Carlos de Inglaterra y Camilla: La Iglesia dice sí

por hola.com

La Iglesia de Inglaterra, (el gran sínodo de la Iglesia anglicana) ha levantado su prohibición sobre los matrimonios eclesiásticos para los divorciados. Los máximos responsables de la Iglesia anglicana han abolido la norma, según la cual los divorciados no podían volver a casarse "si su anterior cónyuge sigue vivo". Aunque la nueva regla eclesiástica no entrará en vigor hasta el próximo año, para el príncipe de Gales el cambio ésta indica, claramente, que el matrimonio con Camilla Parker Bowles es ya una posibilidad muy real.

Grandes obstáculos a superar
No obstante, el Príncipe tendría que superar grandes obstáculos si quisiera casarse con Camilla. Según las nuevas normas, los divorciados deben demostrar a su vicario que el nuevo matrimonio no será causa de comentarios públicos hostiles ni de escándalo, y que su relación actual no ha sido la causa directa de la ruptura de su anterior matrimonio. Ni el Príncipe de Gales ni la señora Parker Bowles cumplen ninguno de los dos requisitos ya que, sin duda, y esto en el caso de la señora Parker, su reconocido adulterio con el heredero al trono fue un factor que afectó a la ruptura de su matrimonio con Andrew Parker-Bowles.

Bendición imprescindible
La bendición de la Iglesia anglicana era del todo imprescindible para que el futuro Monarca -además de Rey, sería el Gobernador Supremo de la Iglesia- pudiera llevar a cabo una nueva boda. Aún así, como cualquier otra pareja de divorciados (aunque el príncipe esté viudo) que quiera volver a contraer matrimonio se les pedirá que rellenen un formulario para responder a unas preguntas sobre los motivos de la ruptura de su primera relación.

El vicario decidirá si seguirá adelante con la boda
Un cuestionario y una entrevista con la que tendrían que demostrar que su nuevo matrimonio no provocará un escándalo, y que la nueva relación no fue la causa de la ruptura del primer matrimonio. Después, el vicario- aunque cualquier solicitud del príncipe se dirigiría, casi con certeza, al Arzobispo de Canterbury, George Carey, - decidirá si seguir o no adelante con la boda.
No obstante y mientras el tiempo sigue corriendo a favor de la pareja, los dos pueden empezar a soñar con la posibilidad de llegar a desposarse; algo que no hubieran podido cumplirse jamás si el Sinodo General de la Iglesia Anglicana no hubiera revocado esta semana la norma (no al matrimonio mientras uno de los cónyuges sigue vivo) que fuera aprobada hace 45 años.

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