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La boda soñada de Patrizia y Sergio en una finca madrileña

Se conocieron cuando eran dos adolescentes que asistían al mismo colegio, y el pasado verano se dieron el ‘sí, quiero’ en el espacio ‘La Granja de Lozoya’

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Tras más de una década de noviazgo, Sergio y Patrizia se dan uno de sus primeros besos como 'marido y mujer'.
©Marta Gabaldón/ La fotografía de tu boda

Patrizia Tenorio y Sergio Rabadán eran compañeros de colegio, pero no se conocieron hasta que hubo un intercambio de clases. Ella tenía quince años, y él, uno menos.

Nada más verle, Patrizia sintió un flechazo por aquel chico que iba a un curso menos que ella. En cuanto tuvo la oportunidad, les contó a sus amigas todo sobre su encuentro, y comenzó a pensar una ‘estrategia’ para volver a verle.

Fue entonces cuando Patrizia se coló en la clase de Sergio y le robó la bata de su uniforme. Ya tenía la excusa perfecta para hablar con él. Quedó con Sergio para devolverle la prenda y la futura pareja intercambió sus primeras palabras y miradas.

Poco a poco, surgió su historia. Un amor de dos adolescentes que les robaban los móviles a sus padres para enviarse mensajes de texto a escondidas.

Tras doce años juntos, Patrizia y Sergio decidieron celebrar su aniversario con una romántica cena.

Antes de los postres, un mago se acercó a su mesa y le hizo algunos trucos a la pareja. En uno de ellos, el mago puso unas cartas boca abajo, frente a Patrizia, quien, al dar la vuelta a una de ellas, se encontró un mensaje inesperado: “Cásate conmigo”.  Sergio, aquel chico del que se había enamorado a primera vista hacía más de una década, le estaba proponiendo matrimonio.

El pasado 25 de agosto, Patrizia y Sergio se dieron el ‘sí, quiero’ en en una ceremonia civil que tuvo lugar en la finca madrileña ‘La Granja de Lozoya’. Un espacio al aire libre, rodeado de naturaleza, que ofrece unas vistas inigualables al río del Lozoya.

Allí, los recién casados organizaron también el banquete y la posterior fiesta de su boda, a la que asistieron sus seres más queridos.

Como la novia no tiene hermanos, pidió al creador de su ramo, Javier –de la firma Masshiro-, que lo dividiera en dos. Así, en cuanto finalizó el enlace, Patrizia partió su bouquet en otros dos más pequeños. Uno de ellos se lo entregó a su prima, Laura Crespo, y el otro a su mejor amiga, Ana Rodríguez.

El emotivo momento terminó con todos los invitados bailando una gran conga alrededor de las mesas.

Sin embargo, uno de los instantes que Patrizia no podrá olvidar llegó de la mano de su tío, quien le regaló un valioso reloj. Se trataba de una pieza que había pertenecido a su abuelo materno y al padre de éste. Tener entre sus manos aquella joya familiar, fue, sin duda, uno de los presentes más especiales para la novia.

Tanto ella como Sergio quisieron agradecer a sus padres toda la ayuda que les brindaron durante los preparativos de la boda. Por ello, prepararon varios discursos con los que ni los homenajeados ni los presentes pudieron evitar las lágrimas. “Los pañuelos para las lágrimas estaban más cotizados que nunca”, según ellos mismos cuentan.

Su boda “deseada y soñada” se convirtió en el día más importante de sus vidas. “Desde el momento en el que decidimos dar el paso de casarnos, cada minuto fue mejor”. Ahora,  Patrizia y Sergio continúan compartiendo sus vidas como ‘marido y mujer’.

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