Madre e hija pequeña hablando en la cama©AdobeStock

Niños

‘Mi hijo ha empezado a tartamudear, ¿qué debo hacer?’

En la mayoría de los niños se produce una fase en el desarrollo del lenguaje denominada tartamudez evolutiva. ¿En qué consiste? ¿Cómo hay que reaccionar y de qué manera ayudar al pequeño?

Aunque la emisión de sonidos pueda parecer algo sencillo, la capacidad de hablar es una función bastante compleja que requiere de una gran coordinación a varios niveles. Se necesita coordinar con precisión los órganos bucofonatorios con movimientos rápidos y precisos y, por otra parte, que a nivel cognitivo haya una respuesta adecuada a esa necesidad de comunicación.

Cada niño tiene un ritmo diferente en la adquisición del lenguaje, pero las etapas por las que pasa la mayoría suelen ser parecidas. Una de ellas es el periodo de tartamudez evolutiva.

¿Cuándo aparace la tartamudez evolutiva?

Los problemas de fluidez verbal pueden aparecer en un periodo amplio de tiempo. Así, pueden verse desde los 18-20 meses hasta los siete años de edad, aproximadamente.

“En la mayoría de los casos suelen darse entre los dos y los cinco años, ya que están en un momento de gran desarrollo de su lenguaje y están adquiriendo y desarrollando nuevas habilidades comunicativas y nuevos aspectos de su lenguaje”, explica Ángela Martín, logopeda y maestra de Educación Infantil, además de profesional de Atención Temprana.

Así, se trata de un periodo en el que los niños comienzan a elaborar frases más complejas, con un contenido mayor y, además, se lanzan en la narración de acontecimientos. “Hasta que desarrollan estrategias y habilidades de organización, secuenciación y expresión del lenguaje, pueden aparecer este tipo de errores”, destaca la especialista (@logopediaconangela, en Instagram).

¿Cómo se manifiesta la tartamudez evolutiva?

Cuando el niño comienza a tartamudear puede repetir sonidos, sílabas o palabras, hacer prolongaciones o tener pausas al bloquearse.

Es habitual que estas dificultades con el habla, que toma el nombre de disfemias, se acompañen de tensión muscular a nivel facial, movimientos o gestos de cabeza, cierre de ojos y pestañeo exagerado y, en algunos casos, agitación y angustia. Así, puede reconocerse por estas características, según destaca la experta:

  • Dificultad en el inicio de la palabra o en el comienzo de una oración.
  • Tendencia a repetir partes de una palabra, ciertos sonidos o sílabas.
  • Pueden alargar algunos sonidos de forma exagerada.
  • Uso y repetición de forma continua de conectores para unir su discurso (y, a ver...)

Por todo ello, puede llegar a ser una fase difícil para algunos niños. No todos van a pasar por esta etapa y entre los que sí lo hacen en algunos desaparecerá más o menos de forma temprana y en otros perdurará en el tiempo hasta la adolescencia o incluso la edad adulta, destaca la especialista.


Niño rodeado de letras©AdobeStock

¿Cómo deben reaccionar los padres ante la tartamudez?

Cuando hay una tartamudez, ya sea evolutiva y que desaparezca con el tiempo, o bien permanente, la reacción de las personas de alrededor es muy importante.

Así, estos son los consejos que ofrece Ángela Martín cuando se presenta esta dificultad:

  • Mostrarle un modelo de habla tranquilo, sin prisas.
  • Dejarle hablar y terminar lo que quiere expresar, sin intentar hablar por él ni adivinar lo que quiere decir y sin cortarle para evitarle el tartamudeo.
  • Darle el tiempo necesario para hablar, con el objetivo de que no perciba que hay prisa para que termine rápido.
  • Hacerle saber que se le está escuchando, evitando mirar a otro lado o distraerse con el teléfono.
  • Articular las palabras con naturalidad, sin exagerar.
  • No corregirle todo el rato.
  • Evitar avasallarle con demasiadas preguntas. Hay que hacerle pocas preguntas y esperar a que conteste para lanzar la siguiente cuestión.
  • Respetar los turnos de palabra y no hablar todos a la vez.
  • No agobiarse queriendo que lo haga mejor, sino mostrarle apoyo y comprensión.

¿Cuándo consultar con un especialista?

En la mayoría de los niños, la tartamudez va a desaparecer, pero otros siguen con estas dificultades al cabo del tiempo. Conviene consultar con un profesional cuando no desaparece o cuando se incrementa o agrava. También si los síntomas físicos, como tensión muscular, nerviosismo o agitación al hablar van en aumento.

Además, la logopeda recomienda contactar con un profesional “cuando para el niño se convierte en un problema que le hace mostrar conductas de evitación para hablar”.

Su recomendación es que haya una valoración por parte de un logopeda, pero también “contar con la opinión y la visión de un psicoterapeuta para valorar en qué medida le puede estar afectando a nivel emocional y social”.

La coordinación entre familia y profesionales será determinante para ayudar al niño en esta situación.

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