Primera Navidad de los Duques de Cambridge con el príncipe George

El príncipe Harry, que ha realizado recientemente una expedición al Polo Sur, y la princesa Eugenia, que actualmente reside en Nueva York, han vuelto a casa por estas fechas y han asistido al tradicional servicio religioso en Sandringham

por hola.com

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Como cada año con motivo de la Navidad, la reina Isabel II celebró ayer, en compañía de sus seres más queridos, los servicios religiosos de la Natividad, en la iglesia Santa María Magdalena de Sandringham, en Norfork. Las multitudes allí congregadas para ver a los Windsor y desearles felices fiestas echaron muy en falta al gran ausente, el príncipe George.

Así que, sin la única competencia posible, el centro de atención fueron otra vez los Duques de Cambridge y el príncipe Harry, los miembros más aclamados por el público congregado, pero también los más populares entre los Windsor. El príncipe Guillermo y la duquesa Catherine eran todo sonrisas mientras se dirigían juntos y de la mano hacia el templo, a pesar del juicio por las escuchas ilegales a la Duquesa del dominical británico News of the World. El asunto no les torció el gesto y los Duques se mostraron especialmente enamorados y más felices que nunca. Y es que jamás la Navidad había sido tan mágica para los Duques de Cambridge, ya que por primera vez la disfrutan en compañía de su pequeño, el príncipe George.

"Al príncipe George le ilusionó más el papel que los juguetes"
Los pormenores de las primeras fiestas navideñas de la joven familia los dio a conocer la duquesa Catherine, que lució en el servicio religioso un abrigo de estampado escocés -de cuadros azul y verde- del diseñador Alexander McQueen, una de sus firmas predilectas, y como complementos sombrero verde y guantes y botas altas de color negro. Antes de comenzar la tradicional ceremonia, la Duquesa se acercó a saludar a las personas reunidas alrededor de la iglesia y allí una de sus admiradoras le preguntó cómo había pasado la Nochebuena el príncipe George, de cinco meses, a lo que respondió: “Fue una noche hermosa, pero es tan pequeño que le ilusionó más el papel de los regalos que los juguetes”.



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Aparte del príncipe George, no faltaba nadie. Como en el famoso anuncio navideño, el príncipe Harry volvió a casa por Navidad después de su reciente expedición al Polo Sur y reapareció luciendo una versión recortada de la barba que creció en la Antártida en el tradicional acto navideño con el Príncipe de Gales y la Duquesa de Cornualles, aunque como se esperaba sin su novia, Cressida Bonas. También la princesa Eugenia, que reside actualmente en Nueva York, donde trabaja en una de las casas de subastas de moda de la ciudad de los rascacielos, ha regresado en estas entrañables fiestas para pasarlas en familia, con el príncipe Andrés y la princesa Beatriz.

Y, junto a ellos, el resto de los Windsor. Zara Phillips, que se encuentra a sólo unas semanas de dar a luz a su primer hijo, viajó con la reina Isabel, que lució para la ocasión un vistoso abrigo naranja con sombrero y guantes negros de piel, en su Bentley hasta la puerta de la iglesia. Normalmente es la Condesa de Wessex, esposa del príncipe Eduardo, quien ser reserva ese honor, pero el avanzado estado de la nieta de la Reina manda. El futuro papá Mike Tindall hizo el trayecto a pie junto a sus cuñados, Peter y Autumn Phillips, experimentados padres de dos preciosas niñas, Savannah e Isla. A pesar de su reciente mala salud -ha estado todo el verano recuperándose de una cirugía exploratoria en el abdomen-, el príncipe Felipe encabezó a su familia en la caminata de media milla de Sandringham House al templo.  A su llegada, muchos de los simpatizantes se preguntaban "¿Dónde está el bebé?". A falta de una nueva aparición del benjamín de la Familia Real inglesa, el gran ausente se convirtió en gran protagonista del mensaje de Navidad de la Reina.

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