El floreciente papel diplomático del príncipe Harry

Durante su visita a Brasil, el nieto de la reina Isabel dio un paso más como embajador de Reino Unido en el mundo al asumir la principal labor oficial de su tío el príncipe Andrés: la representación comercial

por hola.com

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Sus últimos viajes oficiales han hecho de él todo un príncipe. Harry de Inglaterra ha volatilizado su imagen de joven rebelde y aficionado a las fiestas y se ha presentado al mundo como embajador del Reino Unido. Tras su tour por las colonias inglesas del Caribe, Jamaica, Belice y Bahamas, con motivo del Jubileo de Diamante de la reina Isabel, en el que recibió elogios por su exitosa diplomacia, el príncipe Harry daba un paso más en su floreciente papel diplomático durante su visita a Brasil al estrechar lazos comerciales en Río y asumir la principal labor oficial de su tío el príncipe Andrés.

Sin renunciar a su sello: la espontaneidad. El nieto de la reina Isabel cumplió con una apretada agenda que resultó de lo más anecdótica. Así, si hace tan solo unos días le veíamos batir (con trampas) nada menos que al plusmarquista jamaicano Usain Bolt, tampoco durante su estancia en Brasil han faltado las bromas, el sentido del humor, los gestos de cariño o el deporte. Participó el pasado sábado en una carrera de 1.600 metros en el parque de Flamengo junto a centenares de corredores debidamente acreditados para el acontecimiento. Su camiseta lucía los colores tradicionales de Brasil y mostraba en la espalda el número 11 y su nombre: Harry. Hasta ahí, una equipación normalita. Pero el príncipe pidió a una de las participantes una careta que llevaba con la cara de su hermano (el príncipe Guillermo) y corrió con ella puesta. También jugó voleibol de playa vistiendo una camiseta con los colores nacionales y al rugby durante media hora con niños y adolescentes con los que se mostró muy cariñoso y juguetón. Y a muchos deportes más.

 

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No hubo descanso para el príncipe Harry, que visitó tras los partidos disputados la favela Complexo do Alemao. Allí volvió a mostrarse tan cercano como siempre: rompió el protocolo al saludar a un lugareño que gritaba su nombre detrás de una valla de protección y, en la inauguración de un proyecto benéfico para Educap, una organización administrada por los propios habitantes locales, se fundió en un abrazo con los niños del lugar. Como hubiera hecho su madre. El príncipe tenía claro lo que se esperaba de él en esta nueva misión: "Tuve una gran charla con mi abuela. Me deseó suerte y me dijo: 'Disfruta de ello… Espero que me hagas sentir orgullosa". Seguro que lo está.

 

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