Joaquín y Marie: Un amor inesperado

por hola.com

Cuando el corazón está partío, la llegada de un nuevo amor es siempre inesperada. Algo sí les sucedió al príncipe Joaquín de Dinamarca y la francesa Marie Cavallier: sus corazones se encontraron cuando estaban bajos de ánimos por un fracaso sentimental, y de esperanzas. Su historia de amor arranca en una cacería en 2002 en Jutlandia, a la que ella había acudido invitada por unos amigos comunes. Los dos estaban sentados en la misma mesa. Y el hecho de que fueran los únicos que hablaban francés hizo que empezaran a conversar. Marie ha reconocido que entonces no conocía la verdadera identidad de Joaquín. Intercambiaron sus correos electrónicos y se escribieron alguna vez, pero no ocurrió nada más. La situación cambió cuando el príncipe Joaquín se divorció de su primera esposa, la condesa Alejandra de Schackenborg."Estaba sola y Joaquín se estaba separando o ya se había separado, así que los dos estábamos pasando por un mal momento. Conocí a una persona, pero la cosa no funcionó. Y Joaquín estaba viviendo una tragedia, lo estaba pasando muy mal", explica la futura Princesa.

Fue el Príncipe el que la invitó a salir aprovechando una estancia en París. Ésa fue su primera cita, en la primavera de 2005. A finales de agosto de ese mismo año, la relación entre ambos salió a la luz pública de forma casual. Un albañil danés, de vacaciones con su mujer en Avignon, al sur de Francia, descubrió a la pareja, y sin ser visto, les sacó unas fotografías, que horas después vendió a una revista. Durante meses, la prensa danesa trató de averiguar la identidad de la joven (incluso se especuló con que fuera española), pero sin resultado. Joaquín -quien había sabido mantener en secreto su noviazgo con Alejandra hasta justo antes del anuncio de boda- volvió a demostrar su habilidad en este tipo de situaciones. Marie comenzó a visitarlo en su castillo de Schackenborg, al sur de Dinamarca, volando desde Ginebra a Hamburgo, donde Joaquín la recogía sin miedo a ser descubierto por la prensa danesa.

Hasta que unos meses después, en abril de 2006, la revista Billed-Bladet dio con la pista correcta y se presentó en Ginebra, donde se encontró a una joven abierta e inocente que habló sin tapujos de su relación con el Príncipe. Lo mismo hizo con otros medios daneses y extranjeros. Marie pecó de inexperta y confiada, ignorante de la tormenta mediática que sus declaraciones habían causado, así como (curiosamente) de las críticas de los medios daneses por su falta de discreción, que tampoco gustó a la Casa Real danesa. Mientras todo esto ocurría, Joaquín se encontraba de viaje en Vietnam con la ONG CARE Denmark. Unos meses después, en julio, Marie anunció que la relación se había acabado sin dar más explicaciones, mientras el Príncipe guardaba silencio durante todo este tiempo.

Según ha contado Marie, fue ella misma la que forzó la separación momentánea. Desde el principio estaba enamorada de Joaquín, pero sintió que necesitaba un período de reflexión para pensar sobre las consecuencias de convertirse de repente en una persona famosa en un país extranjero y extraño para ella. Ese período de reflexión, a finales del verano de 2006, no fue fácil para ninguno de los dos. "Nos extrañábamos tanto que nos volvimos a ver. Afortunadamente Marie acabó superándolo. Hablamos aún más sobre todas esas cosas y las analizamos de forma detenida. Nos dimos cuenta de que nuestro destino era estar juntos", ha declarado Joaquín. "Me lo pensé mucho. Cuando volví con él, sabía lo que hacía. Sabía que si volvía sería para siempre", añade Marie. Aunque hay quien apunta a que en realidad todo fue una artimaña de Joaquín para disminuir la presión mediática en torno a su novia

La pareja mantuvo el contacto telefónico y no dejó de verse en Suiza, aunque con la mayor discreción. Durante ese tiempo, Joaquín enseñó a Marie a cómo afrontar la relación con los medios. Pero el período de paz duró sólo cuatro meses. La pareja fue sorprendida cenando en un restaurante en Copenhague por un fotógrafo, y unos días después, Marie confesó que volvían a estar juntos. La relación dio otro paso hacia adelante en la Pascua de 2007, que Marie pasó en Dinamarca. Un Viernes Santo, Joaquín y su novia viajaron al Palacio de Marselisborg (Aarhus) para que le fuera presentada a sus padres, a su hermano y a la mujer de éste, la princesa Mary. Marie permaneció allí 3 días. Otra cuestión determinante era cómo iban a recibir los hijos de Joaquín, Félix y Nicolás, a Marie. El Príncipe preparó el encuentro de forma minuciosa. Fue en febrero de 2007, en las vacaciones de invierno. El escenario: las montañas alpinas suizas. Allí, Marie, una experta esquiadora, se ganó a los niños de entrada dándoles clases de esquí. Con el paso del tiempo y tras varios encuentros, Marie, hija también de padres divorciados, y los niños han logrado una relación muy próxima, de cariño mutuo, que ha acabado por convencer a Joaquín de que ella era la elegida.

La pareja empezó a mostrarse en público con más asiduidad, y se pudo a ver a Marie y a Joaquín besándose en una carrera de coches o en el concierto de los Rollings Stones en Copenhague. Pero el anuncio de boda seguía sin llegar. Lo que no sabía la opinión pública es que Joaquín ya le había pedido la mano a Marie. Fue a finales del verano de 2007, durante unas vacaciones en Turquía. Hasta el pasado 3 de octubre. Marie fue presentada de forma oficial por primera vez a los daneses como prometida del Príncipe. La joven francesa reconoció entonces que, entre otras cosas, lo que la enamoró de Joaquín fue "su fantástica personalidad, su amabilidad, su forma de ser directa y por supuesto su buena presencia". Agarrados de la mano durante toda la comparecencia, los dos hicieron algunas revelaciones a la prensa. Por ejemplo, que volvieron porque no podían estar el uno sin el otro, que Joaquín también pidió la mano de Marie a sus padres y su abuela, y que querían tener hijos juntos.

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