quedaron fascinados por estas islas. Aquí pasó los últimos años de su vida el cantante belga Jacques Brel. Y, sobre todo, encontró su último refugio Paul Gauguin. Es el lugar donde pintó muchas de esas telas que hablan de un mundo exótico, perdido, lejano..., el de las últimas islas de los mares del Sur.

DATOS PRÁCTICOS

Cómo llegar
Air France  y Lan ofrecen vuelos desde España a Papeete (Tahiti), vía París y Santiago de Chile respectivamente. Además Air Tahiti Nui vuela desde París y Air New Zealand  lo hace desde Londres. Los precios y las frecuencias varían mucho según la temporada, pero se pueden conseguir billetes desde 857 euros. Air Tahiti ofrece vuelos entre las diferentes islas de los cinco archipiélagos de la Polinesia Francesa. Viajes Personalizados Elisa Alday organiza viajes a medida en las Marquesas y en otros archipiélagos de la Polinesia.

Dónde dormir
En las islas Marquesas las mejores opciones las proporciona la cadena Pearl Lodge, que tiene un hotel en Nuku Hiva, el Keikahanui, y otro en Hiva Oa, el Hanakee. Ambos son establecimientos llenos de encanto y detalles y están compuestos por una serie de cabañas de lujo con todas las comodidades, entre las que se incluye un buen restaurante.
La expedición
El viaje en el Aranui 3 es la mejor manera de conocer en profundidad las islas Marquesas. El barco sirve tanto para el transporte de carga como de pasajeros, y al año hace 16 viajes de 14 días desde Papeete, en los que se atraca en diferentes islas del archipiélago de las Tuamotu (Rangiroa y Fakarava) y, sobre todo, de las Marquesas. Durante las escalas en los diferentes puertos hay tiempo para realizar excursiones a tierra, para conocer distintos aspectos de la naturaleza y cultura de las Marquesas. Al mismo tiempo se vive la importancia que tienen los cargueros e la vida diaria de las islas, ya que es su nexo con el mundo exterior. Las comidas se realizan en el barco, salvo durante las excursiones a tierra, cuando se aprovecha para conocer algunos restaurantes locales que ofrecen comida tradicional.

Más información
Turismo de Tahití

No dejes de…
Viajar a Bora Bora, tal vez la isla más espectacular de la Polinesia Francesa, con su paisaje de picos basálticos, playas de locura, hoteles de lujo y el lagoon más azul. Y a Moorea; la isla más cercana a Tahití proporciona la inmersión más rápida y fácil en las islas de los mares del Sur; basta con tomar el ferry en Papeete para descubrir una de las islas más bellas del mundo. Programar una cena en el puerto de Papeete, en los puestos ambulantes formados por roulottes, es una oportunidad única para observar de cerca a la sociedad tahitiana: comida recién hecha a precios económicos. La isla de Manihi está en el archipiélago de las Tuamotu, y es el lugar de origen del cultivo de la perla negra, lo que es una garantía de la pureza de sus aguas: un lugar remoto con un buen hotel para olvidarse absolutamente del mundo.

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