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Hepatitis C (inflamación infecciosa del hígado de tipo C)

por hola.com

Última revisión: 2004-06-09 por Dr. José María Ladero Quesada

¿Qué es la hepatitis de tipo C?

Hepatitis es una palabra de origen latino que designa la inflamación hepática. La hepatitis de tipo C es causada por un virus denominado virus de la hepatitis C. Antes de que se descubriera este virus se la conocía como hepatitis "no A no B". Otros tipos de hepatitis viral son la hepatitis A y la hepatitis B.

¿Cómo se transmite la hepatitis de tipo C?

El virus de la hepatitis C puede transmitirse de las siguientes maneras:

La hepatitis de tipo C es frecuente en consumidores de drogas por vía intravenosa, debido a la costumbre de compartir agujas contaminadas. También se observa en hemofílicos y en personas que recibieron transfusiones de sangre o derivados sanguíneos contaminados cuando aún no se conocía bien el virus. Desde 1991 toda la sangre obtenida para transfusiones es sometida a análisis de detección del virus C y actualmente el riesgo de transmisión de esta hepatitis por sangre contaminada es insignificante.

No es posible identificar el origen de la infección en aproximadamente la tercera parte de los casos de hepatitis de tipo C.

  • Por contacto con la sangre de una persona infectada.
  • Por relaciones sexuales, aunque el riesgo es muy pequeño.
  • Por transmisión de la madre al niño durante el parto, aunque esta posibilidad es infrecuente.
  • El virus puede adquirirse por pinchazo accidental con una aguja contaminada. Este mecanismo se da sobre todo en personal sanitario.
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¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis de tipo C?

El tiempo que transcurre entre la exposición a un germen infeccioso y el desarrollo de la enfermedad se llama periodo de incubación. En el caso de la hepatitis de tipo C este periodo dura de uno a seis meses.

Los síntomas iniciales consisten en pérdida del apetito, indiferencia ante los alimentos, náuseas, dolores musculares y articulares y fiebre baja. Más adelante aparece ictericia, que es una coloración amarilla de la piel, las mucosas y las escleróticas (el blanco de los ojos), las heces más claras y orina más oscura de lo normal.

Cuando estos últimos síntomas aparecen, la mayoría de los enfermos empieza rápidamente a sentirse mejor. La duración de la enfermedad suele oscilar entre dos y ocho semanas.

Solamente una de cada 10 personas con hepatitis aguda de tipo C presenta síntomas. El 90% restante no presenta síntomas de ningún tipo. Aproximadamente el 70% de los enfermos desarrolla una infección crónica. Los pacientes con hepatitis crónica de tipo C pueden no tener síntomas o experimentar sólo molestias leves, como cansancio, sensación ocasional de peso bajo las costillas inferiores del lado derecho, debido al aumento de tamaño del hígado, así como dolores musculares y articulares.

Aproximadamente la tercera parte de los pacientes desarrolla cirrosis al cabo de varios años, lo que puede originar insuficiencia hepática y otras complicaciones graves. Por término medio la cirrosis tarda unos 20 años en aparecer desde que se contrajo el virus.

¿Cómo puede prevenirse la hepatitis de tipo C?

Por desgracia no se dispone aún de una vacuna para prevenir la infección por el virus de la hepatitis C.

  • No comparta agujas ni jeringuillas.
  • No comparta maquinillas de afeitar ni cepillos de dientes con ninguna persona infectada.
¿Qué puede hacer el enfermo?
  • Absténgase de ingerir todo tipo de bebidas alcohólicas si los análisis de sangre indican que la enfermedad está activa.
  • No tome bebidas alcohólicas con regularidad, aunque sea en cantidad moderada, si padece hepatitis crónica C. El alcohol y el virus de la hepatitis C potencian mutuamente su agresividad contra el hígado.
  • Si padece hepatitis crónica debe someterse a controles médicos periódicos.
  • Haga una alimentación variada y equilibrada.
¿Cómo se diagnostica la hepatitis de tipo C?

El diagnóstico se basa en un análisis de sangre que pone de manifiesto la presencia del material genético (ARN) del virus de la hepatitis C o anticuerpos contra el virus de la hepatitis C en la sangre del paciente. Los análisis de sangre orientados a estudiar la función hepática pueden establecer la gravedad de la enfermedad, es decir, el grado de afectación del hígado por el virus.

En el caso de la hepatitis crónica, puede ser conveniente establecer la gravedad de la enfermedad mediante el estudio al microscopio de un fragmento de tejido hepático. Esto se obtiene mediante una biopsia del hígado.

Pronóstico
  • La mayoría de los enfermos con hepatitis aguda de tipo C se recuperan clínicamente al cabo de 4 a 8 semanas, pero sólo se curan (eliminan el virus) el 15%.
  • Muy pocos enfermos (1 de cada 300) sufren insuficiencia hepática aguda en el curso de una hepatitis aguda y corren el riesgo de morir a causa de la enfermedad.
  • La enfermedad se hace crónica en el 85% de los casos.
  • Las complicaciones más graves de la hepatitis crónica de tipo C son la cirrosis y, en menos casos, el cáncer de hígado. Para que un enfermo con infección crónica por el virus de la hepatitis de tipo C sufra cáncer de hígado es necesario que previamente haya desarrollado una cirrosis.
¿Cómo se trata la hepatitis de tipo C?

La hepatitis crónica de tipo C puede tratarse con una combinación de interferón en inyecciones y Ribavirina en comprimidos. La mitad de los enfermos obtienen beneficio de este tratamiento. Se dispone de una formulación de interferón unido a una sustancia que retrasa su absorción . Es el interferón pegilado que es más cómodo y tal vez más eficaz que el interferón normal. Dada la complejidad y los posibles efectos secundarios de este tratamiento, debe aplicarse por unidades especializadas.

Se están realizando ensayos clínicos de tratamiento de la hepatitis aguda de tipo C con interferón, dado el alto riesgo de volverse crónica que tiene esta enfermedad. Los primeros resultados hasta ahora son alentadores.

Dr. Court catedrático Pedersen, especialista en Enfermedades Infectocontagiosas; Dr. Ove Schaffalitzky de Muckadell, especialista en Gastroenterología

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