Don Juan Carlos, ovacionado con gritos de '¡Viva el Rey!' en la entrega del Premio Reino de España

El monarca cerró su agenda del miércoles presidiendo la tradicional Corrida de la Beneficencia en la Plaza de Toros de Las Ventas, donde también se le dedicó una cálida y larga ovación

por hola.com

El Rey continúa cumpliendo con la agenda oficial de esta semana histórica después de anunciar su voluntad de abdicar la Corona en favor de su hijo y Heredero, el Príncipe de Asturias. Este miércoles, en la misma mañana que su hijo y próximo sucesor ha pronunciado en el Monasterio de Leyre su primer discurso tras la renuncia del Rey, don Juan Carlos ha recibido una cálido homenaje del mundo empresarial antes y después de su intervención en el Premio Reino de España en el Palacio de El Pardo. Prolongadas ovaciones han emocionado como rara vez hemos visto al soberano hasta el punto de que el monarca ha tenido que improvisar unas palabras de agradecimiento a una audiencia tan entregada.


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Nada más verle aparecer, han arrancado algunos aplausos que han ido en aumento y han continuado, cada vez con más fuerza, cuando el Jefe del Estado se ha sentado en su lugar. Don Juan Carlos ha tenido que levantarse para agradecer a los asistentes los aplausos también al final del acto de entrega: "Muchas gracias, os lo digo de corazón, muchas gracias por vuestra labor, seguid adelante, yo estaré siempre al lado vuestro", manifestó después de escuchar durante varios minutos una larga ovación que, puestos en pie, le han dedicado los invitados. Palabras a las que a su vez los presentes respondieron a Su Majestad con un entusiasta ¡Viva el Rey!.


 

Don Juan Carlos acababa de entregar, en presencia del ministro de Economía, Luis de Guindos, el I Premio Reino de España a la Trayectoria Empresarial al empresario vasco Enrique de Sendagorta Aramburu, fundador de la empresa de ingeniería Sener, convocado por el Círculo de Empresarios, el Círculo de Economía y el Círculo de Empresarios Vascos para distinguir una trayectoria destacada por la creación de empleo, la innovación, la internacionalización y la cooperación con la sociedad. Durante su discurso, ha recordado que durante su reinado, que acabará dentro de pocas semanas con la abdicación en favor de su hijo, ha puesto todo su "empeño" en "apoyar el mayor progreso económico" de España, "impulsando la cultura empresarial con la vista puesta en el bien común y el interés general". 

 


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Casi 300 directivos de las principales firmas comerciales españolas, a los que ha dedicado buena parte de su alocución, se habían congregado en el Patio de los Borbones del Palacio de El Pardo: "El mayor servicio que los empresarios realizan a favor del conjunto de la sociedad, asumiendo riesgos y dificultades, se concreta en la generación de puestos de trabajo y en la creación de riqueza". Y en esta línea ha hecho hincapié en que la falta de trabajo es "sin duda" una de las "grandes preocupaciones de los españoles", así como uno de los "principales retos a los que hace frente nuestro país desde hace años". No se ha olvidado de los jóvenes, ya que "una parte muy importante de nuestra juventud", ha remarcado, "sufre las consecuencias del desempleo que condiciona su presente y lastra injustamente sus expectativas de futuro".

El Jefe del Estado ha considerado "fundamental" la contribución de los empresarios para acabar con el desempleo, ha apostado porque el espíritu empresarial "por definición creativo e innovador, esté ligado siempre a su más alta función social" y ha añadido que es de "justicia" reconocer su trabajo y su compromiso, como es el caso de la trayectoria del galardonado, el empresario vasco Enrique de Sendagorta, porque durante muchos años ha desarrollado un proyecto de empresa "sostenible, innovador y comprometido socialmente que puede servirnos como guía en la tarea que tenemos por delante".

El galardón que Sendagorta ha recibido de manos del Rey reproduce una medalla al mérito de la época de Carlos III, cuyo original data de 1764. Por su parte, Enrique de Sendagorta ha puesto de manifiesto en un discurso el agradecimiento de todos los empresarios al Rey por sus "años de servicio a España" y por "haberse puesto en la cabeza del despliegue de nuestras fuerzas exportadoras cuyos éxitos tanto necesitamos que continúen y se acrecienten".


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Cálida y larga ovación en Las Ventas
Don Juan Carlos ha finalizado su agenda del miércoles disfrutando de una de sus mayores aficiones. El monarca ha presidido la tradicional Corrida de la Beneficencia en la Plaza de Toros de Las Ventas, una cita en la que Julián López "El Juli", Iván Fandiño y Alejandro Talavante lidiaron reses de la ganadería de Alcurrucén. Como viene siendo habitual, los toreros han mantenido un encuentro con el Rey, que les entregó una pequeña escultura con la imagen de un toro
para que tuviesen un recuerdo de aquel día.


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Don Juan Carlos presidió la corrida desde el Palco Real acompañado por el ministro de Cultura, José Ignacio Wert, y el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, que le recibió a su llegada junto a la alcaldesa de la capital, Ana Botella. El Rey recibió numerosas muestras de cariño tanto de la gente que esperaba en la puerta de la plaza. La cálida y larga ovación que la plaza de Las Ventas le tributó cuando hizo acto de presencia en la balconada del Palco Real acabó siendo la más unánime de cuantas se escucharon a lo largo de una corrida de Beneficencia con orejas pero sin especial brillantez. 'El Juli' le dedicó el primer toro de la tarde diciendo: "Majestad, por ayer, por hoy y por siempre, por dignificar nuestra fiesta", después, Talavante y Fandiño también le brindaron un astado.


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En la plaza estaba Adolfo Suárez Illana, con magnífico aspecto en su primera aparición pública desde que fuese operado por segunda vez para quitarle el tumor que tenía en la garganta. Vicky Martín Berrocal junto a un amigo, Sebastián Palomo Linares, muy bien acompañado también, Carmen Lomana, el músico Andrés Calamaro y el Marqués de Cubas vivieron en la plaza ese momento histórico.

Reconocido apasionado de la fiesta nacional, es frecuente ver al Rey disfrutando del toreo, una pasión que ha transmitido a su hija, la infanta Elena.


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Los orígenes de la Corrida de la Beneficencia se remontan a la época de Felipe II, cuando el Rey dispuso que cada año se celebrase un festejo taurino cuya recaudación se destinaría al Hospital General, que atendía a enfermos cuya pobreza les impedía costear cualquier tratamiento. Tras diversas vicisitudes a lo largo de la historia, la primera Gran Corrida Extraordinaria de la Beneficencia tuvo lugar en 1856. Desde entonces, esta cita es una de las más destacadas del calendario taurino.


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