Sociedad

Bea y Juan, una boda inolvidable en un pequeño pueblo de Cantabria

La pareja pasó por el altar el pasado mes de julio en la iglesia Santa Eulalia de Suesa.

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Bea y Juan celebraron su enlace en Cantabria, lugar de nacimiento de la novia.
©Love más Love

Bea Gómez y Juan Tejero se dieron el ‘sí, quiero’ la tarde del pasado 28 de julio en la iglesia de Santa Eulalia de Suesa, Cantabria. Seis años después de que comenzaran su relación y nueve desde que se conocieron en las fiestas del Pilar de Zaragoza –Aragón-. La ciudad donde nació Juan y en la que Bea, originaria de Cantabria, creció.

Y aunque la capital aragonesa fue el lugar que les unió, ha sido la comunidad cántabra la que se ha convertido en su escenario. En Latas, un pequeño pueblo costero al lado de Somo, se comprometieron, y en Suesa pasaron por el altar.

Para su gran día, Bea confió su vestido a la diseñadora Leyre Valiente, que confeccionó para la ocasión un conjunto de dos piezas: una falda y un top de satén con espalda cruzada y capa de tul. En lugar del tradicional velo, la novia lució una corona de flores, obra de Ana Laínz, de ‘La Silvestre’, quien también creó su ramo.

Acompañada de su padre y padrino, Carlos Gómez, Bea caminó hasta la iglesia, donde le esperaba Juan, que vestía traje de ‘Tom Black Madrid’. Junto a él se encontraban su madre y madrina, Pilar Sampériz, y el resto de invitados que aguardaban, ansiosos, su llegada, a las puertas del templo religioso.

Entonces comenzó la ceremonia, que contó con la música de la cantante Sandra Merino. Cuenta Bea que la primera vez que la escucharon cantar, tanto ella como Juan se enamoraron de su voz, y decidieron que Sandra tenía que ser la que amenizase ese día tan especial. ‘Sweet Child of Mine’ o ‘Alleluyah’ fueron algunos de los temas que sonaron en la iglesia.

El posterior cóctel y cena nupcial tuvo como marco ‘La huerta de Cubas’, un sitio mágico, rodeado de naturaleza, que dejó a todos boquiabiertos.

La noche comenzó muy animada, con una conga que –casi- logró que los novios y los asistentes se olvidasen de la cena. En un guiño a Cantabria, se sirvieron productos típicos de la tierra como las anchoas o el sobao pasiego. Pero tampoco se olvidaron de todos los madrileños y zaragozanos allí presentes. A ellos les rindieron un pequeño homenaje con cervezas de ambas ciudades.

El momento más inesperado para Bea y Juan llegó de la mano de sus más de cien invitados, que protagonizaron un flashmob al ritmo de ‘Stop me from falling’. Y ellos también prepararon algunas sorpresas para los asistentes, como la actuación del músico que tocó el violín eléctrico durante el baile o los graciosos 'kit de recuperación' que dejaron en las habitaciones de los hoteles donde se alojaban algunos de los invitados.

La celebración, además, fue doble, ya que la hermana de Bea cumplía años al día siguiente. Hacía mucho tiempo que Bea no lo festejaba con ella, así que aprovechó la ocasión para darle un postre con velas –como si fuera una tarta-, al tiempo que sonaba ‘Wannabe’ de las Spice Girls, la canción que bailaban y cantaban cuando eran pequeñas.

En un momento de la velada, el novio demostró sus dotes de bailarín, y participó en una divertida competición de baile con uno de sus amigos. Ambos 'lucharon' por ver quién era el rey de la pista en esta fiesta que puso el broche de oro a un día que ninguno de sus protagonistas olvidará.

 

 

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