Medicamentos y tercera edad

por hola.com

Última revisión: 2010-03-12 por Dr. Pedro Gargantilla Madera

Principios generales de los medicamentos

Un medicamento es un producto farmacológico que es prescrito para la curación o control sintomático de una enfermedad. Actualmente nuestro arsenal terapéutico es muy amplio, si bien, desgraciadamente, no disponemos de fármacos curativos para todas las enfermedades.

Un producto farmacológico puede ser presentado por varias casas farmacéuticas con diferentes nombres comerciales, pero los efectos beneficiosos y sus potenciales efectos secundarios son los mismos.

Por otra parte, un mismo compuesto farmacológico puede ser administrado a través de vías diferentes, es decir, dispone de varias presentaciones. Por ejemplo se puede tomar por vía oral, en inyectables o en supositorios, y en este caso es su médico es el que debe decidir cuál es la forma de administración que más le conviene para cada caso.

La administración conjunta de varios medicamentos puede producir interacciones, esto es, puede disminuir los efectos beneficiosos, disminuir la eficacia o potenciar los efectos secundarios de otros que se estén tomando al mismo tiempo. Antes de automedicarse consulte con su médico y no omita ningún fármaco para que el facultativo pueda valorar los riesgos y los beneficios de cada medicación.

No existe prácticamente ningún medicamento exento de efecto secundarios, si bien en algunos fármacos pueden ser excepcionales o irrelevantes; a pesar de todo antes de consumir un fármaco consulte con su médico de cabecera.

Los fármacos pueden ser eliminados por vía renal (el riñón se encarga de la transformación de un medicamento en otra forma que pueda ser disuelta en la orina) o por vía hepática (el hígado posee una gran "maquinaria metabólica" que depura el fármaco en formas inactivas). Un fármaco que no generó ningún tipo de efectos secundarios en un vecino o familiar los puede generar en usted si padece enfermedades renales o hepáticas. Consulte a su médico.

Con el paso de los años los huesos, los músculos, los ojos, el aparato auditivo, etc. sufren un envejecimiento; esta evolución fisiológica provoca alteraciones en las funciones de cada uno de estos órganos o aparatos, al igual que sucede con el hígado y el riñón; su capacidad depuradora puede menguarse de forma significativa, por lo que los efectos secundarios de un medicamento pueden incrementarse.

Normas básicas sobre la medicación

Hay una serie de normas que debe conocer sobre el consumo medicamentoso y que debe tener siempre presente:

  • Recuerde en todo momento sus alergias medicamentosas, lleve siempre consigo un documento en donde aparezcan reflejadas, y si puede hágaselas grabar en un chapa y llévela colgada de su cuello. El consumo de un medicamento al que usted es alérgico puede generarle problemas serios.
  • Tome la medicación según la pauta dictaminada por su médico, hágalo en el momento adecuado del día, y con abundante agua.
  • Ante cualquier efecto secundario consulte con su médico, él le dictaminará la pauta a seguir; generalmente los efectos secundarios suelen desaparecer después de unos días de la suspensión del medicamento, no se alarme en exceso.
  • Recuerde los nombres de la medicación que está tomando, en caso de que se le olviden lleve siempre consigo un documento en el cual aparezcan registrados los nombres. La coloración y el tamaño de las pastillas no le sirve a su médico para conocer el compuesto; así por ejemplo, una pastilla pequeñita de coloración azul puede corresponder a dos medicaciones muy distintas: evite generar confusiones.
  • No espere que en toda consulta médica el profesional le recete un medicamento, un consejo puede ser suficiente para subsanar la dolencia o prevenir enfermedades.

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Analgésicos

Uno de los motivos de consulta más frecuente en pacientes geriátricos es el dolor; suele ser de tipo articular y en ocasiones la reducción del peso y el ejercicio lo pueden aliviar. Cuando esto no es efectivo puede ser útil el empleo de analgésicos.

Hay diversos tipos de analgésicos; entre los más empleados se encuentran los antiinflamatorios no esteroideos (AINES), familia a la cual pertenece la aspirina, el paracetamol, el ibuprofeno, etc. Desgraciadamente, no carecen de efectos secundarios entre los que se encuentran las úlceras gastroduodenales, que pueden provocar hemorragias digestivas, efecto que es potenciado en personas mayores. No se automedique de analgésicos y consulte a su médico, quien recetará el que más le conviene según sus circunstancias.

A veces la prescripción de analgésicos conlleva la prescripción de protectores gástricos para evitar la aparición de los efectos secundarios descritos.

Somníferos

El insomnio es desgraciadamente uno de los padecimientos de las personas mayores; puede ser de varios tipos:

Hay medicación eficaz frente al insomnio, pero se debe tener en cuenta que puede producir numerosos efectos secundarios, como son la somnolencia diurna o sensación de abotargamiento durante el día, por lo que debe evitar la conducción si se encuentra bajo los efectos de un somnífero.

Los somníferos producen un efecto de costumbre, es decir, pierden su efecto algún tiempo después de iniciado un tratamiento, por lo que su prescripción se debe realizar durante cortos períodos de tiempo.

Por otra parte los somníferos pueden producir un "efecto rebote", esto es, tras la interrupción brusca del tratamiento pueden producir un estado de insomnio igual al previo al tratamiento, o más intenso. Antes de suspender el tratamiento consulte con su médico, quien le aconsejará la reducción gradual del tratamiento.

Hay una serie de recomendaciones que debe tener en cuenta si padece insomnio:

  • De conciliación (hay una demora en quedarse dormido)
  • Despertar precoz (los pacientes se despiertan de madrugada sin poder quedarse dormidos nuevamente)
  • De sueño fragmentado (los enfermos se quejan de despertarse muchas veces por la noche).

Diuréticos

Los diuréticos son una medicación muy utilizada para eliminar agua del organismo, debido a lo cual se suelen emplear en el tratamiento de la hipertensión arterial.

Los pacientes que toman diuréticos tienen que acudir mayor número de veces al cuarto de baño, por lo que no trate de contrarrestar su efecto a toda costa bebiendo mayores cantidades de agua, beba lo que necesite para no tener sed.

Algunos diuréticos eliminan, además de agua, sal (sodio y cloro), por lo que, de nuevo, no se automedique con diuréticos, y deje al médico que recomiende el apropiado.

Dr. Jens Ulrik Rosholm, especialista en Farmacología Clínica; Dr. Erik Skjelbo, especialista en Medicina Interna; Lotte Fonnesback, farmacéutica; Dr. Jens Peter Kampman, especialista en Farmacología Clínica; Dra. Marion McMurdo, especialista en Geriatría; Dr. Patrick Davey, especialista en Cardiología

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