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Manu Chao se reencuentra con su público español

Manu Chao se reencuentra con su público español

El coctel de fiesta y compromiso social que Manu Chao patentó hace 15 años sigue inyectando energía y transmitiendo esperanza, tal como ha podido comprobar el público de La Farga de L'Hospitalet (Barcelona), donde el cantante se ha reencontrado con el público español. El de hoy era un acontecimiento esperado porque hacía tiempo que el músico no subía con su banda a un escenario en nuestro país y algunos creían que se había tomado muy en serio la letra de aquella canción suya que dice "me llaman el desaparecido". En realidad quien le busca le encuentra, ya que últimamente ha tocado en bares e institutos de Barcelona, y ha hecho una gira por Australia y otra por Latinoamérica. Pero de los conciertos en bares sólo se enteran los más allegados y Australia y Latinoamérica está muy lejos, así que las 7.000 personas que ha acudido a las Fiestas de Primavera de L'Hospitalet han saltado como si tuvieran un resorte cuando Manu Chao ha aparecido dando botes en el escenario. El artista apareció desbordante de energía, mientras el batería golpeaba con fuerza y los destellos eléctricos de los focos anunciaban un concierto con mucha adrenalina. Gambeat al bajo, Madjid a la guitarra y Philippe Teboul a la batería han escoltado al cantante hispano-francés, que en seguida ha anunciado la llegada de Joan Garriga, de La Troba Kung Fu, cuyo acordeón ha permanecido sobre el escenario durante todo el concierto. Un concierto largo, de algo más de dos horas, durante las que Manu Chao ha transmitido su personal combinación de rabia y esperanza, que suena igual desde hace 15 años, pero sigue funcionando y, probablemente, hoy en día es más necesaria que nunca. Manu Chao lleva seis años sin editar discos convencionales con temas nuevos, pero los temas de siempre nunca suenan igual en los conciertos de este artista. Los temas más rítmicos se convierten en baladas y los que suenan reggae en la grabación transmutan en temas punk en directo. En el concierto de Barcelona han sonado Día luna día pena, Por el suelo, Clandestino, Vida tómbola, Que paso que pasó, Bienvenido a Tijuana y prácticamente todos sus éxitos, pero algunos eran casi irreconocibles, lo único que quedaba del original era la letra. Manu Chao ha dedicado Clandestino al pueblo saharaui y hacia el final del concierto ha gritado contra la especulación, pero la mayor parte de las proclamas las ha hecho cantando, ya que sus estribillos ya se han convertido en himnos de denuncia. Pero su público no quiere sólo denuncia, también quiere adrenalina y cargar las pilas, por lo que Manu Chao les ha obsequiado con una traca final que ha conseguido agotar hasta a los incombustibles de las primeras filas. Durante más de media hora todos los temas parecían el último y el público se ha dejado la piel con Loiloiloi, Desaparecido, Minha Maconha, Rumba de Barcelona y Mala vida. Manu Chao lleva seis años sin apenas promocionarse por los medios habituales, pero sigue vivo en las redes sociales y en los circuitos alternativos y, si quisiera, también podía estarlo en el circuito convencional, tal como ha demostrado el concierto de hoy, el primero de una pequeña gira que le llevará a Galicia, Salamanca y Madrid. La edición de este año de las Fiesta de la Primavera de L'Hospitalet continúan mañana con otro reencuentro, el de Raimundo Amador y Kiko Veneno, que compartirán escenario después de más de un lustro sin hacerlo. La de mañana será una noche de flamenco y blues y buenos recuerdos, que coincide con el 30 aniversario del mítico sello Nuevos Medios, que acogió algunas de las mejores grabaciones de ambos artistas.

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