La princesa Aiko: ¿Emperatriz del Japón?

Por hola.com

Como marca la tradición, estuvo siete días sin nombre. El octavo amaneció Tosi-no-Miya (princesa Aiko). Con tres meses ya ha conseguido lo que en Japón parecía imposible: romper con las rígidas costumbres milenarias que impiden a los emperadores mostrar afecto en público. Su padre, el príncipe heredero [Naruhito], no pudo evitar tenerla entre sus brazos ante la presencia de los fotógrafos. Y es que, tal vez, esta princesa tan deseada por los japoneses esté llamada a hacer historia: convertirse en la 127ª monarca de Japón.

Cuando, en diciembre de 2001, las calles de Tokio aparecieron cubiertas de farolillos encendidos, en señal de luz nueva y alegría para la Familia Real, muchas fueron las voces que pidieron una revisión a la Ley de Sucesión al Trono del Crisantemo (que lleva cincuenta y cinco años en vigor). Recientemente, la princesa imperial Takamatsu se ha atrevido a reivindicar el derecho al trono a la mujer japonesa. Aunque alrededor de la pequeña Aiko las tormentas políticas comienzan a formarse, la pequeña, con apenas tres meses de vida, no para de mostrar su rostro más risueño: el de la infantil despreocupación de quien aún se alimenta por el cariño incondicional de sus padres y, ¿quién sabe?, tal vez de su pueblo.