Jorge Romanov

La guerra de Jorge Romanov contra el influencer que se hace pasar por un descendiente de los zares

El hijo de la gran duquesa María Vladímirovna Románova ha demandado al influencer italiano Carlo Alberto Maccan por el delito de suplantación de identidad

por MARTÍN BIANCHI

Hay casi tantos Romanov falsos como miembros verdaderos de la familia imperial rusa. Desde el asesinato de los zares y sus hijos, el 17 de julio de 1918, los descendientes legítimos del último emperador han tenido que desenmascarar a cientos de impostores. Quizá el caso más famoso y mediático haya sido el de Anna Anderson, la mujer de origen alemán que durante décadas afirmó ser Anastasia, la hija más pequeña de Nicolás II y su esposa, Alejandra Fiódorovna. Anderson falleció en 1984, a los ochenta y ocho años, asegurando ser la gran duquesa.

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Más de un siglo después de la matanza de Ekaterinburgo, los Romanov siguen librando batallas contra embaucadores y farsantes que se apropian del apellido real para ganar notoriedad pública. El último caso es el del influencer italiano Carlo Alberto Maccan, que dice ser descendiente de los zares y utiliza el nombre de la familia imperial para promover sus perfiles en las redes sociales, donde tiene más de doscientos mil seguidores. Maccan ha asistido a fiestas, ha firmados contratos publicitarios con marcas de lujo y ha participado en programas de televisión, presentándose siempre como un miembro italiano de la dinastía.

Es un usurpador”, afirma tajantemente el gran duque Jorge Romanov, que ha interpuesto una demanda contra Maccan por el supuesto delito de suplantación de identidad. La madre del gran duque es la gran duquesa María Vladímirovna Románova, tataranieta del zar Alejandro II, el antepenúltimo emperador ruso, y considerada para los realistas legitimistas como María I de Rusia.

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“El comportamiento usurpador ha sido reiterado en un gran número de ocasiones en eventos glamurosos, programas de televisión y actos de la jet-set internacional, en los que Maccan se ha presentado siempre inapropiadamente como miembro y descendiente italiano de la familia imperial Romanov”, reza la demanda que ha presentado el gran duque en Italia. “Se ha inventado una rama italiana inexistente de la familia imperial rusa”, añade en el escrito.

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Al enterarse de la existencia de un influencer que se hacía pasar por pariente suyo, Jorge Romanov preguntó a las autoridades gubernamentales y de heráldica rusas si había algún miembro de la familia entroncando con un Maccan y la respuesta en todos los casos fue negativa. “No existe ninguna relación entre los Maccan y los descendientes de los zares de Rusia”, concluye el gran duque en la demanda, en la que solicita a la justicia italiana la incautación inmediata de los perfiles de Instagram y Facebook del influencer, quien por el momento no se ha pronunciado sobre la polémica.

Los Románov regresan a Tsaritsyno, el palacio 'maldito' de Catalina la Grande

Cuando Anna Anderson salió a la luz diciendo ser la gran duquesa Anastasia, los Romanov contrataron a detectives y terminaron descubriendo que en realidad se trataba de Franziska Schanzkowska, una mujer de origen alemán con problemas mentales que había sobrevivido a una explosión en la fábrica de material pirotécnico en la que trabajaba. Sin embargo, se inició una batalla legal que a día de hoy sigue siendo la más larga en la historia judicial de Alemania. Recién en 1991, cuando  los cuerpos de los últimos zares y sus hijos fueron exhumados de la fosa común en la que habían sido enterrados, se pudo demostrar científicamente que el ADN de Anderson no coincidía con el de los Romanov.

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