Qué divorcio

‘Esa cifra, 650 millones de euros, que se antoja escalofriante para cualquier ser humano establecido en la normalidad, para el Emir de Dubai es un pellizco, pero no un bocado’

Haya de Jordania y el Emir de Dubai
Alfonso Ussia

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Se veía venir. Mientras jugábamos al parchís en Dubai, se lo advertí al Emir, Mohammed Al Maktoum: “Al, para mí, que tu mujer te la está pegando con un guardaespaldas”. Pero los Emires del Golfo Pérsico son muy suyos, y se creen que el oro sobrevuela los impulsos primaverales y los placeres de la vida, y no me hizo caso. Es más, me expulsó del Palacio porque le gané la partida y la apuesta, diez dólares del ala. Y claro, no volví a insistirle.

Pero donde pasa el zorro, surge el jabalí, como aseguran los grandes monteros. Hoy me hago eco de la noticia por mí anunciada a Mohammed Al Marktoum cuando le gané al parchís. Su bella esposa, Haya Bint Hussein, que huyó de Dubai con su guardaespaldas en 2019, ha presentado demanda en Londres, y el juez la ha estimado, condenando al Emir a indemnizar a la princesa Haya con 650 millones de euros. El juez estima “dado su status, las amenazas de terrorismo y secuestro por parte de su esposo son particularmente vulnerables”. A esos 650 millones de euros, el juez británico condena al Emir a aportar 20 millones de euros más, para compensar las joyas y ropa de lujo que Haya tuvo que dejar en Dubai al huir precipitadamente. La princesa Haya es un mujer bellísima, hermana del Rey Abdalá de Jordania, y más lista que los ratones colorados, según se ha demostrado.

Haya de Jordania©GTres

Eso es un divorcio, y no lo que se estila en Europa. Y lo cierto es que me alegro, porque el Emir de Dubai no es simpático. Muy estirado y mal perdedor, especialmente en el parchís. Por otra parte, esa cifra que se antoja escalofriante para cualquier ser humano establecido en la normalidad, para el Emir de Dubai es un pellizco, pero no un bocado. Puede mantener su nivel de vida, sin ningún problema, con 650 millones de euros menos en su cuenta corriente. La culpa es suya, por haber encomendado la seguridad de Haya a un guardaespaldas macizo y apolíneo, que no ha dejado pasar la oportunidad y percibirá, a buen seguro, un porcentaje de esos 650 millones, que por mínimo que sea, le compensará generosamente sus menesteres cameros.

El día que jugamos al parchís en Dubai, el Emir apenas me dirigió la palabra. Y cuando le solté mis sospechas, me miró como si fuera un mirlo desinformado, con despreciada distancia. Al expulsarme del Palacio, por cobardía, no le hice gesto alguno. Allí en Dubai, donde Xavi Hernández fue tan feliz, lo que diga el Emir se hace, y abandoné el Emirato a toda pastilla con mis diez dólares de ganancia. Pero lo dejé mosqueado.

Haya de Jordania©GTres

Como escribió el poeta.

Un simple lío de faldas

Con los cuernos del Emir,

El placer del guardaespaldas,

Ella… y para qué seguir.

Se lo merece por prepotente.


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