Sandringham: la verdadera 'casa' de la Reina de Inglaterra

Por hola.com

El pasado 6 de febrero de 2007, y como viene sucediendo desde hace cincuenta y cinco años, la Reina de Gran Bretaña se retiró a Sandringham, la finca rural de 8.000 hectáreas que ella tanto quiere para celebrar en la intimidad una misa por su padre, el Rey Jorge VI, quien falleció en este lugar el 6 de febrero de 1952. El mismo día en el que ella asumiría la corona para esculpir con trazos firmes y precisos una nueva era para los Windsor: la suya.
Como cualquier otro año, la Reina antepuso una vez más el dolor por la pérdida de su padre a la alegría de su nombramiento y se recluyó en Sandringham: una casa con mucha historia.

La casa más confortable de Inglaterra
Fue un Príncipe de Gales, (reinaría, desde la fecha de su coronación, en 1902, como Eduardo VII) el que construyó Sandringham House, en 1870 y el que la decoraría convirtiéndola para siempre en una de las residencias preferidas de toda la Familia Real.
Todavía, hoy, además de las ventanas salientes (toda una innovación que permitía que la luz entrara a raudales en las estancias), la disposición de las chimeneas, y lo acogedoras que resultaban todas las habitaciones, es posible admirar y disfrutar, en las estancias abiertas al público, de las maravillosas colecciones de jade y porcelana oriental realizadas por la reina Alexandra (esposa de Eduardo VII) y la reina Mary (esposa de George V). Además, de los maravillosos regalos (en su mayoría piezas de plata y esmalte, esculturas de mármol) con los que otros soberanos de Europa obsequiaban a la Familia cuando eran invitados a Sandringham; esa casa conocida, en toda Europa, como la más confortable de toda Inglaterra... También, por tener la costumbre de adelantar media hora los relojes para prolongar el tiempo de las cacerías.
Los primeros jardines fueron creados para el Rey Eduardo y la Reina Alexandra (una de las cascadas lleva su nombre) por William Broderick Thomas, a finales del siglo XIX. Después, con la muerte de la Reina en 1925, la de su hijo, George V, en 1936, y la llegada de la Guerra Mundial, Sandringham fue cayendo en un estado de abandono. De hecho, hace más de cuarenta años que Sir Eric Savill, creador de Valley Gardens, en Windsor, realizó en este maravilloso paraje (abierto al público desde 1977) los últimos trabajos: senderos, arroyos, cauces del agua y pequeños retoques en los arbustos con figura de perro. Una práctica que fue iniciada por la Reina Alejandra y continuada por la Reina Isabel hasta nuestros días.

Los robles de la reina Victoria
La propiedad, que hoy ocupa a 200 personas trabajando a tiempo completo en sus campos de árboles frutales pasará a formar parte del patrimonio del Príncipe Carlos algún día y entonces, éste como hizo en Highgrove con la ayuda de algunos de los diseñadores de jardines más prestigiosos de Gran Bretaña, entre ellos la Marquesa de Salisbury, Rosemary Verey, Mirian Rothschild y Sir Roy Strong, recuperará las viejas camelias, los magnolios, los rododendro, las azaleas, y la inmensa variedad de plantas que crecen en los dos lagos... Creando islas y cumbres en los campos de césped que duermen a la sombra de los Robles que plantó la Reina Victoria, o del solitario cedro de oro "cedrus deodara, Aurea", que puede verse desde la casa, enmarcando el horizonte y vigilando las aguas del lago... disponiéndolo todo para que como en cada Navidad la Familia Real se reúna en esta casa de la costa de Norfolk para celebrar las fiestas en este rincón de Inglaterra y para asistir todos juntos a la Iglesia de St. Mary Magdalene ( en este precioso templo fue bautizada la princesa Diana de Gales) donde escuchan una solemne misa cada 25 de diciembre...