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Hermès, 175 años de matrimonio entre artesanía y diseño

Hermès, 175 años de matrimonio entre artesanía y diseño

Hermès cumple 175 años y lo hace rebosante de orgullo por seguir fiel al espíritu de su fundador, Thierry Hermès, un artesano que abrió su taller con el objetivo de elaborar los mejores arneses de París. Las generaciones siguientes ampliaron los productos, añadieron diseño, y dieron con la clave del éxito. Estos dos conceptos, "calidad artesanal" y "diseño" son los que más se repiten al conversar con el director adjunto de la firma francesa, Guillaume de Seynes, perteneciente a la sexta generación de la familia Hermès. Los trofeos de la firma son los bolsos, como los Birkin y los Kelly, dos modelos para los que hay listas de espera que superan el año, aunque su conocida 'H' puede verse en muchos otros productos: cristalería, relojes, pañuelos de seda, porcelana o prêt-à-porter para hombre y mujer. Asegura De Seynes, en una entrevista con Efe, que solo se han aventurado a trabajar aquellos artículos en los que tenían la seguridad de que podían ofrecer algo "original y singular". Por eso no se han lanzado al negocio de las gafas de sol o el maquillaje. "No queremos banalizar el concepto Hèrmes. Sabemos que con poner una pequeña H en la patilla de las gafas de sol, las venderíamos como churros, pero no estaríamos aportando algo excepcional y distinto", argumenta. En un sector donde la competencia es feroz, Hermes es un caso valioso por atípico: cotiza en bolsa, pero tres cuartas partes de la empresa está en manos de los herederos del fundador y, a diferencia de otras marcas del lujo, no tiene afán de convertirse en un grupo multimarca. De hecho, las ofensivas del grupo LVMH -propietario del 22,28% de las acciones- para hacerse con la casa, arreciaron hace unos meses, por lo que la herederos del fundador crearon un holding con el que inmovilizan durante 20 años el 50,2 % de las acciones, y blindaron así la firma del gigante del lujo.

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