Lactancia materna: hipogalactia, causa y tratamientos

Lactancia

Hipogalactia o por qué no todas las mujeres producen leche

Tener leche suficiente para alimentar a nuestro bebé es un tema que nos preocupa ya desde el embarazo. Si tú no la tienes o su cantidad disminuye, puede que estés sufriendo este síndrome.

por hola.com

La hipogalactia se define como la disminución de la producción de leche por la glándula mamaria de algunas mujeres que estarían en periodo de lactancia, esto es, durante los dos primeros años de vida de su hijo. Una producción escasa que no cubre las necesidades nutricionales del bebé y que puede ser de dos tipos:

  1. Permanente, que se debe a un trastorno médico que necesitará de un tratamiento específico, ya que el problema es que la mama no produce leche.
  2. Transitoria, la más común, que simplemente afecta a la producción de leche materna de manera temporal.

La principal causa del abandono precoz de la lactancia es, precisamente, la percepción por parte de la madre de una falta de leche. Pero, en este caso, no podemos referirnos a una hipogalactia en sí, sino que debemos hablar de falsa hipogalactia, que es consecuencia de la pérdida del amamantamiento.

Teniendo esto claro, vamos a explicarte por qué se produce este síndrome y si existen o no tratamientos, pero dejando también claro que es muy complicado saber de antemano si se sufrirá o no. Aunque la madre, por su condición de mamífero, está preparada fisiológicamente para dar de comer a su cría (en este caso, bebé) y tan solo el 5% de las mujeres sufren esta patología que les impide la lactancia materna exclusiva.

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¿Cuáles son las causas de esta disminución de la leche materna?

Existen muchos factores que pueden llevarnos a una hipogalactia, independientemente de que esta sea temporal o permanente. No se puede prevenir ni conocer con antelación, aunque hay ciertos signos,  como el crecimiento del pecho durante el propio embarazo , que pueden darnos pistas. Inma Cinma, responsable de Lansinoh, dedicada íntegramente a la lactancia, nos enumera los más importantes y comunes:

  • Lo que se conoce como hipoplasia mamaria, es decir, cuando los pechos no contienen la cantidad necesaria de glándula mamaria. Una falta que confiere a los pechos unas características muy concretas: “son pechos de forma tubular, con gran separación entre ellos y una posible asimetría entre ellos. Además, suelen tener un tamaño desproporcionado de la areola y el pezón en comparación con el resto del pecho”.
  • Haberse sometido a una cirugía de pecho. Por lo general, nos cuenta, “cuando se realiza un aumento de pecho no suelen presentarse problemas para la lactancia, pero si la incisión se realiza por la areola, existe riesgo de que los conductos galactóforos principales (los que llevan la leche desde los lóbulos al pezón) se corten”. Sin embargo, “si el caso es el contrario, una reducción de pecho, las posibilidades de sufrir hipogalactia aumenta, pues se corta la unión de la areola con el resto del pecho, llegando a imposibilitar la lactancia por completo”.
  • Alteraciones hormonales, como el síndrome del ovario poliquístico (SOP) o déficit de prolactina, la hormona encargada de estimular la producción de leche. Es un caso bastante raro que, además, no tiene tratamiento, pero que también podría producirse por una retención de placenta, que la bloquea, o la interacción de algunos medicamentos.
  • Alteraciones tiroideas que no se han detectado a tiempo o no están aún bajo tratamiento. Una vez controladas con medicación, no debería afectar a la producción de leche.
  • La desnutrición grave, la obesidad o las anemias graves podrían causar hipogalactia en algunas mujeres.
  • Otra causa, ya no anatómica ni fisiológica, es “seguir unos horarios demasiado estrictos en las tomas, que podría llevarnos a una disminución en la producción de leche materna, puesto que no existe una regulación de la misma”.
  • Un retraso en la subida de la leche, que no significa que la mujer no tenga leche, sino que la transición se retrasa algunos días. De todas formas, “la primera toma de leche debe realizarse en la primera hora de vida del bebé, si no, la producción de leche puede verse alterada en el futuro”.
  • Una mala posición del pecho o del bebé en las tomas, que impide una succión completa. El tamaño, que suele ser una pregunta frecuente, no tiene nada que ver, ya que un pecho más o menos pequeño se relaciona con la cantidad de grasa y no de la glándula.
  • Cuando el bebé tiene algún problema para succionar, como un frenillo sublingual, y no vacía por completo los pechos de su madre.

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Síntomas de que tu bebé no se está alimentando bien

Los signos más claros de que puedes estar sufriendo una hipogalactia y, por tanto, produciendo una cantidad de leche insuficiente es, sobre todo, “un peso bajo del bebé”, nos cuenta Inma Cima. Además, es posible que notes en él micciones y deposiciones anormales o estados de ánimos muy cambiantes. Pero, para confirmarlo, necesitas acudir a un médico o especialista que realice un diagnóstico completo.

Según nos dice la experta, “las pruebas que te realizarán consistirán, primero, en una serie de preguntas a la madre acerca de la relación entre ella y su bebé con respecto a la lactancia, si el pecho se llena mucho o poco, si tu bebé llora frecuentemente o si mama durante mucho tiempo”. Después, “procederá a evaluar las deposiciones del bebé, su peso y su estado de salud general”.

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Técnicas de relactación para superar la hipogalactia

En el caso de realizar las pruebas pertinentes y obtener un resultado positivo, se aplicará el tratamiento adecuado para cada caso. Tener hipogalactia o baja producción de leche materna no significa necesariamente el abandono de la lactancia. Inma Cima matiza, en relación a los tratamientos, que “en la gran mayoría de los casos, suele ser una afección temporal y puede revertirse, completa o parcialmente, con la ayuda médica correspondiente”.

Casi todos los casos de hipogalactia “se pueden solventar con suplementos de leche artificial o, incluso, acudir a la leche materna donada”. Por otro lado, existen lo que se llaman “técnicas de relactación que pueden recuperar una buena producción de leche materna”. Entre ellas, es clave:

  • Una motivación por parte de la propia madre y conseguir el apoyo familiar.
  • Buscar un buen agarre del bebé.
  • Dejar de usar biberones y chupetes, para que el interés por el pecho del bebé aumente. Aunque, en ningún caso, debemos dejar que el bebé pase hambre.
  • Cuanto más se estimule el pecho de la madre, más producción de leche irá teniendo.

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