Zahra Aga Khan, la amiga de la Infanta Cristina en Ginebra: princesa, divorciada y multimillonaria

La hija del príncipe Aga Khan ejerció de cicerone de la hija del Rey Juan Carlos cuando llegó a Suiza. Sus padres son amigos desde que compartieron internado en Friburgo

AMIGA CRISTINA EN GINEBRA

Te quedan x días gratis. Recuerda navegar con tu sesión iniciada.

Te quedan pocas horas gratis. Recuerda navegar con tu sesión iniciada.

Estás en tu periodo de prueba gratuita. Sigue disfrutando de ¡HOLA!+.

HOLA.com, tu revista en internet

Tu período de prueba gratuita en ¡HOLA!+ se ha activado con éxito

Disfruta de todo el contenido totalmente gratis durante 7 días.

Recuerda navegar con tu sesión iniciada.

Ya tienes una suscripción activa.

Recuerda navegar con tu sesión iniciada.

Cuando la Infanta Cristina se mudó a Ginebra, en el verano de 2013, contó con una excepcional cicerone que le enseñó y explicó las peculiaridades de la vida en una de las ciudades más caras del mundo y la introdujo en el discreto círculo de los ricos y poderosos que viven a orillas del lago Lemán. La princesa Zahra Aga Khan, hija del príncipe Aga Khan y de la exmodelo Sarah Frances Croker Poole, fue quien le recomendó a la entonces duquesa de Palma que inscribiera a sus hijos en la Escuela Internacional de Ginebra -sus niños ya estudiaban allí- y que buscara piso en el aristocrático casco histórico, a quince minutos de las oficinas de la Fundación Aga Khan -su madre, la antigua Begum, también vive cerca de allí-. En la última década, Zahra, de 51 años, ha sido compañera de trabajo y amiga de la hermana de Felipe VI.

La Infanta y la princesa estaban destinadas a que sus vidas se cruzaran. Sus padres, el Rey Juan Carlos y el Aga Khan, se conocen desde niños. Ambos coincidieron en el rígido internado de Ville Saint Jean de Friburgo, en Suiza, dirigido por los austeros padres marianistas. Entre 1946 y 1949, el hijo de los Condes de Barcelona y el hijo del playboy Ali Khan compartieron la soledad en esa escuela católica para niños privilegiados, por cuyas aulas también pasaron Antoine de Saint-Exupéry, los sobrinos de Charles de Gaulle y el príncipe georgiano Zourab Tchokotua. “Al principio fui bastante desgraciado allí, tenía la impresión de que mi madre y mi padre se habían olvidado de mí”, reveló años después Juan Carlos I al historiador británico Paul Preston.

AMIGA CRISTINA EN GINEBRA©GTres/ Getty Images
La princesa Zahra Aga Khan junto a su padre, el príncipe Aga Khan.

Aquellos años de internado unieron para siempre a Don Juan Carlos y el Aga Khan, que ahora tienen en común que son monarcas lejos de sus reinos. El Rey y Doña Sofía fueron testigos del enlace de Zahra con el exmodelo y empresario inglés Mark Boyden, en el verano de 1997. La boda se celebró en el castillo de Chantilly, a las afueras de París, y contó con invitados como Farah Diba, última emperatriz de Irán, y el príncipe Hassan bin Talal de Jordania. La Infanta Elena y su entonces marido, Jaime de Marichalar, y el príncipe Pablo de Grecia, primo de Don Felipe, también asistieron.

En 2013, cuando Doña Cristina necesitó alejarse de Barcelona y del escándalo del Caso Nóos, el príncipe Karim al-Husayni, descendiente directo del profeta Mahoma y líder espiritual de quince millones de musulmanes ismaelitas nazaríes, le ofreció trabajo en las oficinas centrales de su emporio solidario, la Aga Khan Development Network. La Infanta, en calidad de directora del Área Internacional de la Fundación La Caixa, empezó a diseñar programas de colaboración con las fundaciones culturales y sociales de Aga Khan, un conglomerado de agencias de desarrollo y organizaciones sin fines de lucro que cuenta con más de 80.000 empleados en 30 países y que ha sido bautizado como “una segunda ONU”.

AGA KHAN©GettyImages
Zahra Aga Khan (©CordonPress
“Cristina y yo nos conocemos de toda la vida. Somos amigas desde pequeñas y nuestros padres también lo son, de toda la vida”, reconoció la princesa.

Zahra no trabaja en la misma área que la Infanta. Su labor consiste en coordinar los proyectos de salud, educación y servicios de construcción de las fundaciones, aunque también ayuda a crear y desarrollar las estrategias para otras instituciones de desarrollo social de la Aga Khan Development Network.

Sin embargo, ambas princesas tienen muchas cosas en común. Solo se llevan cinco años y tienen una educación privilegiada y una trayectoria profesional dedicada a proyectos de desarrollo social en países del llamado ‘Tercer Mundo’. La hija del Aga Khan estudió en el internado suizo de Le Rosey, la escuela para reyes donde se formaron Balduino y Alberto de Bélgica, Guillermo de Luxemburgo, Eduardo de Inglaterra, Dodi Al Fayed, Marie Chantal de Grecia y Filiberto de Saboya, entre otros. Luego cursó Estudios de Desarrollo en la Universidad de Harvard e hizo un máster en Finanzas en Lausana. Tras su preparación académica, empezó a trabajar en las fundaciones de su padres. También ayuda a su progenitor en sus negocios. Según Forbes, el descendiente de Mahoma es uno de los diez royals más ricos del mundo, aunque nadie se pone de acuerdo sobre cuánto dinero tiene: unos estiman su fortuna en más de 10.000 millones de euros.

AMIGA CRISTINA EN GINEBRA©GTres
La princesa Zahra Aga Khan ejerció de cicerone de la infanta Cristina cuando llegó a Suiza.

Las dos princesas también comparten la dedicación a su familia. Zahra está volcada en sus dos hijos, Sara e Iliyan, y Doña Cristina ha estado muy cerca de sus cuatro hijos en estos años: Juan Valentín, Pablo, Miguel e Irene. Ambas han coincidido muchas veces en el colegio ginebrino de sus niños. “Mis hijos y los suyos van al mismo colegio. De vez en cuando la veo cuando los lleva o los va a recoger”, reveló la princesa al diario ABC en 2014. “Cristina y yo nos conocemos de toda la vida. Somos amigas desde pequeñas y nuestros padres también lo son, de toda la vida”, reconoció.

Ahora también comparten estado civil. Zahra se separó de Mark Boyden en 2005. Doña Cristina anunció hace unas semanas la “interrupción” de su vida marital con Iñaki Urdangarin.