Los topacios de la Virgen de Atocha

por hola.com

El diseño de estas alhajas corresponde al gusto del momento. A estas joyas, Isabel II añadió, como objeto de su donación, las prendas que vestía el histórico día del atentado de Merino: un manto en terciopelo carmesí matizado de castillos, leones y flores de lis bordados en realce de oro, un vestido en tisú de oro, un alfiler grande de brillantes montado en plata, y otro en oro, con esmaltes verdes. El manto es, sin duda alguna, el que, convenientemente reformado, ofreció Alfonso XIII como regalo nupcial a doña Victoria Eugenia y que ésta lucía habitualmente en las ceremonias de apertura de las Cámaras legislativas. Hoy se conserva en el palacio de Aranjuez. [...]

Dos años después, la Reina se hizo pintar, acompañada de «La Chata», por el más famoso pintor de la Europa del momento, Franz Xavier Winterhalter. En este soberbio lienzo, hoy ornato del comedor de diario del [Palacio Real] de Madrid, la soberana aparece mayestática, con un romántico vestido blanco adornado de rosas. [...] Para adornarse eligió la corona cuyo uso había cedido a la Virgen de Atocha. [...] Al igual que hiciera con el collar del Toisón y las insignias de la Orden de Carlos III mencionadas en el anterior capítulo, la Reina expresó su voluntad de que estas joyas «sirviesen sólo para el uso de [Nuestra Señora de Atocha], reservándose para sí, sus hijos o sucesores, el derecho de propiedad con cláusula de reversión siempre que no sirvan para ornato y culto de la Santa imagen».

Información obtenida del libro "Las joyas de las reinas de España. La desconocida historia de las alhajas reales" editado por Planeta y cuyos autores son Fernando Rayón y José Luis Sampedro

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